Heraldo-Diario de Soria

LA QUINTA ESQUINA

José Damián Ferrero: «No vivo muy pendiente del pecado»

«Necesito estar ilusionado para vivir» / «No creo que Dios eligiera estar en una cofradía» / «No soy buen zurcidor» Z«Se defrauda a la conciencia cuando uno se engaña a sí mismo» / «Ser cofrade no es elegir el color de un hábito»

José Damián.-ÁLVARO MARTÍNEZ

José Damián.-ÁLVARO MARTÍNEZ

Soria

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Cree que en Soria es más tabú hablar y escribir de San Juan que hacerlo de la Semana Santa. Y puede que no le falte razón. Él lo ha hecho de ambas fiestas porque se toma las dos muy en serio. Algo habrá tenido que ver ello, concluimos, para que el obispo lo hiciera delegado episcopal de cofradías. A José Damián Ferrero Monge (San Sebastián, 1966) no le importa coger la espada de Darth Vader como le proponemos, porque se sabe mejor que el malo de Star War, de la que es un auténtico fan. También lo es de La Flagelación.Mutatis mutandi, con igual seriedad.

Pregunta.-Vaya salto, oiga, de portavoz de jurados a delegado diocesano de cofrades...

Respuesta.-Realmente fue al revés.

P.-¿Qué pesa más, la camiseta y la bota o el hábito?

R.-Soria somos poca gente y hay un núcleo de gente que participa en muchas cosas... Hay muchos cofrades que son peñistas, socios del Numancia... No pesa ninguna de las dos cosas. Ser cofrade es algo que también hago con alegría.

P.-Dígame una receta para la falta de esperanza.

R.-Como delegado de cofradías lo tengo claro. La esperanza es Dios, es lo que nos ha transmitido.

P.-¿Qué espera de quien no le entiende?

R.-Que sea comprensivo y que me escuche. Luego, hay que respetar cada uno lo que piensa.

P.-¿A quién debe un perdón?

R.-Seguramente a alguien que no he pensado que le he hecho daño porque si me he dado cuenta, se lo he pedido.

P.-Oiga, ¿cuándo se defrauda a la conciencia?

R.-Cuando uno se engaña a sí mismo y no es honrado consigo.

P.-¿Qué tipo de fraude es el peor?

R.-Engañarse a uno mismo. Creo que uno tiene que saber cómo es, qué quiere y no engañarse.

P.-¿Hacienda somos todos?

R.-Sssssí.... Pero el pueblo llano somos más Hacienda que el ‘alto’.

P.-A ver, ¿cuándo una mujer será hermana mayor?

R.-Buena pregunta. No sé cuándo. En la mayoría de las directivas hay mujeres, en la junta de cofradías tenemos ya mujeres. Seguramente tardaremos pero no veo ningún problema a que haya una mujer.

P.-¿Cuál es el último pecado que no ha cometido?

R.-No sé. No vivo muy pendiente del pecado. No es una cosa que me abrume. Actúo como creo que tengo que actuar y si me equivoco no me importa pedir perdón.

P.-Usted lo sabrá, ¿de qué se le queja el obispo, oiga?

R.-Ahora mismo de nada. El campo de las cofradías ya sabíamos de antemano que es difícil a la hora de conseguir una relación muy directa con la Iglesia, con la práctica... Vamos a hacer cosas intentando que se avance en ese campo.

P.-¿Más coherencia les pide?

R.-¿A los cofrades? Sí, yo sí. Y el obispo entiendo que también. Ser cofrade es mucho más que vestir un hábito. Hay que ser cofrade durante todo el año con una manera de ser y de comportarse en la vida.

P.-¿Qué se corrige todos los días cuando nadie le ve?

R.-Una cosa constante como obsesiva no tengo. Sí creo que me tomo las cosas demasiado en serio y le doy demasiadas vueltas. A lo mejor algo que no tiene importancia me hago un mundo. Y me pesa ese problema.

P.-No se ponga serio. Dígame, con ese apellido de bombón ¿por qué se flagela tanto?

R.-No me flagelo. Vivir la Semana Santa no es algo que me suponga algo negativo, como de penitencia, sino lo contrario. Creo que mucha gente que participamos en las procesiones no tenemos el sentido penitenciario de las cofradías penitenciales de antes.

P.-Un punto de humor. ¿Qué es lo primero que pondría en una guía de cofrades despistados?

R.-Tienen que saber que ser cofrade no es elegir un color de hábito que guste, sino que tiene ser un compromiso mayor y que estás haciendo algo distinto a simplemente desfilar.

P.-Si Dios fuera cofrade ¿a qué hermandad se apuntaría?

R.-Uff.... Saldría el Domingo de Resurrección... No creo que eligiera, no sería de ninguna para no significarse.

P.-¿Qué queda después de una respuesta?

R.-Ver si la respuesta ha sido correcta o no. Si la he dado yo, ver eso. Si me la han dado a mí, analizarla.

P.-¿Cuál es su mayor necesidad?

R.-Ilusión. Necesito estar ilusionado para vivir por lo que estoy haciendo. Si no, me apocho.

P.-¿De verdad cree que el amor está al alcance de cualquiera?

R.-No, no. Ni siquiera el amor fraterno. Es fácil querer a quien te quiere, pero a quien no... Me refiero a saber perdonar, entender.

P.-¿Qué cosería con urgencia?

R.-No soy buen zurcidor, pero ahora mismo zurciría por donde entra el dolor a la gente.

P.-¿Qué le ha parecido ‘50 sombras de Grey’?

R.-No la he visto, ni he leído el libro. Sé que las chicas de mi grupo han ido a verla. Los chicos fuimos a ver ‘Torrente’.

P.-¿Qué diría ‘el de arriba’ ante tanto desmán?

R.-Ya nos dice. Nos dio unas directrices, un mensaje válido.

P.-Oiga, ¿y si usted fuera ateo y no lo supiera?

R.-Bueno... (Repite la pregunta). ¿Pero eso se sabe no?

P.-La última. Venga, dígame una maldad...

R.-¿Tantas cosas buenas he dicho? (¿Me la dice o no?). Que no soy tan bueno, de verdad.

P.-Yo no he dicho que lo sea.

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