Heraldo-Diario de Soria

Las 4 rutas imprescindibles por Soria si sólo tienes dos días

Desde la Laguna Negra y el Cañón del Río Lobos hasta el Moncayo y de Tierras Altas a Medinaceli

San Saturio, un emblema de Soria

San Saturio, un emblema de SoriaMARIO TEJEDOR

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Soria

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A lo largo y ancho de sus más de 10.000 kilómetros cuadrados la provincia de Soria ofrece una riqueza patrimonial y natural para muchos desconocida. Si sólo tienes dos días te ofrecemos cuatro rutas para que no te dejes lo imprescindible y disfrutar al mismo tiempo de su gastronomía.

Primera ruta: Vinuesa-San Esteban de Gormaz

Vinuesa

VinuesaMARIO TEJEDOR

Vinuesa, uno de los pueblos más bonitos de la comarca de Pinares por los que merece la pena recorrer sus calles empedradas, está situado a orillas del embalse de la Cuerda del Pozo y donde se encuentra el puente romano. De ahí el visitante tiene que acercarse a la Laguna Negra, declarada Parque Natural en 2008. No se puede subir en coche, de modo que se abren tres opciones: Subir por la carretera hasta el aparcamiento superior, ir por la Senda del Bosque a la Laguna Negra o subir en un autobús lanzadera del parque que cobra 1,20 euros por persona por subir y bajar.

La siguiente parada sería el Cañón del Rio Lobos, el primero de los parques naturales de la provincia, declarado en 1985. Se encuentra a una media hora desde Vinuesa, y se puede ir hasta el aparcamiento del puente de los Siete Ojos, entre San Leonardo y Santa María de las Hoyas, o a Ucero, pasando por el mirador de La Galiana, recientemente modernizado y desde donde las vistas del Cañón son espectaculares. Incluso se alcanza a ver parte del Sistema Central en días despejados. En pleno corazón del parque natural se encuentra la ermita en honor a San Bartolomé, una iglesia de origen templario y en cuyo interior, en la zona del ábside, se aprecian restos de pinturas murales.

Terminaría la jornada visitando el castillo de Ucero, sobre una elevación rocosa a la orilla del río con el mismo nombre.

Al día siguiente la ruta arrancaría en El Burgo de Osma, monumental ciudad episcopal, también al pie del río Ucero, que ofrece uno de los recintos medievales mejor conservados de toda la provincia soriana. De hecho, ha sido declarada Conjunto Histórico-Artístico. Los orígenes de El Burgo de Osma se remontan al primitivo asentamiento arévaco de Uxama, enclave que, siglos después, sería sometido bajo la jurisdicción romana, cuyo yacimiento se encuentra a escasos kilómetros de la villa y se puede visitar. Fue en tiempo de los visigodos cuando la villa comenzó a experimentar un periodo de esplendor, ya que se convirtió en el siglo VI en sede episcopal hasta la llegada de los árabes.

El Burgo de Osma

El Burgo de Osma

Es imprescindible recorrer sus calles, la plaza Mayor, hasta llegar a la catedral de la Asunción, un edificio de estilo gótico que sustituyó a otro anterior románico. También, su museo. Y ya por las murallas, un buen paseo por los jardines del río Ucero, desde donde se divisa el Castillo de Osma.

El viaje continúa en San Esteban de Gormaz, localidad románica por excelencia y cuna de la Ribera del Duero soriana, donde se pueden visitar los templos de San Miguel y Virgen del Rivero, además del Parque del Románico y el Ecomuseo del Molino de los Ojos.

Segunda ruta: Soria capital y Tierras Altas

Vista de la capital soriana

Vista de la capital sorianaMARIO TEJEDOR

El visitante puede arrancar la visita a la oficina municipal de turismo, donde le informarán de las posibles rutas por la ciudad. El primer destino es la Alameda de Cervantes o parque de la Dehesa, como la conocen los sorianos, un extenso pulmón verde en el centro de la ciudad que ofrece cientos de especies de árboles y arbustos y románticos rincones con fuentes y estatuas dedicadas a los tres grandes escritores a los que esta tierra acogió: Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer y Gerardo Diego. Sin olvidar el Árbol de la Música, un inmenso castaño de indias con una plataforma donde tocaban los músicos.

