SORIANOS POR EL MUNDO

Una vida laboral en el corazón de Alemania

¿Qué hace una soriana en el corazón de Alemania, en pleno estado de Baviera? Desarrollar su vida laboral pero ocho horas al día... Y vivir, cada minuto de la jornada

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Soria

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Se llama Paula y su trabajo consiste en llevar a cabo proyectos en los que calcula los esfuerzos en los componentes mecánicos de las centrales nucleares después de verse sometidos a un terremoto. Ahí es nada. Han llovido diez años y una crisis brutal desde que esta joven soriana decidiera cursar su último año de carrera con una beca Erasmus en Aachen (Aquisgrán), en Alemania.

Hoy, unos kilómetros ‘más allá’, continúa en el país de Ángela Merkel trabajando como ingeniero de Cálculo en Areva. Su ciudad de residencia desde el año 2008 es Erlangen, después de una mudanza ‘seria’ que a Paula María Rodríguez de Vicente le costó decidir. «No fue fácil porque me mudaba en Alemania para comenzar una nueva vida en una ciudad «extranjera» en la que no conocía a nadie», cuenta la joven que había estado unos años viviendo y trabajando en Aachen.

Decisión, seriedad y trabajo son tres de los puntales que empujan el día a día de esta soriana que poco a poco va cumpliendo sueños y pequeñas metas: la primera fue el lejano Erasmus que la llevó a dejar la universidad madrileña en la que estudiaba; la segunda, haber encontrado la pequeña vivienda en la que reside junto con su marido en Erlangen, una ciudad de similar tamaño a Soria «en la que es muy fácil desplazarte para hacer cualquier tipo de actividad». Va al trabajo en bici, excepto cuando llueve, y sale de trabajar a las 18 horas.

Lo que más le atrae de Alemania es «cómo se toman su trabajo» y el tiempo que invierten en él: ocho horas y a casa, «no se toman el trabajo de forma personal», lo que a juicio de Paula, « cambia totalmente la perspectiva del mismo y hace que puedas trabajar con más libertad», añade.

Dependiendo del día, hace deporte o queda con amigos junto con su pareja. «En Erlangen viven muchos españoles, tenemos un grupo de amigos con los que solemos compartir la mayor parte de nuestro tiempo libre, comidas, meriendas, tardes de juegos y noches de fiesta». Su tiempo de ocio no sería el mismo sin otra pasión que le ha acompañado siempre, la música: toca el chelo y en ocasiones en una orquesta.

Pero no sólo, Paula aprovecha el tiempo con eficacia alemana y «de vez en cuando» pinta o cose a máquina en casa, donde sólo hay dos cosas que, visualmente, pueden recordarle a Soria: un par de calendarios. «No necesito nada porque llevo a Soria conmigo. Soy la primera en hablar de ella entre mis amigos españoles y compañeros de trabajo alemanes. Siempre que puedo no pierdo oportunidad en hacerlo», apunta la joven, que tiene 32 años.

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Cada tres o cuatro meses suele visitar Soria donde vive su familia; la última vez que lo hizo fue a comienzos de verano y en noviembre volverá a hacerlo. A día de hoy su regreso definitivo o su futuro es una «buena pregunta» sin repuesta clara a corto plazo. «Nos planteamos volver o cambiar de ciudad en Alemania, pero no lo tenemos claro todavía», concluye esta soriana por el mundo.