QUINTA ESQUINA
David Ormazábal: «Me atrevería a customizar a Puigdemont, por darle un poco de caña»
Como una ráfaga de planos habla este hombre de apellido elcanario, todo junto, y a una velocidad impropia de su tierra. Cierra secuencias, que no vocales ni consonantes y se hace todo detalle y pasión con un mundo en miniatura. David Saturio –dicho queda– Ormazábal Sigut (La Laguna, 1971) eligió el lejano Oeste, pero la vida le llevó a resucitar Numancia después de filmar la historia reciente de Soria. (¡Ay si Juan Cruz, siempre presente, levantara la cabeza!).

David Ormazábal-Mario Tejedor
Pregunta.– ¿A qué juega usted?
Respuesta.– Cuando era pequeño jugaba mucho a baloncesto, en el Club Baloncesto Canarias. Y ahora de mayor, aunque parezca una tontería, juego con mis muñecos. Me dedico a los dioramas y al coleccionismo de miniaturas de Playmobil.
P.– ¿Qué dirían si cobraran vida?
R.– Ésa es difícil. En mi caso, que yo coleccionó del Oeste, me dirían ‘gracias por volvernos a la vida y darnos a conocer’. Soy un coleccionista el oeste americano entre 1869 y 1890, que fue la última guerra india. Y me dedico justamente a los sioux y las batallas con el general Custer. Tengo más de 500 del oeste.
P.– Si ahora solo se juega en 3D...
R.– Los niños hoy se pierden todo.
P.– Y usted los mira fijamente.
R.– Sí porque los customizo y los hago lo más perfecto posibles. Tengo al general Custer, a Búfalo Bil, a personajes del Oeste... Clavados.
P.– ¿De qué se le quejan?
R.– De nada. Estarían encantados de verse en muñecos. Tengo hecho hasta el Gallarón... El Gallarón participó en un corto, creo que era La muerte de Filomeno, del Oeste. Salía como camarero de un bar del Oeste.
P.– Inténtelo con algún político.
R.– No lo sé. Los hay porque en el mundo Playmobil se customiza todo. Desde un legionario a un policía y un guardia civil. Me atrevería con alguno, sí. Haría customizado a Puigdemont, con el pelo, la barba... Además hay pelucas parecidas a lo que lleva de pelo, para darle un poco de caña.
P.– Patente la idea desde ya y barre para navidades, oiga.
R.– Sí, como el 155 ¿no?
P.– ¿Qué le dice una mirada de muñeco que no le diga la de un político, a los que también acostumbra?
R.– El Playmobil no miente. Con esto no significa que los políticos mientan. Su labor es complicada pero como todos en la vida prometen y no cumplen. Y prometer y no cumplir es mentir.
P.– ¿Con qué mundo se queda?
R.– Con el del oeste, aunque ahora me estoy aficionando al tema celtíbero por el tema de la maqueta de Garray.
P.– ¿Qué figura es?
R.– De niño siempre sueñas con ser el shérif bueno, que en este caso fue el malo, que es el general Custer pero me quedo con un muñeco. La información me la dio David, de el Bullicio, que es la historia de Cuchillo sangriento. Su tribu no lo quiso porque era de padre sioux y madre ongala y lo marginaron. Y estuvo con el Ejército americano.
P.– Vayamos a otro de sus mundos, la cámara. ¿La imagen más dura?
R.– Me tocó cubrir el accidente de Golmayo. Fue durísimo. En aquellos tiempos los visores eran en blanco y negro. Si llega a ser a color... Una de las pocas veces que he grabado solo con un ojo. Normalmente un cámara suele grabar con los dos ojos abiertos, como si fuera un tirador. No pasa nada con que cierres un ojo, no quiere decir que seas mejor ni peor… Cuando me tocó el accidente de Golmayo cerré el ojo izquierdo. Sólo lo vi por el derecho y en blanco y negro.
P.– ¿En qué se fija una cámara que no se fijen otros ojos?
R.– Buscas impactar. Que con tu plano impresione.
P.– ¿De quién se fía menos político, del periodista o del cámara?
R.-Se fía siempre menos del periodista. Yo he oído muchos of de récord. Y no he abierto la boca.
P.– ¿Quién maneja los hilos o ajustes de una cámara?
R.– El operador. (¿Solo?). Sí, es un funcionamiento electrónico.
P.– Volvamos al reino de la fantasía. ¿Por qué olvidamos jugar?
R.– Yo que llevo ahora…. Por las tecnologías. Los niños no juegan. Igual no tenemos tiempo. Ahora estoy a media jornada por la niña. Es lo mismo hacerlo la mujer que el hombre. La experiencia bien, dura… No hago todo lo que tengo que hacer…
P.– ¿El misterio del click clack?
R.– El misterio de Playmobil es el de la infancia. Me retrotrae a ella.
P.– Y más atrás, a Numancia.
R.– Numancia fue algo precioso. Se pusieron en contacto conmigo Rubén y Alberto, que son los comisarios de la exposición y me encantó el proyecto. Ellos hablaron con Francisco Ortega Cacho, coleccionista y que customiza figuras, Retógenes, Escipión, y hablamos con Aesclick. La exposición se ha ampliado hasta el 8 de enero.