De ahí la ruta continúa por El Collado, la arteria comercial de la capital y El Casino, donde se encuentra la Casa de los Poetas en la tercera planta del Casino Círculo Amistad Numancia, un edificio emblemático de la ciudad, de gran valor arquitectónico y cultural frecuentado también por poetas. Foro de ocio y de debate ha sido desde su origen, a mediados del siglo XIX, testigo del devenir histórico de Soria, manteniendo impecable su aire señorial.

Por la calle Instituto se llega hasta el instituto Antonio Machado, donde el poeta impartió clases de francés, para conocer después la iglesia románica de Santo Domingo, a donde acudían Machado y su esposa los domingos a escuchar misa. En la plaza Mayor, la Iglesia de Nuestra Señora de La Mayor, templo en el que celebró su enlace con Leonor Izquierdo y años después su funeral. Y el Paseo del Mirón, con la iglesia del mismo nombre. En lo alto del cerro, conocido como la subida al castillo, aunque del mismo apenas quedan restos, un balcón privilegiado desde el que se puede obtener una maravillosa panorámica de la ciudad. Y junto a sus jardines, el Parador de Soria.

El segundo día del viaje la ruta recorrerá los márgenes del río Duero hasta la preciosa ermita de San Saturio, patrón de la ciudad. Construida en el siglo XVIII, se levanta sobre una gruta natural en cuyo interior se pueden ver unas impresionantes pinturas que narran la vida de San Saturio, hijo de una noble familia del siglo V que fue canonizado por entregar todos sus bienes a los más necesitados y retirarse luego a una vida de anacoreta.

Por el sendero que se dirige al norte, hacia Garray, se llega al Monasterio de San Juan de Duero, en el que se asentó la Orden de los Hospitalarios de San Juan. Lo más llamativo del lugar es su espectacular claustro en el que se combinan arquerías de estilo románico, mudéjar y árabe. Un enclave a los pies del monte de las Ánimas que inspiró a Gustavo Adolfo Bécquer para crear su famosa leyenda. De vuelta hacia la ciudad, el puente medieval de piedra y la Concatedral de San Pedro, una joya arquitectónica en la que conviven el románico y el gótico.

Terminaría la jornada con una visita al yacimiento de Numancia, un símbolo de resistencia y de lucha de un pueblo por su libertad. La ‘ciudad heroica’ celtíbera ocupa el extenso y elevado cerro de La Muela de Garray, desde el que se domina una amplia llanura, limitada por las altas elevaciones del Sistema Ibérico. Esta posición estratégica se ve reforzada por el control que ejerce sobre el vado del río Duero, donde confluyen los caminos que, atravesando las alineaciones del Sistema Ibérico, comunican el valle del Ebro con el Alto Duero.

Maqueta de un dinosaurio en Tierras Altas

Maqueta de un dinosaurio en Tierras AltasMARIO TEJEDOR

De ahí a las Tierras Altas de Soria, con el Acebal de Garagüeta, la masa de acebo puro más grande de Europa ubicada entre los puertos de Piqueras y Oncala, donde también hay otro Acebal de importancia. En Oncala se encuentra el Museo a la Trashumancia, y repartidos por toda la zona, sus yacimientos de huellas de icnitas. El Aula Paleontológica de Villar del Río es un espacio expositivo y didáctico cuyo objetivo es mostrar su significado, un lugar de importancia mundial en el conocimientos de dinosaurios y otros reptiles mesozoicos. También la villa de San Pedro Manrique, con sus calles estrechas y empinadas. Merece la pena visitar la iglesia de San Martín de Tours que conserva un excelente calvario de estilo gótico del XII o principios del XIII y la ermita de la Virgen de la Peña donde a los pies de su portada se celebra cada noche de San Juan el rito del Paso del Fuego.

Tercera ruta: Ágreda-Medinaceli

El viaje empieza en Ágreda, la villa castellana de la frontera del este por excelencia, deseada por castellanos, navarros y aragoneses, conocida como la Villa de las Tres Culturas, donde convivieron en otra época católicos, judíos y musulmanes. Es sin duda la población más monumental de esta zona. Sus calles están salpicadas de templos y conventos del XVII, construcciones populares y casas solariegas. La Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de traza románica, es la iglesia más antigua conservada en Ágreda, de 1193. Destaca también el Palacio de los Castejones, de estilo clasicista del siglo XVII, el edificio más importante de la arquitectura civil de la localidad de Ágreda. Junto al Palacio se encuentran estos singulares y únicos jardines recreados tal y como fueron ideados en el siglo XVI.

