TRIBUNALES

El fiscal pide cárcel por intentar atropellar a dos guardias civiles

El acusado, un camionero que trabajaba en la A-11, protagonizó una peligrosa huida de los agentes

Imagen de archivo de otras en la A-11.-V. G.

Soria

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Dos años de prisión y multas que suman 7.300 euros es la pena que solicita la Fiscalía para un trabajador de las obras en la autovía del Duero que el 14 de octubre de 2016 protagonizó una peligrosa huida en un camión para evitar ser detenido por agentes de la Guardia Civil a los que, intentó, sacar de la carretera e, incluso, arrollar.

El Ministerio Fiscal imputa a M.P.C., que trabajaba como camionero en las obras de la autovía del Duero cuando ocurrieron los hechos, sendos delitos de desobediencia y resistencia a la autoridad y un delito de conducción temeraria. La Fiscalía también reclama para el encausado la privación del derecho a conducir vehículos a motor o ciclomotores al menos durante seis años.

Los hechos por los que se sentará en el banquillo de los acusados la próxima semana en el Juzgado de lo Penal de Soria ocurrieron el 14 de octubre de 2016, en las obras de la mencionada infraestructura, dentro del término municipal de El Burgo de Osma. El acusado tuvo un enfrentamiento con el encargado de las obras para construir la autovía y se atrincheró en la cabina del camión que conducía lo que derivo en que, ante su negativa para bajar del vehículo, se solicitara la intervención de la Guardia Civil. Así, según el relato del fiscal con las conclusiones preliminares, cuando los agentes que se desplazaron intentaron acceder al interior de la cabina del camión, el acusado arrancó el vehículo y obligó a los guardias civiles a saltar del mismo con el riesgo de ser atropellados. Posteriormente, inició la huida a gran velocidad por las pistas de tierra de las obras, «poniendo en riesgo la integridad física y la de los restantes trabajadores», al tiempo que hizo caso omiso a las señales acústicas y luminosas del vehículo de la Guardia Civil que le perseguía y que tuvo que apartarse para no ser arrollado por el camión, «que realizó adelantamientos indebidos, invadió el carril contrario para no ser interceptado por los agentes que lo seguían, llegando incluso a dar un volantazo para tratar de echar de la calzada al coche patrulla y evitar el adelantamiento».

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Seguidamente, el vehículo que conducía el acusado retrocedió marcha atrás y se incorporó nuevamente a las pistas de la obra «persistiendo en su actitud, sin hacer caso a las indicaciones de alto de los agentes, y circulando de nuevo sin observar las más elementales normas de cuidado y prudencia, con riesgo para los operarios de las obras, saliendo bruscamente a la carretera nacional donde finalmente fue alcanzado por los agentes de la Guardia Civil, que accedieron a la cabina del vehículo y le ordenaron que bajara, resistiéndose el acusado en todo momento hasta que fue reducido y detenido por los agentes».