Heraldo-Diario de Soria

El intento de hallar la Fosa de los Ilustres no ofrece resultados

La cata descarta la ubicación señalada como «más probable» por un testimonio

Recuerdo y Dignidad y Aranzadi excavan ayer en el cementerio.-Valentín Guisande

Recuerdo y Dignidad y Aranzadi excavan ayer en el cementerio.-Valentín Guisande

Publicado por
JOSÉ ÁNGEL CAMPILLO
Soria

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Había esperanzas de localizar el lugar de enterramiento de Juan Antonio Gaya Tovar y sus probables compañeros de infortunio en aquel agosto de 1936 en que fueron fusilados en el cementerio de la capital. La llamada Fosa de los Ilustres no sólo sería el lugar de descanso del padre del crítico de arte Juan Antonio Gaya Nuño, sino de otros seis asesinados en los primeros compases de la Guerra Civil. Sin embargo, los trabajos sobre el terreno no han dado su fruto. Ayer Recuerdo y Dignidad, con la supervisión de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, practicó una cata en el lugar donde parecía posible que se encontrara la sepultura clandestina. Pero la cata arqueológica descartó el emplazamiento. La asociación para recuperar la memoria histórica no descarta nuevos intentos sobre el terreno, que dependerán de los resultados de añadidas investigaciones.

El expediente de puesta en libertad de Gaya Tovar iba acompañado de otros nombres. «Sírvase poner en libertad a los detenidos en esa prisión que al respaldo se mencionan por no aparecer cargos contra ellos, dándome cuenta de haberlo efectuado». Es lo que escribió el comandante militar de Soria al director de la cárcel, una falsa esperanza para los detenidos y un formalismo para encubrir la posterior ejecución. El documento sobre quien fuera vicepresidente de la Diputación mencionaba a Aurelio Bourgeal, jefe de Telégrafos; Anastasio Vitoria, alcalde de Ágreda; Manuel Blanco, fotógrafo y director del periódico anarquista Trabajo; Jesús Chicote, practicante; Nicasio Nájera, ferroviario; y Joaquín Ranz, delegado de Hacienda. «Sabemos seguro que los mataron juntos, porque viene en el expediente de Gaya Tovar», señaló Iván Aparicio, por parte de Recuerdo y Dignidad. La confidencia obtenida por la familia de uno de los asesinados, Anastasio Vitoria, era una de las bases de la búsqueda en el lugar en que ayer se realizó la cata. La otra, la indagación documental.

La entidad contaba con un «testimonio bastante solvente» de una persona cuyo padre «había visto movimiento de tierras al día siguiente de que los mataran». Se lo comunicó a los familiares de Vitoria y «ellos nos lo hicieron saber». Apuntaba así la «ubicación más probable», idea reforzada por lo que la asociación encontró en el Archivo Municipal. Revisando lo referido al cementerio identificó la zona como una de propiedad municipal donde salían «bastantes sepulturas» y «donde los últimos enterramientos eran de 1930 aproximadamente». Un área terriza, sin tumbas posteriores, sin concesiones por las que alguien abona las tasas. El lugar ofrecía las condiciones para ocultar a los fusilados.

En la cata participaron 16 personas movilizadas por Recuerdo y Dignidad, acompañados por la «garantía» científica de Aranzadi, entidad «reconocida internacionalmente». Asistieron el prestigioso antropólogo forense Francisco Etxeberria y la antropóloga Lourdes Herrasti. Junto a ellos, un documentalista y un técnico también de la Sociedad de Ciencias.

La remoción (siete metros longitudinales) excluyó la posibilidad de que el punto fuera la Fosa de los Ilustres. Las tierras resistentes señalan dónde no se ha excavado para enterrar. Menor consistencia ofrecen aquellas donde hay restos humanos. Y se descubrió que en estas segundas las superficies eran tales que imposibilitaban un sepulcro masivo. Allí «no cabían siete adultos de ninguna manera», resumió Aparicio.

El lugar se correspondía con el antiguo cementerio infantil y así se comprobó. «Hemos cerrado, hemos tapado y nos hemos ido», tras dejar el lugar «como estaba».

Encontrar la Fosa de los Ilustres no va a ser fácil, en el caso de que todavía permanezca. Aparicio se mostró «bastante pesimista» y no descartó que los restos de los fusilados acabaran con el paso del tiempo en el osario. «Es una de las posibilidades», admitió. Teniendo en cuenta que los fusilamientos se producían en la zona Sur, es posible que las víctimas acabaran en el antiguo cementerio civil, un lugar «lleno de panteones» ahora.

No obstante, Recuerdo y Dignidad abordará el asunto desde el punto de vista documental, acudiendo al Archivo y detectando puntos sin sepulturas desde los años 30 y sobre las que nadie tenga una concesión. «Vamos a agotar la investigación», aseguró Aparicio. Y si al cruzar los datos se advirtieran parcelas en esas condiciones no se descartan nuevas catas.

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