SOCIEDAD
La pobreza se cronifica pasados los peores momentos de la crisis
Cruz Roja ha facilitado ayudas de primera necesidad como alimento y medicinas a 134 familias en lo que va de año

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La pobreza vive cronificada en un sector de la sociedad soriana que requiere de la ayuda de las instituciones para salir adelante. A pesar de que la crisis se da por zanjada, la situación económica de hasta 134 unidades familiares en Soria sigue siendo crítica, como confirman los datos que maneja Cruz Roja en su balance de todo el año, a cierre del mes de septiembre. Todas ellas, la mayoría con hijos, aunque también personas que viven solas, han sido objeto de hasta 847 prestaciones por parte de esta organización no gubernamental que sigue cubriendo necesidades básicas que van desde la alimentación, pañales, higiene y limpieza, farmacia, luz, agua, gas, dentista y gafas, según explican desde Cruz roja Soria.
En total, el desembolso realizado en lo que va de año por estos conceptos se elevan a 23.275 euros, la mayor parte de ellos se destinan a alimentación con 15.200 euros; seguido del gasto en medicamentos (2.585) o partidas para luz por 975 euros. Los pañales merecen un capítulo aparte, lo que da idea del número de niños que se ven afectados por esta pobreza cronificada en Soria. En nueve meses, Cruz Roja ha invertido 1.392 euros a pagar esta necesidad de las familias. Asimismo, las ayudas para gafas y dentistas ascienden a 2.137 euros.
El alquiler de la vivienda supone igualmente un desembolso a la que los más necesitados tampoco pueden hacer frente, por lo que desde Cruz Roja han tramitado entre los meses de enero y septiembre 126 ayudas para los arrendamientos con 80 unidades familiares como beneficiarias. Todo ello supuso un desembolso global de 30.678 euros.
El material escolar y los libros de texto que se han pagado desde Cruz Roja permitieron a 32 niños contar con lo imprescindible para acudir a la escuela.
Desde la ONG recalcan que el conjunto de las cifras no ha variado mucho desde el año pasado, aunque sí en referencia a los peores momentos de la crisis económica. El mensaje queda claro, esas bolsas de pobreza estructural se han quedado estancadas y no va a ser fácil acabar con ellas. Cada vez se atienden menos casos, pero los que reclaman ayudas vuelven año tras año a llamar a la misma puerta. Por norma, cada beneficiario recibe ayuda unos dos o tres meses y ésta deja de abonarse. Es el momento de que las familias busquen ese apoyo en otras instituciones, como el caso de los centros de acción social de las administraciones como Ayuntamiento de Soria y Diputación provincial, y también en Cáritas. De manera excepcional se puede alargar el plazo de las ayudas, pero no es lo común.
Ciclos anuales
Los ciclos son anuales y cuando el periplo por las distintas instituciones termina es necesario volver a empezar.
El Ayuntamiento de Soria ha atendido este año 552 ayudas de emergencia, desembolsando un global de 126.261 euros. La evolución de estas ayudas muestra un estancamiento. Si a lo largo de todo el año 2012 fueron 88.455 euros los destinados; en 2013 subió la asignación hasta los 120.857 euros;fueron 157.265 euros un año después; 190.145 euros en 2015 y 196.791 euros el pasado ejercicio 2016.
La mayoría tienen que ver con el pago del alquiler, gastos de alimentación y necesidades básicas como puede ser hacer frente a la factura de la luz o de la comunidad de vecinos.
Algunas de esas familias no reciben ningún tipo de subsidio, quizás porque justificar que no disponen de bien alguno, ni siquiera en su país de origen, les puede suponer un dinero del que no disponen. Esto imposibilita demostrar que cumplen los requisitos y la respuesta es cero euros en lo que se refiere a subsidios o renta garantizada, que afortunadamente sí perciben varios de los beneficiarios.
Otro sector de estas bolsas de pobrezas son los trabajadores que tratan de vivir de un empleo tan precario que les resulta imposible. Sus empleos reportan cantidades similares al subsidio de 426 euros, insuficiente para afrontar todos los gastos de una familia, lo que les obliga a recurrir a las ayudas de primera necesidad. En otros casos se trata de trabajadores temporales, contratados en oficios de temporada, o bien en virtud del fomento al empleo que desarrollan administraciones como la Junta de Castilla y León. Cuando eso se acaba, sólo las ONG cubren el hueco.
50% españoles
Además, esta pobreza estructural no distingue entre ciudadanos extranjeros y españoles, ya que los beneficiarios de Cruz Roja son al 50 por ciento foráneos y autóctonos.
Desde la ONG reconocen que siempre llega «gente nueva» solicitando ayuda, pero lo habitual es que sean usuarios que ya conocen los servicios que se prestan. Son los integrantes de esa pobreza cronificada a la que está resultando muy difícil darle solución, como reconocen y lamentan desde Cruz Roja.