Heraldo-Diario de Soria

TRIBUNA

Mario González Casado

Abogado. Maútiko Abogados

Pa la saca

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Este HDS se hacía eco de la maravilla escultórica que tendremos en Soria dentro de 21 meses. Concretamente, en el alto del Paseo del Espolón donde anuncian la colocación de un grupo escultórico en ‘Homenaje a La Saca’. Anuncio hecho a bombo y platillo por el alcalde saliente, Carlos Martínez, que se despide del consistorio soriano con este reconocimiento a las Fiestas de San Juan que, no en vano, han constituido su leitmotiv político, granjeándole una vida entera como edil. El político en Soria nace, eso queda claro. El conspicuo escultor, Ricardo González, ayudado de sus menestrales, Pablo Bárez y César Antón, nos advierte que dicho conjunto escultórico será "algo fantástico para Soria". Quiero suponer que, antes de nada, será algo fantástico para ellos, pues la tontería, que no deja de ser una imitación del ‘Monumento al encierro’ de Pamplona, nos va a costar la friolera de 600.000€ en una Soria con más de 22M€ de deuda pública. Un homenaje por todo lo alto que no hace falta que esté en el recorrido de la meritada fiesta, ya que tampoco está en el recorrido presupuestario lógico de una ciudad tan pequeña como endeudada.

El alcalde saliente –él no se quiere ir, que quede claro– nos anuncia que la Junta de Gobierno aprobará la ‘licitación-adjudicación’ –todo junto– del contrato de obra correspondiente. Se trata de un contrato público al que nadie más puede aspirar. ¡No son de Soria, copón! Además, la abnegación del escultor, que ha hecho de este ayuntamiento el beneficiario principal de su vida y obra, no se merece otra cosa. Otro contrato a dedo que deja en nada las fruslerías de los contratos del Carnaval de Soria y del Soria Rock que, sin embargo, fueron convenientemente troceados para no conculcar la Ley de Contratos del Sector Público. El lógico y legal concurso público para este tipo de contratos resulta un coñazo –la ley, para estos señores, es un coñazo– porque, seguramente, desbarataría sus planes de adjudicárselo a los amiguetes que, en justa reciprocidad, se dejan vida y obra en el consistorio capitalino. Ejemplos tan conocidos como las esculturas de Leonor Izquierdo, Antonio Machado, Bécquer y el malogrado ‘Cangrejo del Duero’ lo avalan. Sobre todo, ésta última que, gracias a la rotura de la pasarela y durante más de un año, brindó al mundo mundial de la escultura otro conjunto escultórico de imborrable recuerdo.

Las malas lenguas, quedándose únicamente con la adjudicación a dedo y el desembolso económico, se malician con que hay gato encerrado y que se están pagando también ‘otros compromisos’. Algo que no sucedería si se cumpliera la ley, claro. Resulta curioso que nos permitan elegir el ‘Cartel de Fiestas’ y no nos permitan opinar en algo mucho más relevante y duradero sobre las Fiestas de San Juan. Aquí no hace falta ningún concurso de ideas ni tampoco la concurrencia de otros escultores (abierta o restringida a los mejores especialistas). Aquí la cultura de la tierra no puede caer en la tentación capitalista de la libre concurrencia y la transparencia contractual cuando se trata de dinero público. “El dinero público no es de nadie” (Carmen Calvo dixit) y “el dinero es un invento del ser humano y se puede crear sin límites” (Eduardo Garzón dixit) son los principios aplicados por un ayuntamiento tan democrático que solo pretende dejar ‘atado y bien atado’ este contratillo de 600.000€.

Lo de menos, a mi juicio, es esta escultura tan ilegal como innecesaria, amén de la imitación que la devalúa por completo. Lo realmente importante es que cuando ves salir estos toros trufados de mentira y despilfarro, tú te descuelgues con un ‘estatuario’, es decir, con un lance de perfil, quieto y con los pies juntos en el que, levantando la muleta con los dos brazos extendidos, dejas pasar al toro de la corrupción más grosera. ¿Tú quieres ser ciudadano? Anda ya, tú no eres ni aficionado a ciudadano. Un ciudadano como dios manda y quiere no deja pasar ese toro, coge la muleta y lo estoquea allí mismo con su voto. En definitiva, que se trata de otro ‘pa la saca’ más y de un sentido homenaje al toreo al que te someten políticos como Carlos Martínez que, para más inri, anuncia también que “no me voy. Somos un equipo, seguiré estando ahí”. Sic transit gloria mundi.

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