Sociedad-Religión
Jiménez Zamora investigado por un presunto caso de ‘espionaje’
El agredeño se enfrenta por su condición de arzobispo de Zaragoza a una denuncia por «intrusión informática» por el volcado de unas conservaciones de whatsapp de una ex trabajadora
Jiménez zamora en una reciente visita a Soria.-Diego Mayor
La formulación de una denuncia expresa por parte de dos personas que se consideran víctima de una intrusión informática «que podría constituir delito de descubrimiento y revelación de secretos» tipificado en el vigente Código Penal ha propiciado que el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Jefatura Superior de Policía en Aragón haya abierto una investigación que previsiblemente ‘salpicará’ al arzobispo de Zaragoza, el agredeño Vicente Jiménez Zamora, por un presunto caso de espionaje que afectaría a la exnotaria del tribunal eclesiástico.
La investigación, según la información adelantada por El Periódico de Aragón, parte a petición del titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Zaragoza, Luis Fernando Ariste, tras admitir a trámite la denuncia antedicha.
Cabe recordar que los denunciantes han tenido diversos conflictos judiciales con el Arzobispado de Zaragoza, entre ellos un procedimiento de carácter laboral por el despido de la ex auditora «que fue declarado improcedente».
En este estadio y «a raíz de las discrepancias de carácter ideológico y religioso» de los denunciantes con el Arzobispado, la curia habría tomado la decisión de intervenir el ordenador que la ex notaria utilizaba para su desempeño profesional, «dando órdenes de que se procediese a extraer el disco duro del mismo por un perito informático, analizando todo el contenido, incluidas las conversaciones de la aplicación Whatsapp que se habían producido entre los dos denunciantes», según consta en la denuncia presentada y en poder de este periódico.
Entre la documentación aportada se incorpora como anexo un hipotético encargo de Jiménez Zamora que mediante un perito informático, y con supervisión legal, para intervenir el disco duro del ordenador.
Así, siempre según esta versión, se observaría que el análisis del disco duro «no se limitó a aquello que podía ser objeto de disciplina laboral, como podría ser el correo corporativo o, incluso, las páginas de internet visitadas en horas de trabajo, sino que se procedió al volcado de la copia de seguridad del teléfono móvil de la denunciante, incluyendo todas las conversaciones de Whatsapp» entre los dos denunciantes y otras «lo que puede ser constitutivo de delito».
Al parecer, el Arzobispado de Zaragoza no había notificado a sus trabajadores la existencia de una normativa interna que permitiese a la empresa monitorizar la actividad informática de los empleados, por lo que se entiende que no hay legitimidad «para leer conversaciones íntimas, de carácter ajeno a la relación laboral».
Por último se sugiere requerir al notario, al perito informático y al Arzobispado de Zaragoza a fin de que aporten al Juzgado una copia forense del disco duro que fue objeto de intervención, así como el dictamen pericial que se elaboró sobre el mismo, al objeto de completar la investigación sobre el delito denunciado.
Los denunciantes solicitaron en su denuncia la incoación de un procedimiento judicial «el que corresponda» contra «las personas presuntas responsables del delito denunciado», procediendo, como finalmente puede ser, «a la detención e interrogatorio de los mismos y demás diligencias que se estimen oportunas». También se pidió por esta parte que «habida cuenta de la facilidad de destrucción de las pruebas informáticas» se declarase el secreto de las actuaciones judiciales adoptadas.
Con este escenario, y tras los primeros pasos dados, no se descarta que Jiménez Zamora tenga que prestar declaración por su posición en la cúpula de la curia zaragozana. A pesar de los reiterados intentos realizados ayer, este periódico no pudo contactar con el arzobispo de Zaragoza. Sin embargo, desde la órbita eclesiástica aragonesa, se ha dejado entrever que no habrá reacción oficial ante las informaciones difundidas hasta que se tenga constancia oficial y una citación desde sede judicial con información precisa sobre el asunto.
En Soria, mientras tanto, la noticia ha sido recibida con consternación y preocupación por parte del estamento eclesiástico. Tanto es así que distintas fuentes sondeadas coinciden en explicar que «lo que pueda pasar es una pena para don Vicente, porque ha ido a arreglar este asunto y otros muchos y se va a tener que cargar con un problema que sólo le corresponde por su posición al frente del Arzobispado. Toda persona que conozca a nuestro obispo sabe que es incapaz de hacer una cosa así», manifestaron.
Estas mismas fuentes explican que Jiménez Zamora se ha enfrentado ya a asuntos «pocos claros» que le han granjeado un enorme reconocimiento en Roma.