Sánchez entra en campaña ante el riesgo de batacazo en Castilla y León
Es todo un síntoma que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, use la sanidad para intentar atacar al gobierno de Castilla y León, aludiendo a que 200 millones de los fondos adicionales han ido a parar a conciertos para rebajar listas de espera, no a la sanidad privada, como dice el sibilino inquilino de La Moncloa. De todas formas son habituales las meteduras de pata de los miembros del gabinete en sus ataques a Castilla y León, por ejemplo a la Educación, que fue una de las últimas, ignorante de que esta comunidad tiene una de las mejores educaciones del mundo.
Pero si Sánchez considera que es un ataque al gobierno de la Junta decirle que se gasta lo que recibe del Estado, que lo pagamos todos, no sale ni del bolsillo de Sánchez ni de los sobres de Ferraz, está completamente equivocado en su discurso y su estrategia. En Castilla y León, territorio sensato y austero, el dinero se usa para financiar la educación, la sanidad y los servicios sociales Así es desde hace décadas, tal y como refleja el 80% del gasto de los presupuestos de la Junta. Es decir, Sánchez admite que Castilla y León no dilapida esos fondos extras en consultas ilegales o embajadas en el extranjero, entre los muchos dispendios a los que ha dedicado los impuestos el independentismo que de momento le sujeta a él en el gobierno.
Está claro que el presidente del Gobierno no cita Castilla y León de forma inconsciente. Lo hace porque será, dentro de cuatro meses, la segunda cita electoral a la que tenga que medirse, después de Extremadura, que se ha anticipado con un adelanto a las puertas de las navidades. Y también deja claro que los sondeos internos, igual que los externos, auguran un batacazo considerable del PSOE, que podría incluso retroceder en votos y diputados.
Lo de Sánchez es sobre todo un insulto a los ciudadanos de Castilla y León, pero también a los profesionales de la sanidad de esta comunidad. Castilla y León tiene una sanidad tan fuerte que el médico atiende a la puerta de casa en pueblecitos de menos de cien habitantes. Y la sanidad se imparte en un territorio inmenso, atomizado, despoblado, disperso y envejecido. Aspectos que elevan enormemente el coste sanitario, por si su ministra no se lo ha explicado. Y por eso Castilla y León dedica los fondos extraordinario a mejorar la sanidad y no algaradas independentistas y otros desmanes.
La preocupación electoral de Sánchez y sus allegados no son excusa para enfangar el ejemplar modelo sanitario de Castilla y León. Flaco favor le hace con estas intervenciones a su candidato a las próximas autonómicas. Flaco favor le hace a su partido.