ELECCIONES 2015
Las de 2011 fueron las municipales con la menor abstención
Un 29,09% de los electores de la provincia no fue a votar en la última convocatoria

Urnas ya cerradas antes de comenzar el recuento.-A. MARTÍNEZ
No votar, hacerlo en blanco o bien con un voto que, queriendo o sin querir, va a resultar nulo en el recuento. Son tres opciones del ciudadano ante un proceso electoral, con un peso diferente en el reparto de los escaños y distinta evolución a lo largo de los distintos procesos electorales para conformar los ayuntamientos de la provincia. La abstención más baja en unas municipales se produjo en la última convocatoria, en la que el 29,09% de los electores no acudió a las urnas.
Mientras, el mayor número de papeletas en blanco se contabilizó en los comicios municipales de 1999, con un total de 2.427 votos en blanco, casi el 5%. Y habría que remontarse a las primeras elecciones democrática para encontrar el mayor número de votos nulos. Con o sin intención, en aquella jornada electoral hubo en la provincia 2.198 votos que no sirvieron para nada.
La abstención en las elecciones municipales en la provincia presenta una evolución descendente pero no de forma continua. Los comicios de 1979 fue la convocatoria en que más sorianos se quedaron en casa y no acudieron a votar, lo que podría explicarse por ser los primeros de la democracia. Casi cuatro de cada diez personas se quedaron entonces en casa en aquella jornada electoral, en que la abstención en el conjunto de Soria fue del 38,14%, para bajar un punto en las siguientes de 1983 y caer al 32,59% en las elecciones del 87.
En las elecciones de 1991 el 35,87% del censo electoral no acudió a las urnas, cifra que se reduce unos cuatro puntos en las siguientes de 1995 cuando la abstención se sitúa en el 31,33%. En la siguiente convocatoria electoral (1999) vuelve a subir el número de quienes deciden no ejercer su derecho al voto, lo que no hace el 35,92% de la población.
En la siguiente cita con las urnas se produce el mayor descenso de la abstención entre dos periodos electorales, ya que en 2003 la abstención baja casi seis puntos con respecto a las anterior situándose en el 29,62%. Mientras, las elecciones de 2007 registran un porcentaje de abstención del 30,48%.
Fue en las últimas elecciones municipales cuando el índice de abstención registra el porcentaje más bajo de toda la etapa democrática, un 29,09%, similar al que hubo en las elecciones de 2003.
La abstención del votante queda reflejada en cifras pero no tiene ninguna consecuencia a la hora del reparto de escaños.
Frente a las particularidades de la abstención y el voto blanco en que el elector elige lo uno o lo otro, el voto nulo puede presentar o no esa intencionalidad. Se trata de un voto mal realizado del elector, lo que puede ser sin querer y es por tanto accidental, o lo contrario: el elector quiere que su voto sea nulo, hace algo para que así se declare y es por tanto intencionado. Una papeleta con el nombre de un candidato tachado, o bien partida por la mitad, o con una queja explícita escrita en ella son razones frecuentes entre los votos de papeletas que se declaran nulas.
Los comicios municipales con más votos nulos fueron los primeros de la democracia, con 4,38%; en los siguientes la cifra de papeletas nulas fue la más baja de todas las convocatorias municipales: hubo 219, y apenas supusieron medio punto. En el resto de municipales, la horquilla se mueve entre los 1.799 votos nulos que hubo en 1987 (3,4%) y los 852 contabilizados en 1995 (1,57%). En las elecciones municipales de 2011, los sorianos depositaron en las urnas 1.287 votos que resultaron nulos (2,46%).
Las elecciones con un mayor porcentaje de votos en blanco fueron las de 1999, con el 4,9%, frente a las dos primeras convocatorias de la era democrática. Llaman la atención las primeras municipales en las que no hubo ni un solo voto en blanco. En las siguientes (1983, se contabilizaron 400, lo que se tradujo en el 0,81% de los votos.