Heraldo-Diario de Soria

El tufo sectario de la Subdelegación de Soria y la necesaria transparencia

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A la subdelegación del Gobierno en Soria se le ven las costuras políticas a kilómetros de distancia. Es más, no las oculta ni tiene complejos en enseñarlas a la hora de actuar. Raudo y veloz estuvo el organismo gubernamental, que debería estar al servicio de los ciudadanos, para informar a través del canal de WhatsApp de la detención de los dos altos funcionarios de la gerencia sanitaria de Soria. La única intención, clara y meridiana, era dejársela botando al todavía alcalde e inminente jefe de la oposición en las Cortes, Carlos Martínez, para encontrar un resquicio con el que atacar al PP en la comparecencia que tenía prevista esa misma mañana, la del pasado martes. Empieza a resultar indecoroso el uso partidista, en este caso del PSOE CyL, de las instituciones. Había pasado poco más de una hora de las detenciones y los medios ya tenían en un buen puñado de líneas desvelando incluso el tipo delictivo. Un ejercicio de transparencia y agilidad informativa que debería ser el proceder de cualquier subdelegación del Gobierno, independientemente de los afectados o el color político de la administración implicada.

La agilidad informativa del martes tenía una clarísima motivación política, que luego el propio secretario general de PSOECyL puso en evidencia tratando de salpicar al gobierno de la Junta con la acción en las que se vieron imputados dos altos funcionarios sin vinculación política alguna. El caso es armar ruido a costa de bulos a todo trapo. La estrategia del fango que denunció Pedro Sánchez y que es su partido quien más la practica en Castilla y León.

Y para certificar el uso torticero y la motivación política del proceder de la Subdelegación de Soria sólo hay que acudir a la reciente hemeroteca para comprobar que los informadores todavía están esperando alguna línea de la detención por cinco delitos, entre ellos violencia de género, del que fuera dirigente del grupo parlamentario con Luis Tudanca, el por entonces procurador Ángel Hernández, y amigo del mandatario soriano. Y eso que la agredida era una agente de la Policía Nacional. Ni pío dijo el organismo. En las escasas líneas que emitió la Subdelegación, tras destapar el escándalo este periódico, no había alusión alguna a que el detenido fuera un destacado cargo público del PSOE en las Cortes autonómicas. El tufo sectario de la Subdelegación de Soria no tiene parangón. Todo esto debe llevar a una reflexión interna al delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, para no dejar en evidencia a la institución que representa al Gobierno de Sánchez en Castilla y León. Una reflexión para que la transparencia informativa impere siempre y ya no decaiga nunca.

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