Heraldo-Diario de Soria

Cultura

El amor del revés como primera ‘confesión’

Luisgé Martín abre el ciclo de la FDS con el adelanto de la que será su próxima novela

Lisgé Martín momento antes de su conferencia.-Álvaro Martínez

Lisgé Martín momento antes de su conferencia.-Álvaro Martínez

Publicado por
Julio Matute
Soria

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 Luisgé Martín puso a Soria del revés. Como lo hace el amor. Generoso, lúcido y turbio, al estilo de la sidra recién escanciada, compartió con el público asistente al comienzo del ciclo ‘Confesiones de Autor’, organizado por la Fundación Duques de Soria, las primeras líneas de su próxima novela, ‘El amor del revés’, que verá la luz en septiembre y que hoy todavía está caliente en la imprenta. Con la obscenidad que solo puede encontrar cobijo en el apretado espacio que separa la carne de las letras bien puestas.

El pasaje leído ayer es hijo de una charla y un desahogo, capaz de alumbrar este libro autobiográfico, nacido tras una conversación con el escritor Fernando Marías, en Gijón. «Recordamos cómo él, en el colegio en Bilbao, pedía que no le gustasen las chicas, para no caer en el pecado y yo, sin embargo, como rezaba para que me gustaran». La identidad gay, una de las señas orgullosas de Martín, que reconstruye su vivencia y asume la construcción de su personalidad «hasta encontrar un lugar en el mundo».

Más allá de la producción literaria, el autor que, entre otros, atesora el Premio Ramón Gómez de la Serna (2000), Premio del Tren «Antonio Machado» de Cuento (2009) y Premio Vargas Llosa NH de relatos (2012), desgranó algunas de sus obsesiones. «Todos los autores tenemos nuestros mantras y nuestros temas. En mi caso, lo sentimental, el amor como paraíso, la sexualidad como pulsión y pilar de la personalidad y la idea de identidad, lo que somos, el cómo somos y lo que dejamos ver».

Cómodo con la etiqueta de normalización y con su vecina análoga, la visibilidad, Martín admite la presencia de personajes gais en sus novelas «pero no es la sustancia de ellas. Es un rasgo más de los personajes, no el origen del conflicto. Es parte del paisaje», reconoce con la misma naturalidad que se reconoce seguidor acérrimo del Atlético de Madrid con un marido hincha del Athletic Club de Bilbao.

Sus cuentos, relatos, artículos y novelas también relativizan sentimientos con tan mala prensa como la ira o la venganza. «En un ensayo nunca diría que reivindico la venganza, pero me siento feliz como escritor de poder dudar de todo y ser capaz de entender aquello que te provoca el macarra del patio o las trapacerías amorosas que te destrozan el corazón», sostiene antes de añadir que «la venganza la han predicado los ‘malos’ para quedar más impunes».

Devoto de las bondades de la «acción» como motor del cambio «porque mi temperamento es el de un romántico» se reconoce «vacunado contra el desengaño», sin renegar de su pasado como asesor «en la cocina» de la ex ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, con quien pudo aprender que las decisiones que se pueden tomar «casi siempre están entre lo malo y lo peor».

Su paso de ayer por Soria es el tercero en su vida. Su primera vez fue de paso. La segunda, por invitación, como jurado del concurso de poesía que anualmente organiza la Diputación. Esta oportunidad «gracias a buenos cicerones» hizo que descubriese que Soria ni es fría, ni es pequeña ni es tan de paso como gritan algunos corrales.

La tercera, la de ayer, sirve para ayudar y poner luz donde otros solo ponen fango y prejuicios. También para recordar a un viejo amigo de correrías en Madrid, casi olvidado y soriano, que se fue a Madrid a vivir su vida como no podía hacerlo en esta ciudad.

La cuarta vez, por venir, tal vez sea para presentar su próxima novela, la que ayer adelantó en el convento de La Merced. Tras escucharle, alguno de los asistentes se fue sabiendo que, como en sus ‘Amores Confiados’ (2005) «el amor es una experiencia calmada y no una pasión terrible».

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