MÁS SE PERDIÓ EN CUBA

Ignacio Soria Aldavero

Cornada del Toro Jubilo

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Escribió Antonio Machado: “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Vivimos en una sociedad altamente polarizada. Lo habrán notado. Una España que cada día amanece crispada y que se acuesta más crispada aún. Algunos reparten carnés de buenos y malos; y lo peor de todo, los dos bandos de antaño han regresado con otra forma, pero con la misma esencia dañina donde si no estás con el discurso oficialista eres el enemigo a abatir. Nuestros abuelos y padres supieron darse un abrazo, pero quienes creen que la crispación les favorece —acuérdense de lo que le dijo Zapatero a Gabilondo—, se han encargado de destruir ese legado de concordia. Hace pocos días, Madrid se quedó sin la final de la Vuelta Ciclista por un grupo de energúmenos violentos. Y hace un año, lo recordarán, Medinaceli se quedó también sin la celebración de su ancestral Toro Jubilo por la acción de otra turba que creía estar también en posesión de la verdad absoluta. En año electoral como es el que se nos presenta, comienzan a resonar de nuevo los ecos de ese `No a la guerra’ que tan hábilmente supo utilizar la izquierda. Ahora lo intentarán con Gaza. Agárrense que vienen curvas. Eso sí, de las masacres recientes y reincidentes a los cristianos en África, o de los más de 100.000 niños muertos en España el año pasado bajo el crimen del aborto, nada oirán decir a quienes se agarran ahora al pañuelo palestino o a quienes quieren salvar a un toro embolado en nuestra tierra. Y así va España. El año pasado, un juez la `lió parda´ al suspender el festejo taurino de Medinaceli. La semana pasada, una nueva sentencia del Tribunal Superior de Justicia ha venido a decirle al señor juez, que mejor habría sido que se hubiera quedado quieto en la mata. Una cornada en toda regla del Toro Jubilo al magistrado. La Junta de Castilla y León por boca de su portavoz, y el alcalde de la noble villa de Medinaceli, se han mostrado satisfechos con el fallo judicial. Es lógico. Dice el alcalde, y hace bien, que ya están organizándolo todo para que este año su pueblo y sus vecinos recuperen su tradicional festejo que nunca debió de suspenderse. Pero habrá que esperar y no lanzar las campanas al vuelo. En este Estado de Derecho tan garantista, otra sentencia de un órgano superior —los animalistas ya han dicho que recurrirán—, podría revocar la reciente decisión devolviendo la cornada con efecto boomerang. El gobierno regional ya ha asegurado que, de cumplirse los requisitos, volverá a autorizar la celebración de este legendario festejo para mediados de noviembre. Estaremos atentos a lo que en unos meses suceda. Me temo que, de triunfar finalmente los abolicionistas, otros festejos sorianos estarán después en su punto de mira. Que el arco de triunfo romano que corona esta hermosa villa soriana sea el preludio de un éxito para sus gentes y para que como decía la canción, tengan su fiesta en paz.