Vox, ante la oportunidad de recuperar la pesca tradicional sin ideología

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VOX ha empezado con fuerza política en su segundo gobierno de coalición. Seguramente haya aprendido de sus errores, aquellos que llevaron al partido a protagonizar tremendos ridículos en 2022 a costa de las ocurrencias diarias que desplegaban sus consejeros, especialmente el vicepresidente. La política es acción, no sermones. Más dar trigo y menos predicar. De entrada la primera en la frente del anterior consejero del ramo, Juan Carlos Suárez Quiñones, embaucado por el grupo de dirigentes que casi le hacen descarrilar de la política, los José Ángel Arranz y compañía en materia de caza y pesca empleando un fundamentalismo ecologista que atentaba contra el mundo rural. La primera en la frente es la de hacer convivir el precinto digital con el tradicional. Puro fundamentalismo ideológico y tecnológico de teóricos que del mundo urbano que sólo pisaban los pueblos para la diversión. Esos que creen que el mundo rural debe ser un parque de atracciones para diversos y esparcimiento de los habitantes de las grandes ciudades. Tiene más recorrido VOX y su consejero Joaquín Antonio Pino. Siempre y cuando el director que ha colocado no estuviera en el contubernio de los que dejaron a los habitantes de los pueblos sin pesca en los tramos libres, pero luego ellos se hacían no menos de dos viajes al año para pescar en los grandes ríos de Chile, Noruega o Argentina. Viajes de muchos billetes que alguien pagaría. Sólo hay que echar un vistazo a la retahíla de adjudicaciones, incluida alguna empresa que se sigue llevando obras del Somacyl pese a estar inmersa en la mayor trama de corrupción de la historia de esta comunidad, la trama eólica.
Las comunidades vecinas, Asturias, Galicia o Cantabria nunca han prohibido la captura en tramos libres, como hizo Quiñones, aducido por Arranz y el del Somacyl, auténticos ideólogos de una aberración que dejó a los pescadores de los pueblos sin una de las tradiciones y entretenimientos propias del mundo rural. Limitan las medidas, a 19 centímetros, y las capturas a 6. Como hacía Castilla y León hasta que se implantó la pesca sin muerte universal, excepto en los cotos de pago. Incluso éramos más restrictivos, con medidas de 21 centímetros y un límite de cuatro capturas diarias.
Revertir esa aberración es el siguiente reto de VOX. Y es fácil. Sólo tienen que cambiar la normativa del fanatismo de unos falsos ecologistas, que buscaron el aplauso de cuatro a costa de despreciar a los habitantes de los pueblos. Cualquier otra argumentación son patrañas de quien siendo el jefe del operativo de incendios, en pleno fuego de la Sierra de la Culebra, estaba en la playa de Mallorca, en vez de en su puesto en plena campaña de incendios.