Heraldo-Diario de Soria

ENTREVISTA. JAVIER MARTÍN, GERENTE DE TIERRAS SORIANAS DEL CID

«Hay una nueva ruralidad y mucha gente haciendo cosas espectaculares»

La asociación que empezó haciendo cine de verano cumple 30 años. Ha gestionado fondos por valor de 22 millones propiciando el desarrollo rural con creación de empresas y empleo

Javier Martín es gerente de la Asociación Tierras Sorianas del Cid.

Javier Martín es gerente de la Asociación Tierras Sorianas del Cid.NOMAD STUDIO

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El medio rural está cambiando y encierra un sinfín de posibilidades, tantas como quieran quienes lo pueblen. Javier Martín, gerente de Tierras Sorianas del Cid, el grupo de acción local que gestiona los programas de desarrollo rural Leader, lo resume en una frase, «si haces lo que hace todo el mundo, tienes que estar donde está todo el mundo, pero si haces cosas diferentes, puedes estar donde quieras, porque tu mercado es el mundo». Por eso es fundamental seguir trabajando en la atracción de pobladores y garantizar las condiciones que lo favorezcan. Las oportunidades están en el medio rural, sólo hay que ir a aprovecharlas.

Pregunta. La Asociación Tierras Sorianas del Cid cumple 30 años. ¿Desde esa experiencia, qué considera que necesita Soria para atraer población?

Respuesta. Si tuviera la respuesta ocuparía otro puesto de muchísima más responsabilidad… La despoblación es una consecuencia de un desequilibrio territorial, y mientras no tengamos claro el análisis difícilmente vamos a poder intervenir para solucionarlo. Y además, estamos en un contexto global en el que la capacidad de actuación es limitada, porque hay unas dinámicas generales a las que es muy difícil hacer frente. La población se ha reducido significativamente con respecto a la que teníamos en 1950 y lo más dramático está en el medio rural. Bajó de los 50.000 habitantes en 2018.

P. ¿Qué podemos hacer?

R. Hay que ver luces en este mar de sombras. Sólo desde la actuación en positivo seremos capaces de revertir esta situación. No digo que no tengamos que ser reivindicativos y críticos con determinadas cuestiones, pero el cambio ha de salir de nosotros mismos, una nueva mirada hacia el medio rural. Algo que creo que ha cambiado en los últimos años y que es muy positivo. No ver el medio rural como la Arcadia feliz, lugar idílico, pero tampoco como el Puerto Hurraco de antaño. Hemos de ser capaces de ver las enormes oportunidades que hay en el medio rural y tratar de exprimirlas al máximo. Hace unos años elaborábamos un informe en el que hablaba de todo lo que aporta el medio rural al conjunto de la sociedad, y que se tendría que valorar más. Como el oxígeno, el agua, la producción de energía, de alimentos, biodiversidad, patrimonio cultural… La clave es cuánta gente puede estar en un territorio para garantizar la calidad de vida. Que la gente que viva sea proactiva, con ganas de avanzar. Sólo desde la atracción de población vamos a conseguir mantener la población, y eso nos obliga a tener una mirada mucho más abierta hacia los que pueden venir de fuera. Hemos de ser un territorio atractivo y desde el victimismo y la queja permanente es difícil atraer. Hemos de cambiar el discurso y atraer desde las potencialidades, algunas que ya vemos y otras que no somos capaces de ver todavía. A las generaciones anteriores se nos educó para irnos de aquí, porque el desarrollo no estaba en Soria, y creo que hemos de tratar de que las nuevas generaciones sean libres para tomar sus propias decisiones, explorar el mundo, pero que vean que tienen la posibilidad de volver y tienen aquí una oportunidad para desarrollarse. Algunos que verán ellos y nosotros ahora ni somos capaces de vislumbrar. En ese camino les tenemos que ayudar. Nosotros insistimos mucho en una frase, y es que en el medio rural se puede trabajar, emprender, innovar, crear, vivir…

