La imputación de ZP brinda un mal comienzo de legislatura al PSOECyL

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No ha empezado esta legislatura en Castilla y León, con el pacto entre PP y VOX a la luna de Andalucía, y la oposición viviendo sus meses de la marmota, y ya se le ha empezado a atragantar al PSOE y a su líder a cuenta de la imputación por corrupción del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, su faro moral.
Carlos Martínez Mínguez debería practicar y ejercer el arte de la prudencia, que siempre te da opciones de acometer cambios de dirección sin la necesidad de meter el volantazo que tuvo que dar ayer, 24 horas después de entregarse en cuerpo y moral a Zapatero, cuando todavía no había ni asomado el demoledor auto de imputación, que desgrana en 84 páginas al detalle los indicios de las peripecias de Zapatero para forrarse a costa del tráfico de influencias en España y Venezuela, con facturaciones a la empresa de sus hijas de 240.000 euros por maquetar informes y otras de medio millón por informes verbales. El auto no aclara qué hay detrás de esta trama corrupta surgida al amparo del rescate público, con dinero público, de la aerolínea Plus Ultra. Pero el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama deja más que claro lo que parece. Y se parece bastante, por ejemplo, a lo de Negreira. En ambos casos los informes se pagaban mejor que el codiciado lúpulo del Órbigo leonés.
Sin ir más lejos, ha actuado con más prudencia, cautela y decoro Alfonso Fernández Mañueco en el estallido del caso Zapatero de lo que jamás lo harían los moralistas habituales del PSOE, entre los que empieza a posicionarse el propio Carlos Martínez. Hay que recordar que no hace tanto pidió poco menos que la prisión permanente revisable para Mañueco y el consejero Juan Carlos Suárez Quiñones cuando un particular llevó a la Fiscalía, sin fundamento alguno, como dejaría claro después el propio ministerio público, los incendios del pasado verano. En esa tropa de moralistas y justicieros también se enmarcaron con enorme vigor e intensidad el jefe de los socialistas leoneses, Javier Alfonso Cendón, y la número tres del PSOE autonómico, la también leonesa Nuria Rubio. El primero ha pedido poco menos que el premio Nobel para Zapatero tras conocerse su imputación. La segunda, todo compasión hacia el imputado. La oposición ha dimitido de las Cortes desde el día que tomaron posesión y llevan dos meses sin aparecer pese a cobrar sueldos de más de cien mil euros.
Es el comienzo del mandato y el sofocón que se han llevado con la caída del ídolo moral a manos de la justicia debería ser una buena enseñanza para practicar la política de la sensatez, la prudencia, la coherencia y el rigor consigo mismos.