Cumbres borrascosas

Aeródromo de Garray.
Hoy que tanto se habla del ATI/Aeroparque Tecnológico Industrial de Garray, pero sobre todo queremos hablar de una cosa, de las consecuencias que está teniendo su bloqueo. El ATI no está parado porque falte un proyecto o un plan director, no está parado porque falte financiación, ni tampoco está parado porque la Diputación siga sin dejarlo de tramitarlo aún desde el 21.
Está parado porque las administraciones competentes no han sido capaces, hasta ahora, de resolver un problema administrativo y competencial que lleva demasiado tiempo abierto sin soluciones, y a pesar de las propuestas hechas por Layônair, infravaloradas y desatendidas, para intentar solucionar el problema en el tiempo trascurrido.
Y mientras que las administraciones hablan, Soria y Layônair pagan las consecuencias, tenemos un proyecto de ampliación del aeródromo con una inversión comprometida superior a cinco millones de euros, tenemos una tramitación administrativa avanzada, tenemos una empresa adjudicataria para su gestión Layônair, tenemos intereses empresariales y tecnológicos para las posibilidades de esta infraestructura, pero la infraestructura hoy no permite aún ser utilizada para la implantación de nuevos proyectos en Soria.
Tal vez necesitemos realizar una profunda radiografía de los recursos del ATI, la infraestructura, sus capacidades y las sinergias/relevancias con el PEMA.
Pero seguimos aun esperando a que se resuelva y quién debe dar los determinados pasos administrativos y esto tiene un coste.
Primero, un coste económico.
La paralización ha provocado un incremento del coste de la actuación que la Diputación estima en más de 1,5 millones de euros.
Más de 1,5 millones de euros de diferencia que no generan ninguna nueva infraestructura, ninguna nueva empresa y ningún nuevo empleo.
Es dinero que cuesta el retraso, más las inversiones económicas realizadas por los Propietarios.
Segundo, existe un coste de oportunidades.
Mientras el proyecto permanece bloqueado, las empresas que podrían instalarse, invertir o desarrollar actividad vinculada a la aeronáutica, mantenimiento, escuelas profesionales, drones, la logística o nuevas tecnologías tienen que esperar sine die, las empresas que quieren invertir necesitan certezas, necesitan fechas concretas, necesitan seguridad jurídica y no pueden trabajar con un calendario que dependa indefinidamente de una disputa competencial. Ante lo cual se instalan en otras Comunidades más propicias como así nos está ocurriendo.
Y tercero, existe un coste para la propia credibilidad de Soria y de Layônair.
No podemos presentar a nuestra provincia como un territorio preparado para atraer inversión tecnológica, si después de que una infraestructura estratégica infrautilizada para Soria permanezca bloqueada durante demasiados años (5) por un problema entre administraciones.
Por eso hoy no venimos a pedir una nueva promesa sobre la situación borrascosa, venimos a exigir una solución.
Si el problema es competencial, que se resuelva, la abogacía del estado ya lo dijo claramente en octubre del 2024.
Si hay que formalizar una transferencia, que se formalice y que los expedientes en tramitación se prioricen adecuadamente.
Si hay que sentar al Estado y a la Junta o a la Diputación en una mesa, que se sienten. La Comisión Mixta debe ser efectiva y concluyente.
Pero que haya una fecha, un responsable y un compromiso concreto sobre el ATI que aúne todos los recursos, los proyectos existentes así como los potenciales usuarios del mismo.
Porque el problema no es solamente que el ATI lleve demasiado tiempo esperando. El verdadero problema es que cada día que pasa, la espera cuesta dinero y oportunidades que se pierden.
Soria no necesita otra explicación sobre el por qué no se puede y Layônair necesita saber cuándo se va a poder realizar.
Y esa es la pregunta que hay que resolver y que hoy trasladamos a todas las administraciones implicadas:
¿Qué falta exactamente para desbloquear el ATI y qué fecha concreta tenemos para que comiencen las obras?
Porque cinco millones de euros de inversión, años de trabajo administrativo y las oportunidades empresariales asociadas a este proyecto no se pueden seguir perdiendo marchándose a otras Comunidades, ni esperando indefinidamente sine die.
El ATI necesita menos burocracia y más soluciones.
Soria y Layônair necesitan certezas, no más retrasos del ATI.
Carlos Escobar es presidente / CEO de Layônair