P. ¿Cuáles son esas oportunidades que menciona?

R. Ahora hay un potencial enorme, en nuestra comarca en particular, en el sector agrario y agroalimentario. El cambio climático, entre otros factores, está haciendo que determinadas empresas estén fijando su atención aquí, y tiene que ver con la disponibilidad de tierras, de agua, condiciones climatológicas que nos dan la altitud y nuestra ubicación. Vemos el crecimiento que está teniendo la Denominación de Origen Ribera de Duero en Soria, con grandes oportunidades. Hace 20 años nadie pensó que aquí era posible producir manzanas o fresas… Si haces lo que hace todo el mundo, tienes que estar donde está todo el mundo, pero si haces cosas diferentes, puedes estar donde quieras, porque tu mercado es el mundo. En esta era digital también el medio rural ofrece posibilidades, que no se limitan a lo que te ofrece el propio territorio. Además, tenemos que insistir en nuestra ubicación, no alejados del aeropuerto internacional más importante de España, y en nuestro patrimonio natural y cultural extraordinario. La falta de población y de infraestructuras, en algunos casos, ha hecho que lo conservemos. La gente también valora eso a la hora de decidir dónde quiere vivir. El trabajo no es algo aislado. Tiene que ser un territorio suficientemente atractivo, como las ofertas laborales, disponibilidad de vivienda, servicios, etc para cubrir esas ofertas. Y hay elementos que podrían tener su peso, la posibilidad de unas ayudas al funcionamiento que aplicadas en el máximo que permite la normativa europea darían la opción a las empresas de ahorrarse hasta el 20% del coste salarial de sus trabajadores, y eso daría un margen de maniobra para poder pagar más en esas plazas que no se pueden cubrir.

P. ¿Parece que el emprendimiento es imprescindible, que el que desee vivir en el medio rural requiere un sobreesfuerzo?

R. La vida en el medio rural nunca ha sido del todo fácil, pero ponemos en la balanza pros y contras. Somos numantinos, gente con capacidad de resistencia y sabemos que tenemos que luchar por lo nuestro. Es verdad que el emprendimiento te permite venir con tu trabajo y eso ya en valor en sí mismo. Hace unos años las oportunidades laborales en el medio rural eran muy limitadas pero ahora hay muchos ámbitos de actividad que no somos capaces de cubrir en las ofertas de empleo. Las posibilidades que tiene ahora el medio rural desde el punto de vista laboral son muy destacadas. No las cubrimos porque somos un poco reduccionistas. Cuando pensamos en que sólo podíamos recuperar población ofreciendo trabajo, nos hemos dado cuenta de que además influyen otros elementos, la vivienda, los servicios, las relaciones personales, las comunicaciones… Hace años, nuestra pelea básica tenía que ver con la conectividad a internet, algo que yo creo que paulatinamente se ha ido solucionando. La realidad en ese sentido ha cambiado de manera significativa en nuestro medio rural para mejorar claramente. También hay que pensar que uno vive en un sitio pero no tiene ahí todos los servicios concentrados, se tiene que desplazar, y es un territorio algo más amplio de 15 o 30 minutos. Queremos pensar en un territorio que genera una red y te da una vida plena.

P. Uno de los apartados en los que trabaja la asociación es en las oportunidades de negocio. ¿Cuáles son actualmente en Soria?

R. Nuestra realidad ha cambiado muchísimo y vivimos en un mundo rural que es multifuncional. La ganadería y la agricultura juegan un papel relevante pero han ido apareciendo otras oportunidades. Hace años sería impensable encontrarse algunas iniciativas como las que nos llegan últimamente a nosotros, que pueden ir desde un gimnasio dedicado al boxeo hasta una peluquería canina pasando por una clínica nutricionista o un emprendedor con impresoras 3D para hacer productos para el sector turístico. Hay un taller de motos clásicas y su realidad es que le traen motos de media España. Lo que hay que ver es que el número de personas que viven en el territorio es limitado y por tanto sólo determinadas actividades van a poder dirigirse de manera específica a la población local, y que el mercado de otras muchas va a tener que estar fuera de aquí, y eso abre un sinfín de posibilidades que básicamente dependen de cada persona. Como ejemplo, nosotros este año estamos haciendo un calendario de celebración de esos 30 años que es homenaje a empresarios y emprendedores que han tratado de hacer realidad un sueño, el de sacar adelante su proyecto. Son 12 testimonios que son una muestra de la iniciativa emprendedora y del abanico de posibilidades.

