Heraldo-Diario de Soria

MÁS SE PERDIÓ EN CUBA

Ignacio Soria Aldavero

Don Quijote, comercio, y SoriaBonos

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Les apuesto lo que quieran -y eso que mi abuela paterna me decía: «tú hijo porfía, pero no apuestes»-, a que no hay día que no se encuentran en la calle a un repartidor, paquete en mano, apretando el telefonillo de un portal para entregárselo a su propietario que días antes y con un solo un clic en su móvil lo encargó. Los repartidores se han convertido en parte del paisanaje urbano de nuestras calles. Y cada día hay más. Tras este nuevo sistema de compra que arrasa sobre todo entre los jóvenes, se esconde una realidad preocupante y que muchos parecen no querer ver. Tras los nuevos hábitos de compra frente a la pantalla se esconde la muerte silenciosa pero indeleble del comercio tradicional. El comercio de toda la vida está poco a poco desapareciendo de las ciudades. Primero fueron las tiendas de alimentación de barrio que en los ochenta y noventa y con la llegada de las cadenas de supermercados fueron colgando el cartel de cierre, y ahora y con el gigante de internet, muchos negocios penden de un hilo viéndose obligados a hacer malabares para subsistir. El comercio no pasa por sus mejores momentos y son muchísimos los factores que están incidiendo en esta premisa. Soria no es ajena a esta situación, y además aquí, con tan baja población, el problema es aún más preocupante. En el año 2009 el comercio tradicional sufrió una hecatombe, y cuando se empezaba a levantar cabeza de aquella brutal crisis que algunos negaban porque «estábamos en la champions league de la economía», (manda huevos como dijo Trillo), la pandemia del COVID volvió a asestar un zarpazo del que algunos no pudieron recuperase echando el cierre definitivo a sus negocios. La pandemia no solo segó muchas vidas; también cambió los hábitos de consumo que llegaron para quedarse. ¿Y qué hacer para que el comercio subsista en nuestras calles y continúe alumbrando y alegrando nuestros barrios? Pues créanme que no hay respuesta clara a tan compleja pregunta. Luchar contra los gigantes, como Don Quijote de la Mancha, ya sabemos el resultado que tiene y cómo acabó tras ello el viejo hidalgo. Por eso, cualquier ayuda que venga de las distintas administraciones es siempre bienvenida. Y aquí en Soria, y desde hace ya algunos años, el ayuntamiento capitalino y mediante los SoriaBonos parece haber dado con una tecla que, si bien no es la panacea, sí logra mitigar en algo el problema logrando dinamizar al sector al despertar entre la población un deseo de compra mediante la bonificación económica. Y la cosa funciona. Exprimirse la sesera para destacar por encima de la competencia y atraer al potencial cliente con productos novedosos es responsabilidad de cada comerciante. El no vivir en una ciudad apagada y con locales forrados de carteles de se vende o se alquila, lo es del ciudadano a la hora de elegir comprar físicamente o de forma On-line. A cada cual, lo suyo.

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