Y de ahí al Moncayo, cuya declaración como Parque Natural ha sido solicitada por los cuatro municipios de Ágreda, Cueva de Ágreda, Vozmediano y Beratón, el pueblo de la provincia de Soria con mayor altitud, situado a 1.395 metros. Cueva de Ágreda destaca sobre todo por la cavidad situada junto al pueblo, de ahí su nombre. La formación calcárea de la cueva crea bellos conjuntos de estalactitas y estalagmitas, y en su interior resuenan las aguas de los ríos Araviana, Cueva, Prados y Valdehierro. En la localidad se encuentra el centro de interpretación del Moncayo y de los murciélagos. Siguiente parada: Ólvega, con la ermita de la Virgen de Olmacedo, o la ermita de San Roque, ubicada en un parque, que sirvió en tiempos de epidemias como lazareto al estar situada fuera del pueblo.

Es importante destacar el complejo lagunar existente entre Borobia y Noviercas. Se trata de lagunas endorreicas de carácter estacional que en las épocas de paso y de invernada albergan una importante fauna avícola. En Noviercas destaca el Torreón medieval, la iglesia de los Santos Justo y Pastor, la ermita de la Virgen de los Remedios, la ermita de la Virgen de la Soledad, la ermita de la Virgen de la Blanca y el museo de Gustavo Adolfo Bécquer. Además en la localidad aún se puede ver la casa en la que Bécquer vivió junto a su esposa Casta y en la que nacieron dos de sus tres hijos.

Continúa la ruta por el Campo de Gómara, un extenso territorio de fincas de secano donde destacan municipios como Almenar de Soria, Cihuela, Gómara, Deza, Morón de Almazán o Monteagudo de las Vicarías. Incluso se puede aprovechar para conocer los castillos y las murallas y fortificaciones repartidas por esta zona de la provincia.

Cabe destacar también el embalse de Monteagudo, importante tanto por su historia como por su valor ecológico. La construcción data de 1878, uno de los más antiguos de España. Es uno de los humedales de mayor importancia en la Comunidad; zona elegida para la nidificación e importante punto de paso de aves migratorias, sobre todo en los meses de septiembre y marzo.

El segundo día el turista recorrerá la zona más al sur de la provincia. Arrancará en Santa María de Huerta, con una visita al monasterio cisterciense, declarado Monumento Nacional en 1882. Ocupada por monjes cistercienses, es hospedería, casa de espiritualidad y museo. Es un lugar ideal para el retiro y la oración. Los huéspedes pueden participar en los oficios cantados de los monjes y disponen de una arboleda para completar su retiro con paseos para la reflexión.

Continúa la ruta hasta la pequeña población de Chaorna, que acoge el sabinar más grande de España y uno de los más grandes de Europa y casas que se mimetizan con el entorno entre las rocas y el desfiladero que la rodean. Sorprende además un banco que simula el estilo de Gaudí y con unas vistas preciosas al conjunto de la población, la iglesia de San Miguel de Arcángel, la cueva de la Mora y la Torre (una atalaya islámica de unos 12 metros de altura).

Chaorna

ChaornaHDS

De ahí a Iruecha, localidad a los pies de la sierra Solorio y situada en el último confín del sureste soriano, que cuenta con una de las tradiciones más originales de la provincia. El tercer sábado de agosto, en torno al día 20 se celebra La Soldadesca, vistosa versión de las luchas de moros y cristianos y escenas de contiendas civiles del siglo XIX. Es la única celebración de este tipo en Castilla y León, que fue declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 1991.

La jornada terminará en Medinaceli, con su casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, donde hay huellas de romanos, árabes y cristianos. Entre sus muchos atractivos, el visitante puede admirar el arco romano, de los siglos II y III, el único de tres arcadas que se conserva en España; la colegiata, de estilo gótico tardío, construida en el siglo XVI sobre la iglesia románica de Santa María la Mayor y en cuyo interior destacan la cripta románica, la talla de Cristo de Medinaceli del siglo XVI y el órgano del siglo XVIII; y el convento de Santa Isabel, fundado en 1528 por las monjas Clarisas. Entre los edificios civiles destacan el magnífico palacio de los Duques de Medinaceli, del siglo XVII y reformado en el XVIII, cuyo interior alberga mosaicos romanos; y al norte, los restos de un antiguo castillo árabe.

