SORIANOS POR EL MUNDO

El químico que produce aromas

Vive en Dubai y trabaja en una filial de Iberchem, empresa que fabrica fragancias

Alberto Grande.-

Soria

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Alberto Grande Miranda (Soria, 1986) trabaja como químico en una filial de la empresa Iberchem, una compañía dedicada a la fabricación de fragancias que está ubicada en Dubai (Emiratos Árabes Unidos), donde reside desde enero de 2015.

Licenciado en Química por la Universidad de Zaragoza y Máster en Oceanografía por la Universidad de Vigo, este joven soriano entró a trabajar en la sede central de la empresa –ubicada en Murcia– hace dos años. «Cuando llevaba 13 meses trabajando allí, me comentaron que querían ampliar la filial de Dubai –antes había sólo una pequeña oficina comercial–, ampliar la parte comercial y montar un pequeño laboratorio», explica. «Me propusieron venir al laboratorio a implantar los mismos procedimientos y forma de trabajo que se llevan a cabo en España».

El laboratorio, según apunta, es «muy sencillo». «Básicamente lo que se busca es ser más rápidos a la hora de ofrecer el producto al cliente. El mercado de las fragancias en Dubai es muy dinámico. Cuanto antes seas capaz de ofrecer al cliente tu producto, tienes bastantes más posibilidades de que lo compren. Es lo que se busca con este nuevo proyecto; un contacto mucho más directo empresa-cliente». Grosso modo, su trabajo consiste en controlar todos los aspectos de la parte del laboratorio.

Como fue un proyecto que ha partido de cero, su labor ha ido variando durante estos meses. Así, se ha dedicado a organizar el montaje de este espacio, a enseñar a las personas que trabajan allí los procedimientos que llevan a cabo en España, a gestionar todo lo que implica la preparación de las muestras o a llevar la coordinación con la central en España. Además, también ha desempeñado una labor en aspectos más técnicos como la selección-evaluación de producto.

«Nos dedicamos a la fabricación de fragancias. Esto significa que fabricamos ‘la parte que da olor’ de cualquier producto. Desde gominas, champú, detergentes, perfumería fina, jabones, ambientadores, etc…». Es decir, ellos fabrican la fragancia y luego el fabricante la añade a su producto para que «huela como quieren». «El trabajo que me llega puede ser de muchas formas: hay clientes que quieren una colección de fragancias para jabones frutales, otros buscan nuevas notas olfativas para su aftershave, también los hay que tienen problemas porque su fragancia no es soluble en su producto, otros que quieren variar un poco la composición de una fragancia para hacerla más a su gusto, etc...

Hay diferentes casos, como también los que simplemente vienen a nuestra oficina con el comercial y quieren oler nuestras fragancias para ser posibles clientes», detalla. Su horario de trabajo es de 09.00 a 18.00, con una hora para comer. «Vivo cerca del trabajo y eso es un punto clave en Dubai puesto que se forman bastantes atascos», agrega. Así, a las 18.30 ya está en casa y tiene tiempo libre para ir al gimnasio, hacer recados, salir con los amigos o descansar.

«La experiencia hasta ahora está siendo muy buena. Comparto piso con muy buena gente, y he hecho amistades muy interesantes, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Por cierto, alguna soriana he conocido en Dubai. Es lo bueno que tienen estas experiencias en lugares con gente de tantos sitios y tan diferentes entre sí», indica. «Lo que más valoro es conocer lugares y gente que si no estuviera aquí no conocería. Dubai está situado a caballo entre Europa y Asia. Esto te permite viajar a lugares que desde Europa sería muy difícil que pudiera ir, y además sería mucho más caro».

Desde el punto de vista profesional, también reconoce que está siendo una etapa «útil» en la que «aprende mucho». Lo que peor lleva junto con el clima y la ausencia de naturaleza es la falta de cultura. «Me gusta bastante la música en general, y es difícil encontrar la variedad de conciertos y estilos musicales de cualquier ciudad europea. No hay auditorios grandes donde acudan grandes orquestas, y tienen muy poca variedad de grupos de otros estilos musicales. Hay algunas exposiciones, y algunas obras de teatro, pero no son fáciles de encontrar. Quizá aquí haya una diversión muy dirigida a la típica discoteca de salir el fin de semana, pero nada más. Eso sí, de restaurantes, bares playeros, discotecas y demás tienes lo que quieras».

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Si algo le ha sorprendido y a la vez entristecido son los contrastes. «Puedes ver aparcados en la puerta de un centro comercial los Ferrari y Maserati más caros del mundo, y cerca ves pasar a un autobús lleno de indios o paquistaníes a 42 ºC y sin aire acondicionado, que trabajan 10 horas en la obra –al aire libre–, y viven en barriadas periféricas a dos horas de camino de su trabajo. Las diferencias sociales son exageradas, y no es agradable convivir con ello».