LA CAPITAL
Un misterio en el subsuelo de Soria
El anuncio del Ayuntamiento de explorar la posible existencia de un red de túneles bajo la plaza Mayor alimenta hipótesis y genera dudas entre arqueólogos y especialistas

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¿Es posible que haya una red de túneles bajo la plaza Mayor de la ciudad que haya permanecido oculta durante cientos de años?. El misterio se resolverá en 2019, pero de momento, el anuncio del Ayuntamiento de explorar el subsuelo provoca todo tipo de hipótesis y sobre todo, despierta la curiosidad de expertos arqueólogos, historiadores y vecinos. De momento hay pocas certezas y menos documentación, pero sí hay ánimo de que se lleve a cabo la investigación anunciada por el Ayuntamiento.
La posible existencia de la red fue destapada en la víspera por el concejal del Ayuntamiento, Javier Muñoz. Un particular puso en conocimiento del equipo de Gobierno la información y la iniciativa se incluirá dentro del programa municipal Soria Oculta, enfocado a la recuperación del patrimonio de la ciudad. En primer lugar, se tratará de confirmar la existencia de esos túneles que, en teoría, parten del entorno de La Audiencia y llegarían hasta lugares como la plaza del Olivo. Si existen, se estudiarán y si su estado es adecuado, se analizará la posibilidad de aprovecharlos como recurso turístico.
El historiador y colaborador de HERALDO/DIARIO, Juan Antonio Gómez Barrera, se mostró muy cauto al pronunciarse sobre la posible existencia de una red de túneles. No obstante, Gómez Barrera explicó que precisamente está trabajando en un artículo que podría estar relacionado con una infraestructura de esas características. El historiador, vinculó la posible existencia de los túneles con los problemas de inundaciones que sufría la ciudad en torno a la mitad del siglo XIX. Estas inundaciones afectaban sobre todo a la zona de la plaza Mayor. En ese momento, según explicó Gómez Barrera, se opta por la construcción de unas atarjeas, es decir, una especie de grandes alcantarillas para «dirigir el agua». El historiador asegura que hay escritos de la época en la que hay constancia de las quejas de los vecinos por las inundaciones y recordó que por lo que hoy es la plaza Mayor discurrió en un momento un arroyo que desembocaba en el Duero. «Creo que puede estar relacionado con una cuestión de desagües y saneamiento», apuntó, aunque advirtió que sería necesario un estudio mucho más profundo sobre la cuestión.
«No hay documentación», lamentó Gómez Barrera que recordó también en torno a 1.853 se tiraron los torreones que acompañaban a la puerta del Postiguillo (en lo que hoy sería la calle Claustrilla) y que el célebre Eduardo Saavedra afirmó que «que bien me vendrían esas piedras para el alcantarillado». Gómez Barrera insistió en que la hipótesis planteada hay que tomarla con «prudencia» por lo que ve con buenos ojos que el Ayuntamiento pueda explorar el subsuelo.
El arqueólogo César Gonzalo, gran conocedor de la historia de la ciudad, se mostró también cercano a la hipótesis de que los túneles pueden estar relacionados con una infraestructura de saneamiento y recordó el caso del túnel, en este caso confirmado y de carácter medieval, que apareció durante las obras de recuperación de las ruinas de San Nicolás. Con respecto a la red bajo la plaza Mayor, Gonzalo duda de que tenga carácter medieval. «Dudo que lo sea porque el entorno de la plaza y la Audiencia son en su mayor parte del siglo XVI en adelante», explicó. Este arqueólogo también cuestiona que puedan situarse a un profundidad mayor de 10 metros. «Si que hay constancia de un túnel desde el Machado hasta Santo Domingo, pero se cerró y no era tan profundo, era casi un pasaje», comentó.
«Puede ser un hallazgo muy llamativo y evidentemente soy favorable a que se mire y se estudie, sobre todo puede ser interesante si está ramificada», apuntó. El arqueólogo incidió además en que «después habrá que estudiar su composición, la altura, el estado o la sedimentación». «Creo que lo realmente atractivo es la posibilidad de estudiarlos, es muy interesante», insiste.
Uno de los bomberos que participaron en la exploración del túnel encontrado en San Nicolás, fue Ángel Lorenzo, que también es muy aficionado a la historia y la arqueología. Lorenzo tienen dudas acerca de la existencia de los túneles, principalmente porque «no veo un motivo para que se construyeran». «Hacer un túnel, incluso hoy en día, es muy complicado», remarcó. «En su día sí que es verdad que hubo unos refugios, que luego se convirtieron en urinario s y fueron tapados, pero no sé en qué punto de conservación pueden estar», comentó.
«Hacer un túnel es una construcción compleja, debe haber una razón, como sí ocurre en el túnel de San Nicolás, no digo que sea imposible que existan esos túneles, pero no se me ocurre una razón para hacerlos», insistió. En el caso del túnel de San Nicolás, Lorenzo señaló que se encontraron unas tumbas sobre el túnel que se fecharon entre el siglo XII y el Siglo XV por lo que «ese túnel tiene que ser al menos de esa fecha sino anterior». «En términos arqueológicos aquel túnel es una barbaridad, hablamos de una infraestructura en pleno siglo XV, como poco, era un túnel ancho, con arco de medio punto, con sillares en algunos puntos», explicó. El sentido de aquel túnel era eliminar las inundaciones que se producían en la cripta de San Nicolás. «Era una zanja de drenaje y en los años 50 estaba todavía al aire, se tapó y se transformó en una alcantarilla que hoy pervive. Lorenzo también apuntó que existen rumores sobre la existencia de otros túneles en las faldas del castillo «pero no han aparecido». «Yo el único túnel que conozco es el de San Nicolás», remarcó. Lorenzo también advirtió que existe otro túnel, en este caso más reciente, detrás de las instalaciones de lo que hoy es Cañada Real, y que vincula a las prácticas de una unidad de zapadores destinada en Soria a mediados del siglo pasado. Este túnel, que está abandonado, tiene una longitud de unos 50 metros y también hay «lo que parecen ser unos refugios».