Hormiguitas, camino Soria

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Además de tenaces, constantes, inasequibles al desaliento, discretas, las hormiguitas no dejan de ser un poco cachondas, pero cachondas de risas no de lo otro. Y, al contrario que el regidor de los últimos 19 años en Soria y alcalde actual de la oposición en Castilla y León, Carlos Martínez Mínguez, no conocen de festejos ni de festivos. Por eso ayer, horas antes de la noche de San Juan, las hormiguitas llegaron desde Madrid al corazón de las tinieblas. Arde el Ayuntamiento. En vísperas de los sanjuanes, el día antes de ‘miércoles el pregón’, y dos antes del ‘jueves la saca’. Laboriosas, las hormiguitas, hicieron una entresaca de documentación de los despachos de la concejalía de comercio y del área de Alcaldía que les llevó más horas que las que hacen al mes todos los del PSOE en las Cortes. En pleno rigor de riesgo extremo de incendios. Un día después de la condena de 24 años de cárcel al que fuera todopoderoso Ábalos, que había que ver cómo se paseaba muy ufano por El Collado, escoltado por Martínez, tan lustroso y compuesto, y a su vera el condenado a un año y nueve meses de cárcel por delitos de malos tratos, coacciones y atentado a la autoridad, Ángel Hernández. Lugarteniente de Tudanca e íntimo del sucesor. Muy contundentes los socialistas de Martínez, como son ellos con la exigencia ética doméstica, han pedido prudencia y respeto, coño, que esto no es lo que parece. Esto es una persecución como Dios manda, en la que está metido Peinado y la UCO, la fachosfera y todo eso, y vamos a ver si no tienen algo que ver los jueces esos malotes, coño. Al ex regidor le cogió el asunto este en Tánger, en pleno corazón de Castilla y León. Mientras, seguirán pidiendo prisión permanente revisable para Quiñones y el fusilamiento político del gobierno autonómico, que no han hecho nada, pero por si lo hacen, coño. Las hormiguitas, camino Soria. Allí me encuentro en la gloria, que no sentí jamás. Y en Tánger, ¡ni te cuento, fino! Pura vida.