Cuarta ruta: Almazán-Muriel Viejo

La cuarta ruta imprescindible arranca en la villa de Almazán, situada a 32 kilómetros de Soria capital, con su plaza Mayor, rodeada por extraordinarias construcciones monumentales, que se vislumbra como ‘plaza castellana’ por excelencia, donde se encuentran dos de los monumentos más importantes de la Villa, el Palacio gótico-renacentista de los Hurtado de Mendoza y la Iglesia románica de San Miguel, declarada monumento histórico-artístico en 1931.

Almazán

AlmazánMARIO TEJEDOR

Después, un paseo por las calles de la villa o sus alrededores para deparar la contemplación de su antigua muralla. Decir Almazán es hablar de sus murallas, ya que de su traducción al romance resulta ‘El Fortificado',

La ruta continúa hacia Morón de Almazán, localidad que posee una de las plazas más hermosas y desconocidas de Castilla y León, ya que al acceder a ella desde la parte baja del pueblo sorprende un conjunto monumental difícil de imaginar por su inmensidad y belleza. Ahí se encuentra el Palacio renacentista de los Hurtado de Mendoza, que actualmente es sede del Museo Provincial del Traje Soriano.

A continuación, rumbo a Rello, que se encuentra en lo alto de un cerro sobre el río Escalote, a más de 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar, una preciosa y singular villa que fue declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 2001. Se cree que jugó un papel importante durante la reconquista. Pasear por sus calles estrechas y empedradas, jalonadas por casas y edificios señoriales de piedra, transporta al visitante a la época medieval. Rello también forma parte del espacio natural protegido de Altos de Barahona, un ecosistema de gran valor ornitológico por sus Parameras. Estos páramos altos de aspecto estepario conforman uno de los enclaves más importantes para la supervivencia de la Alondra Dupont.

Sigue la excursión en Retortillo de Soria, enclavada entre las provincias de Soria y de Guadalajara, una singular villa señorial de intensa historia, con un pasado señorial que se observa en las casas blasonadas cuyas fachadas exhiben los escudos nobiliarios de las familias que, antaño, vivieron en la localidad. Cruce de caminos desde la antigüedad, se le aparece al viajero defendida por un recinto medieval amurallado, que guarda entre sus muros la iglesia gótica de San Pedro en cuyo interior se encuentra la talla románica de la Virgen del Prado. Conserva dos puertas del recinto amurallado: La de Oriente – junto a la iglesia y con tres almenas; y la de Poniente o Sollera, flanqueada por dos grandes torres cilíndricas. Ya en el casco urbano del municipio merece una parada la plaza Mayor donde aún se conserva la picota de época medieval.

El día acaba en el yacimiento de Tiermes, ciudad celtíbera durante mucho tiempo, que luchó contra los romanos, para volverse luego romana cuando fueron vencidos. Los arévacos que habitaban esa zona de Soria eran uno de los pueblos celtíberos más importantes, y Tiermes era uno de sus núcleos clave. Aunque gran parte de los edificios hayan desaparecido, los cimientos, las calles trazadas y los restos arquitectónicos revelan los patrones urbanos y las formas de vida que se desarrollaron allí hace siglos. Otro lugar destacado de la zona es la necrópolis, donde hay un buen número de tumbas excavadas directamente en la roca. Después, pasó a visigoda y luego árabe. De estas épocas posteriores queda un edificio muy destacable, una ermita románica del siglo XII.

La segunda jornada arranca en Gormaz, un pueblo pequeño, pero con un tesoro inmenso, su castillo, la fortaleza califal más grande de Europa, con un recinto amurallado que tiene aproximadamente 1.200 metros de forma longitudinal y eje este-oeste. No hace falta haber llegado hasta el destino, su presencia se impone y llama la atención desde la lejanía. Construida en los primeros años de la Reconquista sobre las ruinas de algún castro romano o edificación visigoda, fue un punto clave de la frontera de Al Ándalus con los reinos cristianos ya que se encuentra junto al río Duero, línea divisoria que durante muchos años separó ambas culturas. Así, durante cien años fue tomado y retomado por moros y cristianos en incontables ocasiones debido a su importancia. Un perímetro reforzado y protegido por 28 torreones y su comunicación con el exterior se realizaba por las dos magníficas puertas califales y las dos portonas secundarias que todavía hoy se reconocen.

