De Rain Man a Zapatero Ultra

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A Zapatero lo han pillado con el carrito del helado. Lo primero que llama la atención de la imputación del ex presidente es la ágil lealtad de su delfín leonés, vertida en cuatro párrafos y 13 líneas en el lodazal de X. Cendón es lo que es fundamentalmente por obra y gracia de Zapatero. Es encomiable que no haya huido a la primera del regazo, como harán muchos. Carlos Martínez siguió, con cierto retraso, la linde Cendón. Al tiempo. Pero también es arriesgado en estos tiempos de la política desmedida y de vida impredecible poner la mano en el fuego por nadie. Todavía no han recibido el alta médica de la Unidad de Grandes Quemados de Getafe los que, de buenas a primeras, lo hicieran primero por Ábalos y luego por Cerdán, ese señor gordo que se sentaba en la segunda fila del hemiciclo y que ahora nadie dice recordar. Han pasado de la mano en la hoguera al olvido que seremos en menos de lo que la Audiencia Nacional dicta un auto de imputación. Lo de ZP con Plus Ultra explicado por él en el Senado era como si hubiera comparecido un inconmensurable Dustin Hoffman en Rain Man. Raymond, hermano cinematográfico del histriónico Tom Cruise, con la cabeza ladeada y su cazadora beige, atrapando a sus atolondradas señorías del PP en el irresoluble jeroglífico dialéctico:«¿Quién juega en la primera base? Quién». Zapatero Ultra es todo un Plus. Moncloa al rescate y ZP dando zapatilla al oscurecer con Julio Martínez, el comisionista de la parte contratante de la primera parte... A ZP acabarán nominándolo al Óscar por su interpretación en la Cámara Alta. De momento, los académicos de la Audiencia Nacional lo han postulado a la triple corona de organización criminal, tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Todos los caminos de Venezuela conducen a Soto del Real.