El Plan de La Barriada facilita el garaje anexo
La norma, cerrada con consenso, aumenta la edificabilidad para permitir la plaza del coche
Imgen de La Barriada.-HDS
Un largo camino iniciado en 2016, marcado por el detallismo y el acuerdo de todas las partes implicadas, concluirá el próximo abril. Será entonces cuando el Plan Especial de La Barriada reciba el visto bueno de la Junta de Gobierno, una vez pasadas las últimas formalidades e informaciones. No se espera que haya muchos cambios en el documento con que cuenta el Consistorio, dado que llega con los parabienes del grupo de trabajo que en su día se constituyó a través del Consejo de Medio Ambiente y Urbanismo. Esta sección, que une a políticos, colegios técnicos y vecinos, ha repasado los últimos cambios y dado luz verde a la norma específica del urbanismo en La Barriada. Como novedad de última hora, la posibilidad de incluir un garaje anexo al edificio principal, algo muy útil dadas las características de la zona.
Para ello se eleva la edificabilidad del 0,45% al 0,55%, de manera que, por ejemplo, en una parcela media de 300 metros cuadrados pasaría la ocupación a 160 metros, aproximadamente. El grupo de trabajo acordó además un nuevo porcentaje de zona verde (35%) y de solado en el exterior.
La de esta semana ha sido la «última reunión» del grupo de trabajo, explicó el concejal de Urbanismo, Javier Muñoz, quien quiso «felicitar a los técnicos de la casa por el trabajo que han realizado», así como a todos los participantes en el proceso: representantes políticos, los colegios de arquitectos y aparejadores y los vecinos de La Barriada, los principales destinatarios de la ordenación.
Se trata de una norma que, aparte de establecer las opciones de ocupación en función de la tipología del edificio y la parcela o las alturas, es decir, las grandes cuestiones, baja a extremos menudos, como la pintura o materiales que deben emplearse en vallas o cubiertas. Incluso la vegetación junto al vallado ha sido objeto de discusión, dado que puede crear problemas entre los vecinos. Así, explicó Muñoz, se ha decidido que las nuevas plantaciones sean de árboles frutales de hoja caduca, de hasta cinco metros de altura.
Todo ello para evitar que La Barriada, que ha sufrido en algunos inmuebles importantes cambios que en cierta manera perjudicaban el aspecto tradicional del área, conserve su esencia histórica. «Se trata de un barrio que tiene unas características muy especiales dentro de la ciudad y que debían permanecer», resumió el concejal de Urbanismo. Y es que, aunque el PGOU sí contemplaba la especificidad de la zona, su criterio amplio e interpretable hizo que las nuevas construcciones, aunque dentro de la legalidad, rompieran la uniformidad que ahora quiere garantizarse.
Además de ello, el Plan Especial persigue una mejora de la habitabilidad de las viviendas, de modo que las casas que se construyeron en los años 40 tengan unas condiciones acordes a la actualidad.
De manera general, hay que «ser un poco flexible para adaptarse a los tiempos, pero sin perder el sentir de lo que es desde un principio La Barriada», señaló Muñoz.
Desde 2016 ha habido «muchísimas aportaciones de hasta lo más mínimo», con el objetivo de «ajustar y delimitar esta normativa al consenso de todos» los integrantes del grupo de trabajo. El resultado, que el Plan Especial nace con el acuerdo» general. Lógicamente, el documento no afecta a las situaciones establecidas, sino a las que en el futuro puedan plantearse tras su aprobación.
Aunque la Junta de Gobierno es el órgano encargado del visto bueno final, la normativa tiene aún un par de encuentros pendientes. El primero, de nuevo con el Consejo Sectorial de Urbanismo, explicó Muñoz, el órgano de consulta del que nació el grupo. También se dará a conocer a la Comisión de Urbanismo. Muñoz indicó que aunque no es necesario el dictamen lo lógico es que los concejales sepan del texto de manera formal, por si fuera preciso introducir alguna aportación más. En todo caso, los grupos políticos ya han estado representados en el grupo.
La Barriada cuenta con 302 inmuebles y de ser una zona de familias obreras ha pasado a convertirse en un espacio residencial muy valorado. El Plan Especial nació de la consideración de que los criterios del PGOU resultaban insuficientes para preservar su carácter, como ponían de manifiesto algunas reformas realizadas. Respetando la normativa se llegaba a resultados dispares y sin homogeneidad, a veces con considerables aumentos del volumen edificado.
Al tiempo, era necesario remediar algunas carencias de las viviendas originales. Sin ir más lejos, la ausencia de garaje que el aumento de edificabilidad acordado facilita a partir de ahora. Espacios bajo rasante, unos baños y cocinas adecuadas y mejoras en el aislamiento térmico son otras deficiencias a las que apunta la norma.
41 edificios fuera de ordenación.
La nueva ordenación de La Barriada y la definición de los criterios estéticos no se han hecho desde los planos, sino con conocimiento exacto del terreno mediante visitas de las que ha derivado un catálogo. De hecho, Muñoz refirió que uno de los puntos más importantes en el último encuentro del grupo de trabajo había sido «visualizar» la tarea resultante de haber visitado una a una las casas.
Del catálogo se desprende que 41 viviendas quedan fuera de ordenación. Esto significa que «incumplen la ordenación que se va aprobar», explicó el concejal de Urbanismo. De manera que más allá de obras relacionadas con salubridad o cubierta, tendrán que ajustarse a la normativa que entrará en vigor.
Los 41 inmuebles son aquellos que habían conocido grandes transformaciones, especialmente debido al PGOU, que «sí les permitía sobre todo más alturas, que ahora no se van a permitir». El problema «principal es la altura» en estos casos. Estas 41 situaciones representan el 13,5% de las casas de La Barriada.