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Alberto Núñez Feijóo, presidente nacional del Partido Popular, ha decidido que sea José Manuel Hernando el aspirante encargado a recuperar la alcaldía de la ciudad de Soria. El pasado sábado, en Santiago de Compostela, tuvo lugar el acto de presentación de todos los candidatos populares para las alcaldías. Auguro que las elecciones municipales que se celebrarán en España el próximo año, serán, sin lugar a duda, unos comicios profundamente trascendentales. En Soria también. Tras veinte años de gobierno municipal socialista, el cambio se hace inexorablemente necesario para devolver a la ciudadanía un modelo de gestión más serio y eficaz. La simple pero ejemplar radiografía de este verano, con las dos joyas de la corona capitalina como lo son la Casa del Guarda en Valonsadero, o el Fielato junto al río, cerrados a cal y canto y sin servicio para sorianos y forasteros, dejan a la vista el grave grado de degradación de un equipo de gobierno que hace tiempo perdió la ilusión y el rumbo por esta ciudad. Pero no nos equivoquemos; la raíz del problema, y que a la sazón ha provocado la parálisis cuasi total del consistorio y por añadidura de la ciudad, radica en una nefasta política con el personal de la casa, y que, siendo su bien más preciado, ha sido abandonado a su suerte. Nuestra Policía Local de Soria, como en más de una ocasión les he relatado, es el corolario a esa torticera forma con la que los socialistas tratan a sus trabajadores. Y claro está que, el haber permitido un deterioro en los motores del buque, ello haya derivado en un mal funcionamiento de todo el engranaje municipal que irremediablemente le salpica al ciudadano. Colas eternas en el patio de columnas del ayuntamiento para gestiones que en otros tiempos hacías sin el mayor problema, o resoluciones administrativas que no llegan y mantienen en vilo a particulares y empresas, son, entre otras, la tónica habitual en nuestra ciudad. Estoy convencido que el flamante candidato del Partido Popular afronta con ilusión y ganas su nombramiento. Al objetivo marcado de recuperar la capital, y «barrer al Partido Socialista de toda España» –como con gran acierto dijo Miguel Tellado, secretario general del PP–, irá unido y una vez se logre, un sinfín de quebraderos de cabeza por lo que aparecerá en los cajones. Les aseguro que levantar las alfombras, abrir las ventanas y sacudirlas, no será suficiente. Tras veinte años, va a hacer falta una total catarsis con la oportuna pedagogía que el ciudadano deberá de entender. Que durante estos años de gobierno socialista se hayan hecho cosas, no quiere decir que todas se hayan hecho bien. Prestar atención a las grandes y faraónicas obras, solo provoca descuidar los pequeños grandes detalles que también hacen ciudad. Y la nuestra, aunque algunos lo nieguen, dista mucho de esa ciudad tranquila, diligente, ordenada y limpia de antaño. `Todo pasa y todo queda´, que decía el poeta. Y esta vez, créanme, el cambio es posible.