Heraldo-Diario de Soria

SORIANOS POR EL MUNDO

Irlanda, un país «con mucha vida»

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Publicado por
ANA P. LATORRE / Soria
Soria

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Natalia López Romero, soriana de 22 años, se suma al grupo de sorianos en Irlanda, uno de los más numerosos de nuestra sección ‘Sorianos por el mundo’. Tras estudiar Ingeniería Técnica Informática en Sistemas en la Universidad Complutense de Madrid, decidió trasladarse a Irlanda para terminar la Ingeniería Superior mediante una beca Erasmus en el Institute of Tecnology Blanchardstown de Dublín y a la vez elaborar en la universidad española el proyecto de fin de carrera, que presentará este mismo mes. Desde allí comenta que «decidí estudiar un año fuera para mejorar el inglés. Hoy en día es imprescindible para cualquier trabajo y creo que la única forma de aprenderlo de verdad es viviendo fuera un tiempo. Antes de venir a Dublín estudiaba en Madrid, pero no había vivido fuera de España nunca».

Natalia explica que «al principio el idioma cuesta, pero poco a poco te vas acostumbrando. En realidad en clase no he tenido ningún problema... Tenía buen nivel para entender el inglés escrito y además en mi carrera las palabras técnicas suelen ser igual. Los profesores normalmente utilizan presentaciones Power Point así que siempre hay un esquema escrito que permite seguir la clase. Necesitaba perfeccionar más a nivel de hablar y entender bien una conversación, y noto mejoras día a día».

La soriana allí lleva «una vida tranquila», entre semana asiste a clase casi todos los días y después practica deporte, ya que cuando puede va a entrenar al club de natación de la universidad o a correr «si no llueve demasiado». «Aunque Dublín no es una ciudad demasiado grande, tiene mucha vida. Hay opciones para todos los gustos. Puedes pasar una tarde tranquila tomando un café en cualquier cafetería o puedes salir a tomar unas Guiness como un irlandés más. Aunque los sitios cierran pronto, se puede salir cualquier día a la semana», explica Natalia desde Dublín. También nos confiesa que los fines de semana aprovecha para visitar «algún sitio diferente» tanto de Dublín como del resto de Irlanda y cuando tiene varios días de vacaciones aprovecha para viajar a España o a otros países.

La soriana también nos cuenta que todos sus amigos de clase son irlandeses, «pero conozco gente de todo el mundo que está estudiando en la misma universidad». «A la hora de salir, salimos en grupo y siempre hay más españoles. En el centro de Dublín es difícil andar más de cien metros sin escuchar a alguien hablando español», bromea.

De Irlanda, Natalia se queda con «la gente», ya que destaca que «en general son muy amables... y más cuando dices que eres español o española». Natalia vive en un barrio «bien situado» en el centro de Dublín y desde allí se puede trasladar con facilidad a la universidad y cualquier lugar porque «tengo todo cerca».

Natalia encuentra muchas diferencias entre España e Irlanda, como que «se conduce por la izquierda y los enchufes tienen tres clavijas», bromea. Ya en serio, comenta que «el transporte público no funciona muy bien y es bastante caro. En general los precios son más altos, sobre todo en la fruta y la verdura, excepto en las patatas, que son la base de la alimentación irlandesa, pero también es cierto que los sueldos son en más altos». También destaca que allí «se bebe mucha cerveza, pero no rubia como en España. Aquí beben sobre todo Guiness, cerveza tostada». La idea que en España tenemos de Irlanda, comenta, «es que es todo muy verde y hay muchos pelirrojos.... y es cierto. Pero creo que en España se tiene una idea neutral respecto a Irlanda y los irlandeses. En cambio creo, por mi experiencia aquí que en Irlanda, que tienen muy buena imagen de España y los españoles».

En cuanto al clima en la capital irlandesa, nos explica que «llueve bastante... y el invierno es muy duro. Yo estoy acostumbrada al frío soriano... pero aquí paso muchísimo frío. La temperatura posiblemente sea inferior en Soria, pero la sensación térmica es mucho más fría aquí por la humedad. También es importante la luz, algo que no apreciaba antes de venir aquí pero que se echa de menos».

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