Heraldo-Diario de Soria

COMUNIDADES DE VECINOS

«Mi vecino no paga la comunidad»

Calculan que el número de morosos ha subido en Soria en torno al 10% en la crisis
A las comunidades no les tiembla el pulso: primero negociación; después, al juzgado

Imagen de una asamblea de vecinos celebrada fuera de la provincia de Soria. /  EL MUNDO-

Imagen de una asamblea de vecinos celebrada fuera de la provincia de Soria. / EL MUNDO-

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P.P.S. / SORIA
Soria

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La deuda se aproxima ya a los mil euros. Cantidad relativa como siempre que se habla de cifras, pero que abulta en la cuenta de una comunidad de 24 vecinos, con garajes y trasteros y en la que hay también locales y bajos comerciales. Uno de los propietarios debe dinero a la comunidad desde hace más de un año y hasta la fecha ha hecho caso omiso a todos los intentos de cobro. Es un moroso. «Y ya lo creo que podría pagar». (La radiografía vecinal sería coincidencia en la capital soriana pero retrata situaciones del día a día, frecuentes de un tiempo a esta  parte, incluido el entrecomillado).

La deuda de este vecino de la ciudad, que podría ser suyo, forma parte de los tres millones de euros que se debe a las comunidades de vecinos en la provincia de Soria. Un millón procede de morosidad bancaria, dinero que deben las propias entidades financieras; y los otros dos, ciudadanos de a pie dueños de inmuebles que no cumplen. Son datos del Observatorio de las Comunidades de Propietarios dados a conocer hace unos días y recogidos en el tercer Estudio global sobre la morosidad en las Comunidades de Propietarios de España.

¿Con qué armas cuenta la comunidad para hacer pagar al moroso?, ¿qué hacer ante situaciones como la descrita, en paulatino ascenso a pesar de que el nivel de morosidad apenas haya variado en un año, según el Observatorio?  Está claro que hay que intentar cobrar de un modo u otro. Primero ‘por las buenas’, lo que no siempre da resultado. La siguiente vía es el juzgado. 

Por lo general al ciudadano le cuesta denunciar a su vecino... pero ya no tanto. Las consecuencias de la crisis han llegado a muchos hogares y familias y la mayoría continúa pagando ‘religiosamente’  el recibo de la comunidad, en el que se incluyen los gastos comunes: luz interior, ascensor, mantenimiento y limpieza de patio, entre otros. «¿Por qué yo sí y él no?’ se pregunta más de un vecino. Y habrá gente que pueda pensar ‘si no paga, yo tampoco’. Es el efecto rebote que afortunadamente no está generalizado». Juan Carlos Barranco, miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de de Administradores de Fincas de Burgos y Soria, y al frente de Fincas Albasa, en la capital soriana, conoce de cerca bastantes situaciones como las citadas. «Siempre existe la posibilidad de negociación con carácter previo a la vía judicial. Quizá hasta con el abogado que haya buscado la comunidad para defender sus intereses se llegue a un acuerdo y pague, pero si no, la siguiente vía, si así lo decide la asamblea, es el juzgado».  No hay cifras que lo corroboren pero la cifra de morosos ha crecido. Barranco se atreve a calcular que entre un seis y un 10% durante los últimos cinco años, coincidentes con la crisis.

Una de las preguntas que se hace más de un vecino en circunstancias de morosidad es si existe una cantidad económica a partir de la cual se denuncia? «No hay una cantidad mínima. No se interpone una demanda por 50 euros, pero la gente quiere soluciones y que su comunidad esté al día. A partir de 800, se empieza a pedir que se denuncie». El administrador descarta que las comunidades se retraigan de denunciar por temor a los gastos que origina una demanda judicial: «Primero porque todo cuesta dinero y después porque lo que de verdad quiere la comunidad es que sus cuentas estén bien, prefiere poder arreglar unas goteras o cualquier otra cuestión que pueda surgir y no dejar que pase un mes y otro y otro...».

Este administrador deja claro que «el impulso viene siempre de la asamblea. Los acuerdos de la junta son inmediatos y ejecutivos salvo que un juez pueda autorizar lo contrario», apunta Barranco reiterando que la demanda judicial será siempre «una decisión de los vecinos».

El informe elaborado por el Observatorio de Propietarios diferencia entre morosos accidentales y aquellos que califica de «profesionales, que son los que pueden pagar pero no lo hacen». Según este documento, el porcentaje de personas que no pueden abonar sus cuotas por problemas económicos derivados de la situación de crisis laboral y problemas económicos ronda el 46%. Mientras, los morosos intencionales constituyen el 35% de los propietarios de inmuebles, según la citada fuente.

Barranco no se atreve a confirmar que estos porcentajes se puedan extrapolar a Soria y, aun reconociendo que puede haber razones distintas para no cumplir con los gastos de comunidad, deja clara una cosa: «Sólo hay un tipo de moroso, que es el que debe dinero. Dinero a un lado y servicio a otro. Si no pagas la luz, te la cortan; si no abonas el recibo del gas, te quedas sin gas; y si no estás al corriente del agua, lo mismo. Si no pagas la comunidad ¿por qué no ocurre nada? Lo que hay muchas veces son morosos recalcitrantes que le echan cara», sostiene.

No obstante, el representante del colegio soriano-burgalés significa que «en Soria son muy pocos los que no cumplen y recuerda que es la provincia con menos morosidad y la única en la que estos impagos no han subido. «Soria tiene unas peculiaridades diferentes por el entorno rural que la rodea», apunta Barranco, aludiendo a la diversificación de papeles que tiene que hacer un administrador, «desde la lectura de un contador, hasta un problema de orden público, pasando por muchos otros».

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