Los residuos en los contenedores aumentan en 972,7 toneladas
La capital cierra el año con 16.880.402 kilos, con una subida del 6% sobre 2017
Vecinos utilizando una ‘isla’ de contenedores en la capital.-Mario Tejedor
Más población, una situación económica que permite un mayor consumo y también una concienciación creciente que hace que cada tipo de resto acabe en el contenedor adecuado. Son las conclusiones que pueden desprenderse de la estadística de la recogida de residuos durante el año pasado. Al cierre de 2018 las toneladas que los sorianos dejaron en los recipientes a pie de calle se incrementaron en 972,7 en relación al ejercicio precedente. La cifra tiene en cuenta la basura común (RSU), el papel y cartón, los envases ligeros y el vidrio, que constituyen el grueso de los depósitos en la capital. Y agrega otros menos numerosos pero que tienen su incidencia en la reutilización y la búsqueda de una segunda vida a los desechos: el aceite vegetal, la ropa y los restos de poda. En total, la capital sumó en 2018 algo más de 16.880 toneladas (16.880.402 kilos), frente a las 15.907 (15.907698 kilos) acumuladas en 2017. Un 6% más.
Del seguimiento histórico de los datos se sigue que todos los tipos de despojos incrementaron su presencia en los elementos de recogida. El más numeroso se corresponde con los residuos sólidos urbanos (RSU), de los que el término produjo nada menos que 14.185 toneladas (se saltó por primera vez la barrera de las 14.000), después de años estancada la referencia en el entorno de las 13.000 y bajando incluso a las 12.000 en 2012 y 2013, consecuencia de la crisis. Una importante elevación la de 2018, ya que en el año precedente los contenedores habían acumulado 13.482 toneladas en doce meses.
Por volumen, a continuación se sitúa el papel y el cartón, un indicador interesante para medir el consumo de cierto tipo de bienes debido a los embalajes. Si bien aquí se sobrepasa la marca de 2017 (1.135 toneladas frente a 1.075), cabe señalar que la capital aún parece resentirse en cierta manera de las dificultades económicas. Y es que el buen registro de 2018 culmina una progresión creciente desde 2014, pero no llega a superar todavía los agregados de los primeros años de la crisis, cuando aún no desplegó de manera devastadora sus efectos. Así, en 2008 las calles dejaban 1.147 toneladas de papel y cartón, por 1.151 en 2009 y 1.152 al año siguiente. Tal fue el máximo recogido por el Consistorio, que luego vio cómo el dato caía paulatinamente, hasta tocar fondo en 2014 y 972 toneladas desalojadas.
Sin embargo, los envases ligeros no han dejado de crecer en ningún momento. Botellas y envases de plástico o briks comenzaron en la serie histórica en 361 toneladas y ahora constan 621 con el ejercicio cerrado. Es la primera vez que se superan las 600 toneladas. En 2017 la recogida ascendió a 651.
Por su parte, el vidrio tan utilizado en la hostelería también pareció resentirse en su día del desfavorable entorno económico. En 2011, 2012 y 2014 se registraron caídas, con el mínimo de 601 toneladas en el último año mencionado. Pero ahora mismo las cantidades son sensiblemente superiores a cualquier otra registrada: 698 toneladas frente a las 651 de 2017.
Menos cuantioso, el aceite vegetal (el industrial hay que llevarlo al punto limpio) roza las 23 toneladas en los contenedores. Una elevación apreciable, ya que en 2017 la cifra se quedó en 19, pero no tanto que alcance el pico de 27 de2016.
En cambio, los desechos de ropa, cuya gestión el Ayuntamiento ha cedido a la Fundación Humana, experimentó una ligera caída que no perdió el entorno de las 90 toneladas. Fueron 94.979 kilos los desalojados de los contenedores rosa, frente a los 95.027 del ejercicio precedente. Entonces se conoció un gran avance en relación a los 78.168 kilos de 2016.
Por último, están los restos de poda en los contenedores de color marrón en algunas zonas de la ciudad con tradición de jardines y huertos. En total, 121 toneladas que mejoraron las 67 de 2017.