SOCIEDAD
Un fotógrafo soriano acogerá a una familia de refugiados sirios
Acaba de iniciar los trámites para alojarlos en su casa de Quintana Redonda tras sensibilizarse con el conflicto durante un viaje en el que retrató el caos provocado por el Estado Islámico

El fotógrafo soriano Pedro Ramos Torres durante su estancia en Siria.-
El fotógrafo freelance soriano Pedro Ramos Torres, con residencia en Quintana Redonda, presentó a finales de la semana pasada sus servicios al Centro de Acogida de Refugiados para acoger a una familia de refugiados sirios como consecuencia de los conflictos que se están viviendo en la zona en los últimos meses. El reportero gráfico ya estuvo viviendo en el país árabe en el mes de junio, donde realizó su trabajo fotográfico sobre los conflictos que se están viviendo en la zona provocados por el Estado Islámico. De este modo, y a falta de concretar el número de refugiados que tendrá que acoger España, esta es una de las primeras solicitudes recibidas para acoger sirios.
Según señaló Pedro Ramos «esto se gestiona desde el Centro de Acogida a Refugiados, que está en Madrid, y está esperando a que en Bruselas se llegue al acuerdo del cupo de admitidos para España, algo que ya es inminente. A partir de ese momento permanecerán en centros de acogida de capitales de provincia durante seis o siete meses. Allí se les dará una asistencia a nivel de idiomas y necesidades psicológicas para que se habitúen un poco a lo que es la vida en el país de acogida».
Una vez pasado este tiempo los asistentes sociales determinan cuáles son las familias que pueden ir a casas privadas, a casas de alquiler o a centros permanentes de acogida. «Yo he empezado los trámites hace un par de días, y lógicamente acoger a una familia aquí supone que se les da la posibilidad de que se busquen la vida en España: un trabajo y un medio de locomoción para moverse. Eso lo analizan los asistentes y determinan si es idónea la oferta que se presenta o es descartable».
En este sentido Ramos Torres apuntó que «yo creo que en Soria hay trabajo con labores agrícolas como para dar ocupación a la gente. Yo lo solicité el viernes» mientras que ayer formalizó los trámites por escrito, «hablé con la persona responsable y les he ofertado una casa con seis habitaciones para una familia que esté en mala situación».
Respecto al mantenimiento apuntó que «si bien yo no pienso cobrar nada, creo que el Estado cubre los gastos generales que se originen en la vivienda, como son la luz y el gas. Yo esto lo hago porque recibo información y cultura de esta gente, que son entrañables y muy acogedores en su país. Yo me veo en la responsabilidad de devolverles la afectividad que ellos han tenido conmigo en Siria. Paralelamente yo les haré un seguimiento fotográfico para reflejar su integración en España. Viviré con ellos por temporadas y contaré como se desarrolla la vida que llevan aquí a nivel laboral y social, así como su integración con la gente del pueblo».
Pedro Ramos estuvo en el mes de junio trabajando en el país Árabe, «donde me concedieron el visado para trabajar como periodista, al considerar los responsables que o no era un periodista muy crítico con el régimen. Hay que tener en cuenta que en Damasco hay un régimen islamista moderado donde todos están a favor del Gobierno. No es así en los alrededores y en los suburbios donde hay enfrentamientos de numerosas facciones».
Ramos Torres apuntó que «intentaba fotografiar cosas que ellos me impedían como son los controles militares que hay en todas las calles de Damasco. Ellos no quieren de ninguna manera que se fotografía a ningún militar ni instalaciones sensibles que ellos consideran que estratégicas, como puede ser una pequeña estación de microbuses». Hay que tener en cuenta que durante la mayor parte del viaje estuvo acompañado por funcionarios del Gobierno que eran los que le dictaban lo que se podía o no fotografiar, «lo cual generaba una frustración grave porque al fin y al cabo el reportaje que he hecho es sobre la vida cotidiana en Damasco, pero sin casas destruidas y sin los efectos de la guerra».
En lo que se refiere al día a día en la capital Siria dijo que «la gente civil en Damasco vive acostumbrada a bombardeos continuos durante todas las noches. Han adquirido una especie de facultad de hacerse a la guerra. Los que no quieren salir del país siguen viviendo con normalidad. Los zocos están llenos de gente y cuando se bombardea prácticamente lo tienen asumido, así como que pueden perder la vida en cualquier momento».
Esto no afectaba en ningún caso al desarrollo de la vida nocturna, «y los jóvenes salen también a tomar sus cafés y té. Yo no he estado en Damasco antes de la guerra y no sé como se funcionaba allí, pero la gente vive con absoluta normalidad dentro de lo que cabe.Tiene asumido que en cualquier momento pueden tener problemas pero la vida transcurre».
En lo que se refiere al trabajo que en realizó en Siria apuntó que «no son fotos de destrucción, sino de la vida cotidiana. Para entrar en las zonas de conflictos se precisan los permisos militares y se fueron retrasando día a día, por lo que fue imposible al final», concluyó el fotógrafo soriano.