Heraldo-Diario de Soria

Editorial

Un cambio en la estrategia contra el fuego con el foco en los incendiarios

Creado:

Actualizado:

De la misma manera que el Covid propició un cambio en el modelo sanitario y muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, la pandemia de feroces incendios que estamos viviendo, con especial virulencia en Castilla y León y Galicia, obliga a reajustes y cambios en la estrategia. Cambios que para nada serán fáciles, sencillos y asumibles de forma inmediata, pese a la nómina de charlatanes que cobija la mediocridad de la política autonómica que padecemos, que es otra lacra para esta tierra.

Lo primero que hay que hacer es poner en el punto de mira de la lucha a los incendiarios, voluntarios e involuntarios, que son los autores de la tragedia. Un incendio provocado al atardecer, cuando los medios aéreos no pueden actuar y las brigadas no pueden entrar, por pura precaución, en plena ola de calor y con el viento acechando es la certidumbre de una tragedia y quien perpetra el fuego, voluntaria o involuntariamente, lo sabe. Ese es el primer frente que hay que acometer, con un endurecimiento del Código Penal y con más vigilancia. Pero también con la concienciación de los habitantes de los territorios que deben saber que el silencio encubridor es causante de desdichas, ruinas y miseria. Porque el fuego sólo trae miseria y ruina, para quien vive de la intemperie.

Hoy en día, las administraciones se gastan dinero en las más variopintas campañas, que no calan en nadie. Desde hace años no hay campañas contra el fuego, como la célebre que protagonizó Serrat con un brigadista y un bombero. Un tanto rudimentaria a los ojos del consumidor de hoy, pero con enormes frutos a la vista de los resultados. En ocasiones, la simplicidad es el mejor ingrediente político para esquivar ocurrencias y estupideces, como aquella del concierto solidario que naufragó en sí misma.

No se puede seguir abordando el medio rural como un parque de atracciones al que los urbanitas acuden únicamente para el disfrute. Buena culpa del origen de los incendios reside en la despoblación. En la desaparición de los habitantes que se ocupaban de la protección y el cuidado de los montes. Pero también de su aprovechamiento. Aprovechamiento que ahora es harto imposible por culpa de una legislación ideada y pensada por un ecologismo de moqueta insensato que desconoce completamente la realidad rural. Sin ir más lejos, Soria. Soria es el modelo y el paradigma, que siempre se promete aplicar, pero que nunca se acomete. Es la provincia con más densidad de masa forestal y sin embargo parece vacunada contra las grandes catástrofes incendiarias. La acción política es necesaria en la lucha contra el fuego. Pero debe estar abonada por crítica y autocrítica para discernir y actuar.

tracking