QUINTA ESQUINA
Rubén Vinuesa: "La estupidez se contagia; la parálisis no"
«La diferencia no se comprende por miedo y desconocimiento» / «La parálisis te da otra forma de estar en el mundo» / «No hay que buscar culpables, hay que luchar»

Rubén Vinuesa-VALENTÍN GUISANDE
No todos somos iguales. Si lo sabrá él. El mundo se divide entre quienes abrazan una actitud vital dinámica y quienes dan la mano a la resignación. Rubén Vinuesa Lesmes (Soria, 1962) está en el carro de los primeros, no enarbola bandera alguna y el único postureo que muestra es la seriedad con que encara la foto. Decididamente, no todos somos iguales. Los hay a los que el miedo no paraliza y son afortunados, como él; y los hay que no tanto.
Pregunta.-Dígame, ¿qué mensaje le gustaría recibir mañana?
Respuesta.-Que ya hay negociaciones para el nuevo centro de Aspace. Hay que ir pidiendo poco a poco y ahí estamos. Yo es que soy más realista para esos temas, para pedir.
P.-¿Qué parálisis le consume?
R.-La de las negociaciones, hoy está todo paralizado. No hay negociaciones para nada, con que hay o no Gobierno, todo está parado. La parálisis política que hay. A nivel de asociaciones creo que lo único que hacen es esperar a que les lleguen las cosas, a que lleguen subvenciones. Y lo que hay que hacer es actividades, cosas, moverse, pedir...
P.-¿Se le ocurre qué reiniciar?
R.-Quizá la lucha. Desde el primer día que nació mi hijo, con parálisis cerebral, y tiene 28 años, empecé a luchar y nunca lo he dejado. Sabía que todo lo que hiciera para él iba a ser bueno para los demás. Y todo lo que hiciera por los demás iba a repercutir al mío. Hay que luchar más por esas cosas.
P.-¿Qué parálisis urge atender?
R.-Está paralizada la confianza en nuestros políticos. Hay que confiar un poco más en ellos y darles algo de confianza.
P.-¿Cómo gestiona la diferencia?
R.-Con mucha paciencia. Son muchos años, ves muchas cosas. Hay gente que te ayuda y gente que no. Gente que va por sus intereses y no piensa en nada más. Yo nunca me he quejado de nada de la asociación. He dejado muchos amigos en el camino. Desde que tenemos al chico muchos amigos han desaparecido. (¿Por falta de tiempo o incomprensión?). Por incomprensión. Primero por incomprensión, después ya quizá por tiempo. A nosotros nos cambió totalmente la vida y no podíamos actuar como actuábamos. Te van dejando porque además quizá no saben afrontar nuestra nueva vida.
P.-¿Qué le ha dado su nueva vida?
R.-Todo, una nueva manera de luchar y de estar en el mundo. Te cambia tu forma de vivir, de trabajar, de ver a otras personas.
P.-¿Qué nos descubre una discapacidad?
R.-Un mundo impresionante. Como a mí, a todo el mundo que se acerca a él. Como afectado, familiar, trabajador... Te cambia totalmente. Se ve muchísimo cariño en la discapacidad. Sales de tu trabajo, vas al centro y ves a la gente contenta. Y eso te llena un montón.
P.-¿Por qué se digieren tan mal algunas palabras?
R.-Porque no se sabe como actuar y se tiene miedo. Es miedo a no saber actuar. Cuando te acercas a un discapacitado ves el miedo que tiene la gente a no saber cómo tratarle.
P.-¿Por qué las hay que no se comprenden?
R.-A veces la diferencia no se comprende por desconocimiento. No es lo mismo tratar con una persona que no tiene a nadie a su alrededor con una discapacidad. En cuanto te afecta un poquitín, de un familiar, de un amigo, de alguien cercano, ya te cambia totalmente la visión.
P.-¿Cómo de altas son las barreras cotidianas?
R.-Muy, muy altas. Hay problemas... todos los tenemos pero cada día está más difícil solventar algunas cuestiones en familia. Trabajo, digo.
P.-Si hablamos de rebeliones, llenamos un cerebro, oiga.
R.-Yo me rebelaría contra no haber sabido hacer las cosas mejor. A lo mejor me arrepiento de un montón de cosas, negocios, de haber empezado de otra forma la asociación.
P.-¿Qué pregunta se hace todos los días?
R.-¿Qué he hecho yo para merecer esto? (¿Por su hijo?) No, no, no... (Ríe). Por mi situación laboral, económica. Todas las mañanas me lo pregunto. (Pedimos perdón y nos sentimos mal).
P.-¿Cómo se recupera uno de saber que las cosas no serán jamás como se esperaban?
R.-Con paciencia y mirando hacia otro lado. Vamos a intentarlo por otro lado, a empezar algo nuevo. Yo he pasado por mucho. También en el tema laboral... Pero hay que aceptar todo desde el primer día. Lo difícil es cuando no lo aceptas. Eso sí es complicado porque te hundes totalmente. Empiezas a luchar por ello y sigues la marcha. (Buscando o sin buscar razones...) Buscas de todo... en el tema de la parálisis cerebral hay muchas negligencias, de los partos.... Siempre se buscan culpables pero tienes que aceptar lo que tienes y empezar a luchar por él. No empezar a buscar a los posibles culpables y centrarte en eso.
P.-Algo inseparable de usted.
R.-Las ganas de trabajar y de luchar. Eso siempre va conmigo.
P.-¿Qué es más contagioso, la estupidez o la parálisis?
R.-La estupidez. La estupidez es lo que más se contagia, y con diferencia. La parálisis no.
P.-Dígame, de quién se ha escondido usted para que no le vieran llorar?
R.-(Suspira). ¿De quién? Cuando me toca llorar, de todo el mundo. (Ríe) No me gusta..., procuro que nadie vea mi sufrimiento por lo que sea. Prefiero aparentar otra cosa y que nadie me note que yo estoy mal.
P.-Si tuviera que sembrar algo...
R.-Hace falta sembrar comprensión. Que la gente intentara comprender más a los demás.