SORIANOS POR EL MUNDO
Una diseñadora en la ciudad de la mejor cerveza
Lo suyo es el diseño y este año disfruta de una beca Erasmus en Pilsen, en la región de Bohemia de la República Checa

Gloria, a la izquierda, junto a una amiga de Taiwán en la Plaza Wenceslao de Praga, República Checa.-
Con tan sólo 19 años, la estudiante soriana Gloria Boíllos Cañavate ha escogido la República Checa para
disfrutar de una beca Erasmus. Lo suyo es el ‘diseño de producto’ y estudia en la Escuela Superior de Diseño (Esdir) de La Rioja, en Logroño.
Con su familia había viajado a Francia, Reino Unido, Portugal..., pero nunca había vivido más de dos semanas fuera de España. Reconoce que siempre ha tenido «muy claro» que en el tercer curso quería irse de Erasmus, así que ‘dicho y hecho’.
Contó desde un primer momento con el apoyo de sus padres y sus amigos, lo que es fundamental para emprender una aventura de estas características que ahora recomienda. «Como este año cambiaban los destinos Erasmus había algunos nuevos, entre ellos la República Checa. La universidad de Pilsen (University of West Bohemia) es muy nueva, del 2012, y por las fotos que vi el sitio me pareció un lugar interesante y muy acorde a lo que yo quería», explica desde el país centroeuropeo.
Las clases comenzaban el 22 de septiembre, pero llegó a Praga 17 días antes acompañada por su madre para conocer la zona de Bohemia donde se iba a instalar. En cuanto a su llegada, nos cuenta que La Asociación ESN (Erasmus Student Network) le puso en contacto con una ‘buddy’ o persona nativa que te ayuda para dar los primeros pasos. «Eso me ayudó mucho cuando llegué para comunicarme con las personas del alojamiento y de la universidad y para poder hacer todo el papeleo necesario, como solicitar la tarjeta de transporte, abrir cuenta en Internet...», apunta.
«El país me gusta, se parece bastante a Soria en cuanto a clima. Por ahora hace muy buen tiempo e incluso algunos días sale el sol y se puede ir en manga corta», añade la soriana. Explica, además, que «la gente mayor no sabe inglés y son más cerrados, ya que vivieron en la época comunista», mientras que «los jóvenes hablan muy bien y son muy abiertos. Les comentas que eres Erasmus y enseguida te preguntan cosas sobre tu país...».
Su adaptación ha sido «muy buena». Lo que más difícil le resulta es «el horario de las comidas. La cantina de la universidad cierra a las 14.30 horas y la cena es a las 18.30-19 horas». Además, hace referencia a que el idioma «es completamente incomprensible. He intentado aprenderlo pero tiene sonidos totalmente diferentes al español y una gramática compleja. Solo sé decir algunas palabras...». Aunque no es ‘fan’ de la gastronomía checa, comenta que ha probado diferentes platos. «Me gustan los postres y, sobre todo, la cerveza. He probado diferentes tipos y todavía no he decidido cuál me gustamás», comenta haciendo referencia a la tradición cervecera de esa zona.
En cuanto a su día a día, explica que tiene clases de lunes a miércoles y se traslada al campus, que está a cinco minutos de su residencia. Como en la cantina y por la tarde realiza alguna actividad, como ir a correr a un parque cercano, «una mezcla entre la Dehesa y el pinar de mi pueblo, Cabrejas del Pinar»; o actividades organizadas como la ‘tarde cultural’, juegos Pub Tour, cenas en restaurantes checos, conciertos... «Cada día es diferente y hacemos muchas cosas con las que no te aburres nunca y siempre estás con gente», añade.
Asegura que se puede salir todos los días y que el día para los universitarios es el miércoles. Explica que «la costumbre es cenar a las seis y quedar a las siete para ir de bares. Se puede ir a la discoteca a las 11 y hasta las cinco... Es un horario diferente al español».
La estudiante soriana destaca el gran número de españoles Erasmus en Pilsen, sobre todo estudiando ADE, Derecho o Magisterio. «Pero hay gente de todas partes. Mis amigos son de Francia, Finlandia, Taiwán, Portugal... Y también de aquí, de la República Checa».