Heraldo-Diario de Soria

QUINTA ESQUINA

Rubén Latorre: "Un tatuaje es más perpetuo que el amor"

«Nos tatuamos de todo y cada vez cosas más variopintas»/«Es como querer tener hijos: has de estar seguro» Z«Todo el mundo quiere tatuarse el tiempo»/«Dentro de unos años seremos abuelos tatuados y con pendiente»

El tatuador-Alvaro Martínez

El tatuador-Alvaro Martínez

Soria

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Primero fue el deseo y después la idea; detrás vino el dibujo y luego su lugar en el cuerpo. Y por fin, las manos. Firmes con cada poro de la piel. Rubén Latorre Esteldrich (Ibiza, 1982) es capaz de contar historias en la piel que habitas. Hasta una letra puede encerrar media vida. Claro está que hay que dejarse... Solo un inconveniente: es para siempre...

Pregunta.-Hágame uno pequeño aquí. ¿Me va a doler?

Respuesta.-Un poquito seguro. Pero no es un dolor que no se pueda aguantar.

P.-Oiga, ¿por qué nos manchamos la piel con tinta?

R.-Al final acaba siendo vicio. Después de uno siempre se quiere más, pasa a todo el mundo. Nos gusta adornarnos y el tatuaje es una buena forma de hacerlo.

P.-¿Arte, cultura, moda?, ¿reflejo del alma o del gusto?

R.-Ahora parece que es mucha moda. Antes, como viene desde las tribus... Es una forma de adornarte el cuerpo. Antes era más del alma, ahora más gusto.

P.-¿Qué dice un ‘tatu’ de quien lo lleva?

R.-Creo que se pueden decir muchas cosas. Además de que puede ser rebeldía, es una forma de plasmar en la piel cosas que quieres mantener en el recuerdo.

P.-Vamos, como el amor o casi...

R.-Creo que son más perpetuos que el amor. Casi (Ríe).

P.-El lugar más raro visto.

R.-En la punta del miembro... Pero lo de raro depende de cada persona. A mí cada vez me parecen menos cosas raras. Los de dentro de la boca... (Ponemos cara). Sí, tatuajes. Tampoco son muy aconsejables, pero bueno... Por hacer cosas diferentes la gente hace cualquier cosa. Yo ahí abajo no he hecho. En la boca sí; dentro de los labios sí han pedido. No es mi gusto, pero se pide. Es un sitio que queda muy oculto y la gente tiende a poner cosas personales.

P.-¿A qué tatuaje se negaría?

R.-No lo sé. No me gusta mucho tatuar apologías nazis... Por gusto no. Pero he tatuado esvásticas, que vienen de muchas culturas.

P.-Una razón para un tatuaje.

R.-Está muy bien y lo vas a llevar siempre. Pero es muy personal, no es que crea que lo puede hacer todo el mundo; tiene que salir. Es, como digo yo, como querer tener hijos. Cuando la gente no lo tiene claro, les digo que se lo piensen. Tiene que aparecer el momento en que te apetezca de verdad llevarlo. Irá toda la vida contigo porque eso de que ahora se quitan es muy relativo.

P.-Me arrugaré y entonces también se arrugará la tinta.

R.-Claro, envejecerá a la vez. Pero cuando estemos un poco arrugados tampoco voy a poder lucir mucho el cuerpo. Dentro de unos años estaremos en banquitos, abuelos, pero todos tatuados y con pendientes. Se está tatuando tanto la gente que dentro de unos años todos al banquito tatuados, viendo a los jóvenes. La rebeldía será no ir tatuados.

P.-La de historias que escuchará.

R.-Casi siempre sí. Te pasas bastante rato y además el poco dolor que tienen saca a la gente las cosas de dentro. Muchas veces conmueven. Incluso he tenido que parar para escuchar porque era algo fuerte.

P.-Buf, esto duele un pelín... Los cántabros, estelas. ¿Y nosotros?

R.-Aquí se tatúa mucho celtíbero, mucha cosa numantina. Muchos eligen el caballito de Soria. Yo siempre digo que es muy representativo de lo numantino más que de Soria, aunque está todo enlazado.

P.-Pájaros, calaveras, pistolas, mariposas, mapas, frases, rosas, anclas, estrellas, corazones, cruces...

R.-Nos tatuamos de todo y cada vez cosas más raras y variopintas. Ahora se intenta innovar, ser diferente; derivar lo ya hecho a otras cosas, aunque siguen saliendo cosas o ideas nuevas. A la gente le gusta mezclar cosas que le influyen.

P.-¿Lo más típico?

R.-Va por temporadas. Ahora llevamos una temporada de infinitos, cosas pequeñas, plumas, convirtiéndose en pájaros. Hay cosas que a todos nos representan, como los relojes. El tiempo a todos nos marca y apetece tatuárselo a todo el mundo.

P.-Explíqueme lo de los futbolistas porque no lo entiendo.

R.-Se tatúan mucho sí. Yo mañana (por el jueves 10) tatúo a dos del Numancia.. Sí, es verdad. De por sí tienen bastante culto al cuerpo. Hacen deporte y tienen buen cuerpo y esto es una forma de adornarse.

P.-¿Usted es más variopinto por fuera o por dentro?

R.-Por fuera, por dentro soy muy tradicional. Incluso diría que tengo una forma de ser casi antigua. Me he criado con abuelos y mis valores son muy de los de antes. Soy muy sencillo, muy cabal, aunque por fuera se me ve todo lo contrario. La gente que me conoce sabe que soy así. Visto lo que se ve, bastante más que los trajeados.

P.-¿Sabía usted que hay hasta tesis doctorales sobre el perfil psicológico de quien se hace un tatuaje?

R.-Imagino que sí porque hay tesis de todo. Lo que veo es que cada vez es más amplia la gama de gente que se lo hace. Me parece que es muy difícil encasillar hoy el tipo de persona que se lo hace. Antes parece que era gente rebelde, legionarios... Hoy casi todo el mundo. Ves a la persona más trajeada y debajo lleva tatuajes...

P.-¿Muchos arrepentimientos?

R.-No se arrepienten tanto de haberse tatuado como de qué, de haber elegido algo por impulso. Se siguen tapando temas de parejas...

P.-¿La rasta da energía o le quita?

R.-Me la da, sí, me la da. El día que me la corte, me quitará fuerzas.

P.-¿Le falta mucho para acabar?

R.-Lo que quieras. (Queda bonito).

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