Ondara busca «capital privado» para comenzar el proceso de producción
La firma, con sede en Estados Unidos, «necesita financiación» para hacer frente» con garantías» a los gastos en los primeros meses antes de que se vendan los primeros lotes
Cannabis cultivado en las instalaciones de Ondara. HDS
El director de la planta de Ondara, Víctor Cabrerizo, señala que la firma «necesita financiación» para comenzar «con garantías» el proceso de producción. Por este motivo, «la propiedad está valorando alternativas de ampliación de capital privado», con el foco puesto, sobre todo, en Estados Unidos, país sede de la empresa propietaria de la firma, Full Moon.
Y es que, tal y como trasladó Cabrerizo el lunes pasado a los representantes de los sindicatos durante la mesa de seguimiento del expediente de regulación de empleo temporal, ERTE, aunque las plantas de cannabis están ya en Garray han llegado sin raíz así que el marco temporal para poder tener los primeros lotes en el mercado se ha incrementado.
Hay que tener en cuenta, continuó Cabrerizo, que «este cannabis, desde que lo plantas hasta que lo vendes pasan unos meses», un tiempo en el que la empresa necesita liquidez para ir haciendo frente a todo el montante de salarios y otros gastos que se generarán antes de comenzar a ingresar con las ventas a clientes de estas plantas terapéuticas.
El director de la planta garreña aseveró que traer las plantas sin raíz se ha debido a que «era la forma más rápida de poder traerlos ya que si tenían raíz tenían tierra y sustrato y los procesos de permisos se dilataban». Por contra, ahora las plantas se han ubicado en una primera sala denominada de propagación y aclimatación donde permanecerán en torno a 15 ó 20 días hasta que echen raíces. De ahí pasarán al invernadero, dividido en varias zonas: la de plantas madre, la de crecimiento vegetativo y la de floración. Estas plantas que han llegado hace menos de un par de semanas «serán nuestro material de partida y pasarán a formar parte de nuestro stock de plantas madre».
Las buenas noticias de la llegada de las plantas se empañaron, tal y como pusieron de manifiesto hace unos días los sindicatos, con la noticia de que el proceso de crecimiento de las plantas va a requerir más tiempo al no contar con raíz y si, en un primer momento las previsiones más optimistas hablaban de final de año como la fecha en que los primeros trabajadores podrían salir del ERTE, lo cierto es que el escenario actual retrasa el horizonte temporal, al menos, «a mitad o final de febrero», apuntó Cabrerizo que añadió que la pretensión es «si todo va bien enviar las plantas al invernadero en la primera semana de enero. Y si nos sorprenden, igual antes».
A partir de ahí, dejarlas crecer. Y es que este espacio de tiempo de un mes y medio o dos meses es indispensable para tener el número suficiente de esquejes. De ahí la mala noticia a la que hacen referencia los sindicatos que observan que sus intenciones de poder desafectar a los primeros trabajadores a final de diciembre o primeros de enero se desdibujan.
Sin embargo, Cabrerizo hace hincapié en la buena noticia que supone que las plantas ya están en Garray y que el proceso de producción se ha puesto en marcha mientras quiso recordar el difícil camino recorrido hasta llegar a este punto: «Ha costado mucho, el proceso administrativo ha sido una pesadilla».
Sin embargo, ahora el deseo es que el mayor número de plantas consiga echar raíz para pasar al invernadero. Aunque, reconoció el director de Ondara: «Al venir sin raíz el riesgo es mayor» a la vez que confirmó que algunas no han conseguido salir adelante. Un extremo que no estaba descartado y con el que contaban. Sin embargo, desde la empresa son optimistas con las plantas que sí están respondiendo bien.
En este sentido, y respecto a la fecha del calendario, Cabrerizo apuntó que «no es un handicap que las plantas hayan llegado en diciembre. Es verdad que es más fácil controlar la temperatura en primavera porque el verano, a priori, igual que el invierno con temperaturas más extremas también es malo. Sin embargo, en los domos en los que las plantas se encuentran ahora así como en el invernadero, después, están perfectamente controladas. De hecho, en la sala de propagación donde se encuentran actualmente cuentan con condiciones perfectas para su desarrollo con una temperatura de 23 grados y una humedad del 65%».
El invernadero cuenta con una extensión de 14 hectáreas repartidas en 16 secciones de las que, en esta primera fase, «vamos a poner en valor dos secciones», continuó explicando el director de la planta garreña teniendo en cuenta, además, que a Soria han llegado «varias variedades de plantas», aunque por «confidencialidad y política de empresa» Cabrerizo no quiso dar más detalles en este sentido.
En lo que se refiere a los trabajadores, hay que recordar que de los 11 técnicos en ERTE, ocho ya se han incorporado al trabajo con la llegada de estas nuevas plantas. En el expediente de regulación de empleo quedan en torno a unos 40 trabajadores cuya disposición para volver al trabajo es positiva.
Y es que, la empresa realizó un sondeo hace unas fechas entre su plantilla para conocer sus intenciones «y la respuesta es bastante positiva, la mayoría quiere volver» indicó Cabrerizo dejando claro en este punto que «la incorporación será gradual» y la irá marcando el ritmo de trabajo, el proceso de producción y los lotes que pueda ir saliendo al mercado para cuya venta, admitió, ya cuentan con potenciales clientes. Y es que, tal y como apuntaron los sindicatos, la producción tiene mercado ya que, de lo contrario, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios no hubiera concedido el permiso necesario para vender el producto.
De cara a la vuelta de los trabajadores, no hay que olvidar las cantidades que la firma debe a su plantilla, unos 5.000 euros por persona, por los complementos del ERTE. Una cifra que, en global, ronda los 200.000 euros y que los representantes de los sindicatos pusieron sobre la mesa en la última reunión de seguimiento del ERTE pero que, de momento, la empresa americana no está en disposición de abonar.
Por último, hay que tener en cuenta que los trabajadores que deseen volver al trabajo una vez salgan del ERTE necesitarán una formación que se realizará de forma previa a incorporarse a la planta de producción de cannabis para fines terapéuticos. Un paso previo que marca la normativa interna de la empresa y el trabajo que van a acometer.