VOX, repetir o no repetir...

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Mucho se especula estos días de silencio y prudencia sobre las tres consejerías que pedirá VOX a Mañueco para zurzir una nueva coalición tras la fallida de 2022 por un quítame allá esos menas, como excusa de Abascal para sacudirse el desgaste que supone gobernar. Si Agricultura y Cultura, con sus apéndices, son seguras, ¿por qué no va a serlo también la de Industria, Empleo, Comercio, Anticomunismo y Comegambas, que rigió cargado de merchandising el Milei del Pisuerga, conocido por el sobrenombre de Veganzones? Lo lógico sería la coherencia para acabar el trabajo emprendido en 2022 e interrumpido apenas dos años después por Bambú es mi pastor nada me falta. De no ser así, tendrán que explicarlo al respetable. Suponer que van a clonar el modelo extremeño y aragonés, agarrándose a Familia y la filfa esa de desregulación, es tanto como suponer que son incapaces de acabar lo que empiezan. Aunque también pregonaron a VOX en grito que no quería sillones y Paco Vázquez casi tiene que encargar un camión de butacones en Cuéllar a Carlos Pastor para satisfacer las ansias, pero también las posaderas, de sus ex y futuros socios en la Junta. Lo que también está por dilucidar es si subcontratarán alguna de las consejerías en reparto a externos, como hicieran, con tan nefasto resultado, en el pacto de cuatro años atrás. Se da por seguro que Pollán asumirá la vicepresidencia, o una vicepresidencia, adosada a una cartera de gobierno. El objetivo es que no pase como con Gallardo, que una vez tomada posesión de la vicepresidencia, se percató de que no tenía otro culo que rascar y andaba de prestado por las consejerías propias y sus eventos, cuando no acudía en coche con el casco de la moto a Pingüinos, una de las imágenes más icónicas que nos ha brindado el automovilismo oficial. En esas quinielas también está Alberto Díaz Pico. Igual que Pedro Medina para Agricultura, asiduo al programa radiofónico Agropopular.