MÁS SE PERDIÓ EN CUBA
Quema de contenedores

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Hace unos días, la calle Cortes de la capital fue escenario de un acto vandálico. De nuevo, varios contenedores para la recogida de residuos fueron el blanco de algún desequilibrado que no tuvo mejor idea que prenderles fuego. Les aseguro que se me ocurren muchos más adjetivos para calificar a estos animales de dos piernas, pero por educación, no los usaré. ¡Qué coño!; al pan pan y al vino vino. Que a estos malnacidos hay que llamarlos por su nombre, y además, habría que aplicarles sin contemplación alguna eso de ‘palo largo y mano dura’ que decía la canción. Y encerrarlos unas semanas para que se les quitaran las ganas de tocar las pelotas y jugar con el trabajo de los demás, tampoco estaría nada mal. ¿No creen? Que se lo digan a los propietarios del local que sufrió graves desperfectos por este suceso, y más aún, a los jóvenes emprendedores que en su interior regentan un comercio con pocos meses de actividad y que en parte quedó destrozado por el incendio ocasionado. No es la primera vez que ocurre esto en la ciudad. Y me temo que no será la última. De hecho, ese fin de semana creo que esos contenedores no fueron los únicos que ardieron en la ciudad. Los actos vandálicos en las ciudades van en aumento. Y Soria, aunque en menor medida, no es ajena a esta problemática. Cuando no es una quema de contenedor en una de nuestras calles, es una rotura de mobiliario público; y si no, lo es un grafiti en el lugar menos adecuado, atentando incluso en algunas ocasiones contra el patrimonio histórico. Lo que yo les digo: palo largo y mano dura. Y hablando de contenedores quemados, me van a permitir que les hable de otros que, aunque no han ardido, sí que dan una nefasta y sucia imagen del centro de nuestra ciudad. Me refiero a los existentes frente a la parada de los taxis y en los que algunos días -demasiados quizás-, la basura los desborda provocando una pésima e inmunda imagen. En el lugar que les relato, y donde se concentran gran cantidad de negocios de hostelería, se debería de buscar una solución para evitar este problema. No se entiende que en la calle Numancia o El Collado, por ejemplo, no se vea un solo cartón fuera del horario establecido para los establecimientos, y en cambio en ese punto -y en otros cuantos-, cada dos por tres haya una montonera de basura de todo tipo. Aunque a la concejala del ramo no le guste oírlo, hay una percepción cada vez más extendida de que la capital está más sucia que nunca. Es verdad que, en muchos casos, la responsabilidad a estos sucesos la tienen quienes no respetan las normas y aun viendo el contenedor lleno, depositan los residuos fuera de él. Pero el ayuntamiento sí tiene la potestad, y más aún la obligación, de solucionar estos hechos. Y ya está tardando.