Heraldo-Diario de Soria
La mayoría de los miembros del equipo de Ginecología y Obstetricia del hospital Santa Bárbara, con el jefe de Servicio, el doctor Peñuelas, segundo por la izq. / V.GUISANDE-

La mayoría de los miembros del equipo de Ginecología y Obstetricia del hospital Santa Bárbara, con el jefe de Servicio, el doctor Peñuelas, segundo por la izq. / V.GUISANDE-

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P. P. S.
Soria

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 Las de verdad ya no se van, permanecen en los nidos sorianos todo el año. Las que aterrizan en los cinco paritorios del Hospital de Santa Bárbara lo hacen cada vez menos. La crisis las ahuyenta. El equipo que comanda el doctor José Vicente Peñuelas Calvo conoce bien este bajón en los partos y todo lo que acontece en el área de Ginecología y Obstetricia del centro hospitalario, donde desde el año 2006 se han visto 5.434 partos. Un total de 615 lo hicieron durante el pasado año, la cifra más baja en todo este tiempo en que se tocó techo precisamente en 2008 cuando se considera el arranque de la crisis. En ese año se asistieron en el complejo hospitalario 723 partos, lo que  apunta un descenso del 15%.

 

La caída de gestaciones llevadas a término es menor si tomamos como referencia 2006, año en que se atendieron 673 partos.  El descenso de la natalidad es generalizada pero adquiere en Soria tintes más significativos, cuando no preocupantes, debido a la poca población. Situaciones económicas adversas de distinta índole, de uno o de los dos miembros de la pareja, retraen a la mujer a la hora de tener un hijo. Y a ello hay que añadir que lo hace cada vez más tarde, cuestión ésta que la crisis no ha hecho más que agravar porque ya se daban con anterioridad. 

La mujer soriana tiene hijos cada vez más tarde. La media está en los 32,10 años cuando hace tres décadas era tres años menos. Además, la media de la maternidad en Soria es mayor que la nacional, situada en 31,56 años, según datos del INE. «Se antepone muchas veces el coche, la casa, la hipoteca, la situación laboral, tantas cosas... Y se deja para lo último los hijos...», comenta sobre las razones de esta tardanza el doctor Peñuelas, quien lo que sí conoce a ciencia cierta son las consecuencias. «Lógicamente el ovocito, que es el responsable de ese embarazo, tiene la edad que tiene y su bondad no es la misma a los 28 ó 30 que a los 38 ó 40. Ésa es la diferencia, con todos los riesgos que ello conlleva, para la madre y el hijo». Con la edad aumenta el riesgo de diabetes, de malformaciones, de síndrome de Down, de varices, o de enfermedades «que antes no había y el embarazo desencadena».

En todo este tiempo han nacido en el hospital 5.488 niños, de los cuales 625 lo hicieron en el último ejercicio. El techo está, en el citado periodo de tiempo, en los 731 nacidos en 2008. 

El fenómeno de la inmigración también se ha dejado sentir en el área de Ginecología y Obstectricia del hospital, donde uno de cada cuatro niños que nacen tiene padres extranjeros. La tónica es similar en todos los años analizados, si bien en el último se aprecia ya un descenso significativo en los neonatos con padres de otros países, que pasan de 185 en 2012 a 151 en el último año. 

Del total de nacimientos ocurridos en el hospital en los últimos ocho años, en un total de 1.328 casos los progenitores eran de otros países, lo que significa un 24% del total. El aumento de nacimientos de extranjeros «comienza a notarse sobre el año 2000 o quizá antes», cuando comienzan a llegar parejas jóvenes, algunas ya con algún niño, de Sudamérica, el Africa subsahariana y los países del Este.

En todas estas procedencias «son más prolíficos que nosotros. Aquí con uno o dos, estamos cubiertos; ellos tienen muchos más. A lo mejor en su país han dejado dos y aquí tienen tres», indica el ginecólogo advirtiendo que en los próximos años Soria notará la caída de la inmigración. «Si no vienen, y los que están ya han cubierto su ciclo de cuatro, cinco o más hijos..., vamos a ver lo que pasa con la natalidad, tanto en España como en Soria».

Por países de procedencia, las mujeres de Marruecos son las que tienen más niños: 38 el año pasado y 57 el anterior. Le siguen las de Ecuador, con 18 y 24. También son prolíficas en niños las mujeres de Rumanía, Bolivia, Bulgaria y República Dominicana.

El hospital ha reducido en los últimos años el porcentaje de cesáreas que el pasado año se situó en el 17% tres puntos por debajo del anterior y lejos de las cifras que se registran en la década anterior. La más alta fue en 2009, cuando el 30% de los nacimientos fueron por cesárea, según evidencia la estadística. La cesárea se realiza cuando  no es posible el parto vaginal o supone algún riesgo para la madre o el feto. Una cirugía que, normalmente, se hace estando la madre despierta, y con anestesia epidural.

La conveniencia de hacerla o no ha suscitado debate en más de una ocasión. «La indicación la hace siempre el médico, al menos en este hospital», deja claro el jefe de servicio, que se muestra contundente a la hora de hablar sobre la cesárea a demanda al ser preguntado por la cuestión. «Nunca he creído que eso pueda ser así. Si los médicos somos unos obreros, apaga y vámonos; para eso no hace falta ir a la facultad. La cesárea la indica el médico», reitera a la vez que ahonda en el asunto: «De siempre en este hospital decimos que la tercera cesárea es una ligadura de trompas. Es la indicación médica que hacemos. En otro sitio no tienen número», afirma, subrayando que «el riesgo obstétrico aumenta con más de tres cesáreas». 

Peñuelas explica algunas de las razones por las que se hace una cesárea, que pueden ser maternas o fetales. Una pelvis estrecha en la madre, un problema cardiaco o un desprendimiento de retina son algunas de las causas por las que a la parturienta se le practique cesárea. Las que obedecen al feto son de distinta índole. «Las causas aparecen en el mismo momento. Si hay pérdida de bienestar fetal, se va a terminar con ese embarazo ya», apunta el ginecólogo. 

El cordón umbilical alrededor del cuello -una de las cuestiones que preocupan a las futuras madres- puede ser también causa de cesárea. «A veces te preguntan en la semana 32, y qué hacemos... Es complicado. Cuando llega el momento del parto, y las circulares al cuello apretadas, la monitorización fetal que se hace constantemente nos va a decir que el niño no está bien ahí y lo sacaremos por cesárea», afirma el doctor. 

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