Fortaleza califal en Gormaz

Fortaleza califal en GormazMARIO TEJEDOR

Parada obligatoria es la ermita de San Miguel, declarada Bien de Interés Cultural. No tiene pérdida, ya que está junto a la carretera de acceso al castillo, con sus pinturas mozárabes que se asemejan a las de San Baudelio, de Casillas de Berlanga. Es el siguiente destino, no sin antes visitar el paraje de Fuentes Grandes, el acuífero más importante de la provincia.

La ermita de San Baudelio fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1917, hecho que no impidió que los vecinos de Casillas vendieran parte de las pinturas murales en la década de 1920, un total de veintitrés fragmentos, que se pueden contemplar actualmente en varios museos de Estados Unidos y en el Prado de Madrid.

Un exterior bastante austero, con dos bloques cúbicos: uno de mayor tamaño que alberga el espacio de la nave; y otro de menores dimensiones para la zona de la cabecera. También cuenta con dos accesos: el principal se encuentra en un lateral a través de un arco de herradura y el otro a los pies de la ermita mediante un arco de medio punto. Lo más característico de la zona de la nave es la gruesa columna cilíndrica que se sitúa en el centro, de la que surgen ocho nervios que sugieren la forma de una palmera. Las pinturas que decoran el interior de San Baudelio son uno de los conjuntos más notables de la Península. Probablemente se realizaron en la primera mitad del siglo XII. En la parte inferior se encontraban las pinturas de temática profana, mientras que las pinturas religiosas se situaban en los registros superiores y la zona del ábside.

La ruta continúa en Berlanga de Duero, uno de los conjuntos histórico artísticos más interesantes de Soria, que se extiende a los pies de la que fue una de las fortalezas más imponentes de la provincia. Merece la pena una visita al castillo de Berlanga de Duero para conocer la historia de tan imponente fortaleza. En el centro de la villa se alza la Colegiata de Santa María del Mercado, declarada Monumento Nacional en el año 1931, uno de los mejores ejemplos de transición del gótico ojival a la arquitectura renacentista. Antes de marcharse de la localidad, parada en el centro de interpretación de San Baudelio.

De ahí a Calatañazor, sin duda uno de los enclaves más bellos de Soria y de toda Castilla y León gracias a que ha sabido conservar su carácter entre piedra, madera y cuestas. También atesora una reserva natural y brinda una ubicación privilegiada para conocer una de las zonas más espectaculares de la provincia. Los historiadores cuentan que finiquitando el primer milenio después de Cristo el general Almanzor había tomado por costumbre realizar batidas por todo el norte de la Península Ibérica, infligiendo grandes daños en tierras cristianas. Era el año 1002 y regresaba de tierras riojanas cuando al parecer recaló en lo que hoy es el Valle de la Sangre, las tierras que se abren a los pies de Calatañazor, cuyo nombre parece provenir de ‘Castillo de las Águilas’. Las murallas recogen el pueblo dándole su singular aspecto en lo alto del cerro. Tanto estas defensas como la torre del homenaje del castillo han recibido recientemente trabajos de consolidación.

Mención especial merece el Sabinar de Calatañazor, el mayor y mejor bosque de sabina albar de la Península, además de su magnífica conservación y la enorme longevidad de los ejemplares.

Muy cerca también se encuentra el Monumento Natural de La Fuentona, aunque ya en término municipal de la vecina localidad de Muriel de la Fuente. Esta es una buena época para acercarse a disfrutar del ‘ojo de mar’, puerta de un laberinto de cuevas subacuáticas que aún no se ha conseguido explorar del todo. Con las lluvias primaverales suele rebrotar la cascada y el camino en sí, con una animada vegetación de ribera, luce a partir de mayo todo su esplendor. A la entrada de Muriel de la Fuente se encuentra la Casa del Parque del Sabinar y la Fuentona, en el antiguo Palacio de Santa Coloma. Y también en Muriel se puede visitar la hoz del Río Abión, que enmarca un paisaje donde las rapaces son dueñas y señoras. Su ermita Del Valle, románica, la iglesia o los tonos ocres de sus calles dan refugio al visitante contrastando con la naturaleza en estado puro de su término, labrado por el agua.

A menos de diez kilómetros, Muriel Viejo, declarado como destino turístico Starlight, un sello de calidad que garantiza la limpieza de su atmósfera y lo convierte en uno de los mejores puntos del planeta para observar estrellas y otros cuerpos celestes incluso a simple vista. Además, de la iglesia barroca y la arquitectura tradicional para hacer este pueblo como un enclave idílico.

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