Heraldo-Diario de Soria
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Al finalizar el verano los medios de comunicación suelen abrir sus páginas con la consabida frase de «se avecina un otoño caliente», refiriéndose a la actividad política y más en momentos como los actuales donde se desprende un claro aroma de crisis y desgaste a lo que se une un período preelectoral.

Esta manida expresión «otoño caliente» es ya un tropo clásico dentro del lenguaje tanto político como periodístico en nuestro País y se viene usando, año tras año, al iniciarse el curso político marcado por las tensiones o enfrentamientos entre los diferentes partidos políticos o fuerzas sociales.

Este término, que es relativamente joven, proviene de la Italia de finales de los años sesenta del pasado siglo. Concretamente de 1969 bajo la expresión: «Autunno caldo» y se debió a un período marcado por fuertes huelgas y protestas estudiantiles, evidentemente estas últimas, como consecuencia del mayo de 1968, aunque el mayor protagonismo lo tuvieron los obreros.

El primero en utilizar esta frase parece ser que fue Francesco de Martino, último líder histórico del socialismo italiano. A partir de aquel año se invoca el «otoño caliente» para hablar de la posibilidad de fuertes tensiones sociales y políticas después del verano.

Curiosamente, hace solo unas semanas Enric Juliana ha comentado el tema bajo el epígrafe «‘otoño caliente’ en su video-blog semanal.

Pues bien, en este inicio otoñal del año 2026 se nos augura un otoño e invierno, en España y a nivel internacional no caliente, sino «ardiente».

En los próximos meses veremos pasar por los juzgados a diversos responsables del partido en el gobierno nacional, tanto actuales como de momentos anteriores, y en algunos casos a familiares de primer grado de estos. Como se viene observando, día a día, esto ya ha calentado el ambiente y así vemos el visceral ataque de los actuales gobernantes al poder judicial y en algunos casos de forma más que sangrante. Baste citar el reciente caso de la jueza Beatriz Biedma.

A ello debemos unir el asalto a la ciudad de Ceuta por las «huestes civiles» procedentes del reino alauita y la nula actuación por parte de los dirigentes nacionales para solucionar el tema. En este caso se unen dos claras circunstancias, al menos desde nuestra humilde opinión de mero observador. La primera es el interés político por defender prioritariamente al citado reino y dejar en un decadente plano a la Ciudad Autónoma, española, de Ceuta y a sus habitantes y en segundo lugar se aprecia una evidente falta ¿intencionada? de coordinación e ineptitud.

Ambos temas, unidos a las próximas elecciones municipales, autonómicas en algunos territorios y nacionales evidencian un claro enfrentamiento entre las diferentes fuerzas políticas, que según se acerquen los comicios se acentuarán incluso entre los asociados al actual poder nacional.

Pero el ambiente internacional está igual de caldeado y esto se debe, fundamentalmente, al desequilibrado Donald Trump. Un personaje que con sus quimeras mentales está protagonizando y provocando conflictos por donde su desajuste emocional le lleve.

Veamos algunos y las consecuencias que afectan a terceros países como España. Introduce sus «napias» en el enfrentamiento entre Rusia y Ucrania y ahí están los roces con los países hermanos de la OTAN en la Europa oriental. De pronto se cree Matthew Bronderick en «WarGames» y bombardea Irán y el resto del mundo, incluida España, a soportar la escasez de productos energéticos y la consecuente subida de precios de múltiples productos afectados por estas consecuencias.

Por no hablar del «pseudocubano» Marco Antonio Rubio, claro traidor a la democracia venezolana y curiosamente no muy querido por los «amigüitos españoles» de la Sra. Delci Rodríguez, ejemplo de autocracia electoral.

Por cierto, este individuo, según medios de comunicación, ha intentado y fracasado, al menos de momento, con llevar la misma actuación a Cuba.

Así pues, tenemos suelto por el mundo al elegido por los ciudadanos de la mal llamada primera potencia mundial haciendo de las suyas y hundiendo la economía internacional, cuyas consecuencias afectan gravemente España.

Y ¿Castilla y León? En principio y viendo los enfrentamientos en las Cortes Castellanas y Leonesas y lo que acontece en algunas fuerzas políticas a la hora de elegir a los candidatos municipales, no se nos hace difícil pensar en unos meses cálidos y más viendo como lamentablemente los aconteceres nacionales se trasladan a todos los rincones de nuestra «Piel de Toro».

La verdad es que la ciudadanía está harta de ver como no se solucionan sus problemas diarios: vivienda, empleo, seguridad, etc. Y esto nos recuerda a una frase atribuida incorrectamente a Mario Moreno: «Cinco años estudiando leyes, para ver políticos sin estudios haciendo leyes».

Y lo grave no es esto. Más grave es no hacer leyes y sí «decretos leyes» y alguno de estos ser modificados, posteriormente, por resolución de una Directora General.

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