Heraldo-Diario de Soria

TRIBUNALES

La absolución de dos policías locales de detención ilegal es firme

El juicio se celebró a mediados de enero.-VALENTÍN GUISANDE

El juicio se celebró a mediados de enero.-VALENTÍN GUISANDE

Soria

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La sentencia dicatada por la Audiencia Provincial en la que absolvió a dos policías locales acusados de sendos delitos de detención ilegal por los que les solicitaban penas de cinco años de prisión y ocho de inhabilitación es firme después de que no haya sido recurrida, según confirmaron a este periódico fuentes judiciales. La sala, que consideró que «no existe una versión clara y única de los hechos», también absolvió a uno de los dos policías, en concreto a Tomás Zanfaño, de una falta de lesiones, por las que la acusación particular le reclama una multa de 3.000 euros.

El fallo de la sentencia de la Audiencia Provincial de Soria, contra la que cabía recurso de casación ante el Tribunal Supremo, también absolvió a un empleado municipal de una falta de desobediencia y respeto a los agentes de la autoridad por la que la Fiscalía, que no acusaba a los policías locales, solicitaba una multa de 600 euros.

El empleado municipal Alfredo Bravo y el empresario hostelero Víctor Chicote denunciaron a dos agentes de la Policía Local, Tomás Zanfaño e Inmaculada González, por detención ilegal y de una falta de lesiones también al primero de ellos. Tras la celebración del juicio, la Audiencia Provincial de Soria absolvió a estos dos policías locales y declaró de oficio las costas del procedimiento judicial. +

La sentencia consideró probado que el 10 de julio de 2012 sobre las 00.30 horas coincidieron en un bar de la calle Santa Bárbara de la capital los dos policías locales mencionados, los dos denunciantes, Chicote y Bravo, la mujer de este, Gloria Lázaro, la ex presidenta de la Cámara de Comercio Yolanda Sánchez Barreiro su pareja, Felipe Martínez Largo, y un cliente que estaba en el local, Leoncio Suárez. El grupo de las cinco personas había comido junto ya que estaban celebrando el cumpleaños del hostelero y desde la comida habían consumido bebidas alcohólicas hasta ese momento en el que suceden los hechos. 

Una vez en el interior del bar, Bravo y Chicote entablan conversación con el cliente que se encontraba en el interior sobre los precios de bebidas alcohólicas en distintos lugares de la Comunidad, si bien fue subiendo de tono, según la sentencia, «llegando a intercambiarse insultos, por lo que los policías locales allí presentes decidieron intervenir para que la cosa no fuera a mayores». Cuando el agente Zanfaño se acerca al grupo a fin de calmar los ánimos, siempre según la sentencia, Chicote cae de la banqueta en la que estaba subido, «sin que resulte acreditado el motivo de dicha caída».

Después se produjo, según la resolución judicial, un enfrentamiento entre Chicote, Bravo y el mismo agente, «intercambiándose palabras, sin que resulte acreditado que fueran insultantes o amenazantes, llegando a colocarse frente a frente» Bravo y el mencionado agente. Posteriormente, todos salieron del bar y en la calle comenzó otra discusión por unas fotos que «al parecer estaba sacando Bravo con el móvil, con nuevo intercambio de palabras, sin que resulte tampoco acreditado que fueran insultantes o amenazantes».

Por ello, el agente de la policía ante la creencia de que pudieran estar cometiendo un delito de desobediencia y de resistencia solicitó refuerzos y, posteriormente, con «la preceptiva lectura de derechos», realizó la detención de Bravo y Chicote.

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