Sucesos
Los incendios intencionados ganan terreno
Son ya la primera causa de entre los 56 fuegos habidos en la provincia hasta este septiembre

Los incendios fueron a menos.-Álvaro Martínez
Menos incendios y menos superficie quemada que en los dos años inmediatamente anteriores. La campaña de incendios entre enero y septiembre de este año se ha reducido considerablemente, aunque sin poder alcanzar los datos de 2013, un ejercicio en el que los fuegos tuvieron un perfil extraordinariamente bajo. En cualquier caso, en comparación con el interanual de 2015, los tres primeros trimestres de 2016 han dejado 22 incendios menos, 56 frente a 78 cuantificados durante el mismo periodo un año antes, cerca de un 30% menos.
De igual modo, la superficie quemada es también menor durante el mismo lapso de tiempo, pasándose de 650 hectáreas a 149. Cabe recordar la existencia de un gran incendio en 2015, que es el que explica esta notable diferencia. Con todo, la satisfacción es relativa, porque en comparación con 2014, cuando también se declararon 78 fuegos, la superficie quemada es tres veces mayor, 159 hectáreas por 53. En cuanto a las superficies, las desarboladas fueron las más afectadas (121 hectáreas), frente a la arbolada (37 hectáreas).
La intencionalidad es la causa principal de los incendios por primera vez en la última década. Las 21 veces que se estimó este origen se colocan por delante del grupo que engloba a las negligencias y las causas accidentales (20), hasta la fecha el capítulo que siempre había encabezado la estadística con notable diferencias sobre la segunda de las causas cada año.
Después, en tercer lugar, aparecen los rayos (8 casos) y el origen desconocido (7), sin que este año se haya reproducido ningún fuego.
No obstante conviene señalar, en el caso de los incendios intencionados, que el número se ha reducido este año en 16 casos con respecto a 2015. y en 42, un 66% menos, si la comparación se hace con el fatídico año 2012 cuando esta causa alcanzó los 63, récord en la serie histórica analizada.
La extensión de los incendios durante la última década también presenta un patrón definido, ocho de cada diez han afectado a superficies menores a una hectárea. Según los datos aportados por la Junta de Castilla y León, 2016 ha presentado otro diferencial con interés, la reducción habida en el número de conatos «algo que pone de manifiesto la buena gestión de los medios del operativo», sostienen desde la Administración regional, que también confirma menos superficie quemada de matorral y de pasto.
En cuanto a los niveles máximos alcanzados por los incendios, el informe de la Administración regional advierte que 53 de los 56 presentaron un nivel 0, quedando 2 más con el nivel 1 y el último que reta con el nivel 2. No hubo ninguno que llegase al nivel 3.
La documentación aportada incluye como colofón un dato que también llama la atención, el referido a la franja horaria más frecuente para el inicio de los incendios: la mayoría de ellos, casi la mitad del total, se produjeron entre las cuatro y las ocho de la tarde.
La comarca de Almazán ha sido la más maltratada en cuanto al total de incendios y conatos, algunos con un sello característico. Por detrás, el Burgo de Osma, Navaleno y Ágreda. Inéditos quedaron Soria y Vinuesa.En cuanto a superficies, la comarca más afectada ha sido Bayubas de Abajo, tanto en arbolado como en pasto. Ágreda también notablemente tocada su superficie de pasto. El Burgo de Osma, Almarza y Gómara también aparecen, aunque en mucha menor medida en esta lista de grandes damnificados. En cualquier caso, la delegación territorial de la Junta de Castilla y León en Soria, también hace constar que el matorral no se ha visto gravemente afectado en ninguna comarca de modo específico.
En cualquier caso, ya en términos globales, de la superficie arbolada quemada, la peor parte se la lleva el pasto, con 20,65 hectáreas, seguida del arbolado, 10,25, quedando en último lugar el matorral, con una afectación de 6,95 hectáreas.