TRIBUNA
El manual del trilero (versión burgense)
Se atribuye a Confucio la frase que abomina del necio que mira el dedo que señala a la luna. Al parecer, los chinos estiman que lo inteligente es mirar a la luna señalada, antes que al dedo que la señala. Como todos los pensamientos de corte oriental, dice guardar un vital significado en el pespunte de unas pocas palabras. A mí, en cambio, no me termina de seducir. Primero, porque me recuerda demasiado a la bobada atmosférica del farsante Zapatero, que quiso convencernos de que pasaría su retiro de la política «viendo pasar las nubes», apartando su mirada de un mundo terrestre lleno de miseria e indigno de él. En su lugar, ha viajado decenas de veces a China, cuna del concepto original, para preparar negocios nada brumosos con los que alegrar sus días de observación meteorológica y, de paso, abrir una vía de escape internacional al ocupa de la Moncloa. También ha viajado mucho a Venezuela, pero allí el hambre no deja sitio para los ripios chinescos.
Además, lo que Confucio ignoraba (bendita candidez) es que en su frase se trasluce la primera y casi única regla del manual del trilero: dirigir la mirada del incauto a la luna, mientras el dedo hurga en su cartera. Toda la base del juego del fullero se resume en eso, o sea, mantener nuestra conciencia alejada de la trampa al tiempo que nos despluman con ella.
En Soria, a base de mirar a la luna y a las estrellas de nuestro luminoso cielo, nos están dejando temblando el bolsillo y fenecidas las esperanzas. De hecho, El Burgo de Osma es el último tapete en el que el ventajismo sanchista nos quiere birlar la calderilla, mientras compone su mejor cara de póker. Hablo de la obra a la que se comprometió el Gobierno de Sánchez para la humanización de la travesía de la N-122 por la villa burgense. Si cuento la trampa -como pienso hacer- les va a resultar muy difícil de creer que haya tanto descaro en el mundo. Estos son los hechos:
1º-El Gobierno prometió al reivindicativo alcalde una travesía humanizada y cedida al municipio. Lo sabemos porque envió el proyecto de las obras -ya redactado- al ayuntamiento. El coste se cifra en torno a los 8,4 millones de euros y el resultado busca un cambio radical y necesario de la travesía de la N-122 a través de la localidad.
2º-Requerido el Gobierno acerca de sus intenciones, dado que el proyecto redactado tenía ya más de un año y que se estaba retrasando en la licitación de las obras, el Gobierno contestó -ojo- que el proyecto está en fase de redacción. ¿Se lo pueden creer? Imagino la cara de estupor del alcalde mientras encuentra sobre su mesa el proyecto completo ya redactado que un día le remitió el mismo Gobierno que ahora dice que aún está por redactar.
3º-Acreditada la falta de intención del Gobierno de ejecutar su propio proyecto, propone este llevar a cabo, previamente, un sucedáneo que consiste en mejorar el firme de la carretera. Presupuesto: 600.000 euros. Bastante menos de una décima parte del proyecto original. Además, anuncia que acometerá más pronto que tarde, las prometidas obras de humanización de la travesía.
4º-El alcalde, vaya usted a saber por qué, no se cree -yo tampoco- que el Gobierno tenga intención alguna de ejecutar las obras de humanización después de mejorar el firme, ya que eso sería como enlucir una pared una semana antes de tirarla -el símil no es mío-. Los socialistas de El Burgo, lejos de ver la trampa y criticar el incumplimiento, como es su obligación, se dejan embaucar y encima, cargan contra el alcalde -supongo que estas son las consecuencias de mantener la lealtad al sanchismo por encima de la lealtad a su pueblo-.
En suma, trilerismo en estado puro, con los burgenses jugando el papel de primos obligados a mirar a la luna, el Gobierno luciendo descaradamente sus habilidades de fullero para vaciar el bolsillo de nuestras esperanzas y los socialistas de El Burgo haciendo de señuelos y cómplices del timo. El Gobierno de Sánchez está tan enfangado y paralizado que ya ni siquiera se molesta en tratar de esconder sus engaños, que se ejecutan a plena luz del día, con la total conciencia de los engañados y la inestimable colaboración de sus palafreneros.
Y que quede claro, escribo este artículo con el deseo ferviente de que mañana mismo el Ministerio de Transportes licite las obras de humanización de la travesía de El Burgo y me haga tragar todas mis palabras -lo cual sería muy celebrado por el subdelegado del Gobierno en Soria-. De hecho, les reto a que lo hagan así: háganme pasar por alarmista y faltón. Liciten y ejecuten las obras de la travesía de El Burgo de Osma y yo se lo agradeceré desde mi eterno descrédito.