Soria debe liderar los rodajes audiovisuales sostenibles

Rodaje de cine en un escenario de la provincia.
Mientras la industria audiovisual se enfrenta al reto apremiante de reducir su impacto ambiental, la búsqueda de localizaciones que permitan realizar producciones sostenibles se ha convertido en una prioridad. En este contexto, la provincia de Soria emerge con fuerza como uno de los territorios idóneos en España para acoger rodajes green shooting. Su riqueza natural, paisajística, patrimonial, gastronómica junto a su baja densidad poblacional, infraestructuras manejables y compromiso institucional sitúan a Soria en una posición privilegiada para liderar esta transformación del sector.
El concepto de green shooting hace referencia a la implementación de prácticas sostenibles durante todas las fases de una producción audiovisual: desde la preproducción hasta el rodaje y la posproducción. Para cumplir con los estándares es necesario disminuir emisiones de carbono, minimizar residuos, optimizar recursos energéticos y apostar por el uso de proveedores locales. Algo que puede resumirse en tres erres: reducir, reutilizar y reciclar. Para que estas prácticas sean viables, el entorno en el que se rueda desempeña un papel clave. Y ahí es donde Soria ofrece ventajas difíciles de igualar.
Uno de los principales activos de la provincia es su extraordinario patrimonio natural. Su diverso ecosistema, prácticamente inalterado, permite recrear una gran variedad de escenarios sin necesidad de desplazamientos largos. Esta cercanía entre localizaciones reduce significativamente la huella de carbono asociada al transporte, uno de los factores más contaminantes en un rodaje. Además, la baja presión urbanística facilita el acceso a espacios naturales sin comprometer su conservación, siempre bajo una gestión responsable.
La menor densidad de población, que durante años ha sido vista como un problema demográfico, se convierte en este caso en una ventaja competitiva. Menor tráfico, ruido e interferencias permiten rodajes más eficientes, disminuyendo el consumo energético. Esto se traduce en una reducción directa de costes y de impacto ambiental, así como en la posibilidad de trabajar en entornos tranquilos que favorecen la concentración y la creatividad de los equipos.
Otro factor clave es la implicación de las instituciones locales. En los últimos años, administraciones y entidades sorianas han mostrado un creciente interés por atraer producciones audiovisuales, ofreciendo facilidades logísticas y promoviendo el territorio como destino de rodaje. Con este objetivo nació la Soria Film Commission en 2019 impulsada por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Soria. Si esta apuesta se orienta decididamente hacia la sostenibilidad, Soria puede posicionarse como referente nacional en green shooting. La creación de protocolos específicos, incentivos para producciones sostenibles y la colaboración con empresas locales comprometidas con el medioambiente serían pasos clave en esta dirección.
La economía local también se vería beneficiada. Apostar por rodajes sostenibles implica recurrir a proveedores de proximidad: alojamientos, empresas de catering con productos de kilómetro cero, servicios técnicos locales comprometidos con la sostenibilidad y el medioambiente. Esto no solo reduce emisiones, sino que genera un impacto económico directo en la provincia, contribuyendo a fijar población y a dinamizar el tejido empresarial. En un territorio que lucha contra la despoblación, el cine sostenible puede convertirse en un aliado estratégico.
En este sentido, Soria cuenta con una red de pequeños negocios y profesionales que encajan perfectamente en el modelo de producción responsable. Desde casas rurales hasta empresas agroalimentarias, transportistas o profesionales del audiovisual.
No menos importante es la calidad de la luz y la diversidad paisajística. Soria ofrece una luminosidad natural que reduce la necesidad de iluminación artificial, con el consiguiente ahorro energético. Sus paisajes, desde llanuras hasta parajes montañosos, permiten ambientar historias dispares en un radio reducido. Esta versatilidad evita traslados innecesarios y favorece una planificación más eficiente.
Además, la provincia puede aprovechar su identidad cultural y su patrimonio histórico como valor añadido. Rodar en Soria no solo es sostenible desde el punto de vista ambiental, sino también desde una perspectiva cultural. Las producciones pueden integrarse en el entorno respetando tradiciones y promoviendo el conocimiento del territorio. Esto abre la puerta a un turismo cinematográfico responsable, que complemente la actividad audiovisual sin generar impactos negativos.
Sin embargo, para consolidarse como el gran plató verde de España, Soria debe afrontar algunos retos. Es necesario mejorar ciertas infraestructuras, como las comunicaciones o la conectividad digital. En este sentido, el tren juega un papel crucial en los rodajes sostenibles, posicionándose como el medio de transporte más ecológico para el traslado de equipos, personal y material de producción. Su importancia radica en la considerable reducción de la huella de carbono en comparación con los vuelos de corta distancia o el uso intensivo de vehículos por carretera.
Además, resulta esencial formar a profesionales locales en prácticas de rodajes de este tipo, de tal forma que la sostenibilidad no sea un añadido, sino una seña de identidad del sector audiovisual soriano.
La oportunidad es clara. En un mundo cada vez más consciente de la crisis climática, la industria del cine busca reinventarse. Las productoras valoran cada vez más aquellos destinos que les permiten cumplir con estándares ambientales sin renunciar a la calidad artística. Y Soria reúne las condiciones necesarias para convertirse en ese destino.
Este es, por tanto, un momento decisivo. Convertir a Soria en un referente de los rodajes sostenibles no es solo una cuestión de promoción, sino de visión de futuro. Significa apostar por un modelo económico respetuoso con el entorno, capaz de generar riqueza sin comprometer los recursos naturales.
Soria tiene ante sí la posibilidad de convertirse en el escenario ideal para un cine más responsable, consciente y más conectado con el territorio. Un cine que cuente historias, pero que también contribuya a preservar el paisaje en el que se rueda. El gran plató verde ya existe. Solo falta atraer producciones audiovisuales sostenibles.
Pedro Estepa Menéndez es director de cine