Balance municipal por San Saturio

.
El pasado viernes día 2 de octubre, y por tanto día grande de nuestro patrón San Saturio, la concatedral acogió la misa en honor al santo anacoreta. No les diré yo que no hubiera gente. Pero no la suficiente. Gente joven no había mucha, la verdad. Y el perfil sigue siendo el de una feligresía de avanzada edad. Al salir de la iglesia, una señora me confesó con cierta tristeza, que si todos los que participan en las cofradías de la Semana Santa bajaran a la misa de su patrón, la concatedral se quedaría pequeña. En ausencia de obispo, porque seguimos en sede vacante, fue don Vicente Jiménez Zamora —arzobispo emérito de Zaragoza, pero soriano de cuna y corazón—, quien presidió los oficios. En lugar del “Ite, missa est” de antaño, el mitrado zanjó la misa con un sonado y eufórico “viva San Saturio” que pilló desprevenido a alguno. Como manda la tradición, la Banda Municipal de Música abrió paso a las autoridades para volver al ayuntamiento de la ciudad. Las ausencias de los diputados nacionales del PP y del PSOE en misa, no pasaron desapercibas y eran muestra del tenso momento que se vivía en la capital del reino. Ya en el patio de butacas del consistorio, y tras la entrega de las placas a los jurados de cuadrilla, se produjo el tradicional “corrillo” donde los periodistas tratan de sacar algún titular suculento a nuestros políticos. Pero nada nuevo bajo el sol pudo verse, salvo la constatación de que este equipo de gobierno agoniza con un proyecto acabado, y con un consistorio hecho unos verdaderos zorros que será difícil de levantar y reconstruir en el corto plazo. El alcalde de la ciudad y como se esperaba a modo de balance municipal, soltó su soliloquio recordando a los que soltaba su predecesor y que aburría a las ovejas. Aunque a buen seguro todos andaban pendientes de sus móviles para saber qué ocurría en el Congreso de los Diputados con los hoy ya decaídos decretos, poco se habló de las soluciones a la vivienda en nuestra capital. Y todo, porque el PSOE aquí en casi veinte años, como en España en ocho, nada ha hecho para resolver el asunto. En Soria si se hubiera querido, y sobre todo si hubiera habido voluntad, se podría haber dado un ejemplo a la nación de cómo resolver la falta de viviendas para los ciudadanos. Nuestra posición geográfica y nuestra población, que además de hándicap tiene también sus oportunidades y fortalezas, podría haber sido el perfecto paradigma. La disponibilidad de miles de metros urbanizables y de propiedad municipal en los que fueron los terrenos de la extinta Martinsa—Fadesa, era la perfecta llave para encajar en la cerrada cerradura de acceso a la vivienda. Pero no se ha querido mover un dedo. En Soria, como en Madrid, veremos, verán, cómo a los socialistas y a no tardar, se les llena la boca con soluciones para la vivienda. Maricarmen manda. La película de siempre, ya saben. Y no hace falta hacer 'spoiler': el final lo conocen de sobra.