P. El mundo rural ha cambiado, ¿está en vía de solución, sentándose las bases?

R. Esto es lo que vemos en positivo. Nos da la sensación de que el tema de la repoblación ya no está en primear línea ni en el debate político ni en los medios. Tuvimos unos momentos clave hace unos años, en la pandemia, que la gente miró de otra manera al medio rural, y hemos desaparecido del foco. Y eso es un riesgo, porque sólo desde un compromiso a nivel general, que pasa por las administraciones y por las personas que vivimos en los pueblos, se puede cambiar esto. Hubo un libro que puso el nombre al problema, la España Vacía, y se sucedieron un montón de cosas que pusieron el dedo en la llaga, y eso hizo que una cuestión que estaba soterrada, aflorara. Y de ahí los movimientos sociales reivindicativos, la revuelta de la España Vaciada, y aquella manifestación de marzo de 2019 que puso esto en el centro de la problemática nacional, e hizo mirar el medio rural de otra manera. Eso ya no es así. Yo creo que hay una nueva ruralidad que tenemos que mostrar y hay mucha gente en muchos sitios que está haciendo cosas espectaculares en el medio rural.

P. ¿La pandemia fue un punto de inflexión?

R. Hizo volver la mirada al mundo rural como un sitio amable y más fácil para vivir, en esos momentos tan complicados. Hubo un boom de búsqueda de vivienda en los pueblos durante esos años, que vino también del desarrollo espectacular, obligado en aquel momento, del teletrabajo. Aquí hay que reclamar a las empresas y las administraciones que promuevan ese teletrabajo que permita que haya gente que pase más estancias en el medio rural, o que puedan asentarse en él. Nos obsesionamos muchos con los cajones estancos, de dónde está empadronada la gente, pero casi nadie estamos fijos, nos movemos. Hemos de ser capaces de promocionar ese tipo de movimiento pendular de la población, que haga que cada vez se pase más tiempo en nuestro medio rural y que permita afianzar determinados servicios y actividades en ese medio.

P. Se plantea el problema de la vivienda. ¿Por dónde pasan las soluciones en Soria, aunque sea a nivel teórico?

P. Ya nos gustaría tener la capacidad para poderlo resolver. Las soluciones a problemas que son complejos requieren esfuerzo, tiempo, compromiso y coordinación. La vivienda es el foco de la problemática en nuestro país, pero casi se centraliza en las grandes ciudades, cuando el medio rural también los vive. Influyen aspectos cuantitativos, abundancia de segundas residencias, viviendas vacías, ruinas, y un grandísimo porcentaje de vivienda en condiciones de habitabilidad deficiente. En el caso de Tierras del Cid, según un informe que elaboramos en 2021 y 2022, más del 50% de la vivienda está en condiciones de habitabilidad deficiente.

P. ¿Qué tenemos que hacer?

R. Estamos trabajando con un proyecto financiado por el Miteco, en colaboración con asociaciones de desarrollo rural de Teruel y Cuenca, en el que tratamos de analizar la realidad de nuestro mercado inmobiliario, inventariar y catalogar la vivienda en unos núcleos de población que utilizamos como testigo, y a partir de ahí, actuar sobre todo intentando sacar al mercado vivienda que fundamentalmente está vacía o tiene un uso absolutamente esporádico. Sacar al mercado vivienda municipal. Los ayuntamientos en nuestra zona han hecho un trabajo muy importante a lo largo de muchos años en rehabilitación de estas viviendas que destinan a alquiler, para la atracción de nuevos vecinos. Tenemos que mejorar las condiciones de habitabilidad de las viviendas si queremos que se puedan poner en el mercado, dar seguridad a los propietarios para que no tengan ese temor frente al alquiler, y trabajar desde esa óptica comarcal, superando la escala local, por lo que decía antes, de que la gente puede vivir en un sitio y trabajar unos pocos kilómetros más allá. Tenemos que apoyar y asesorar a los ayuntamientos que tienen unos recursos humanos muy limitados que les hace difícil que trabajen en el tema de la vivienda. Hemos de favorecer, también desde la fiscalidad, y los ayuntamientos tienen un margen limitado, pero algo pueden hacer, para que se rehabilite y se ponga vivienda en alquiler. Se puede penalizar vivienda vacía pero al mismo tiempo estimular la rehabilitación. Hemos de asesorar a los particulares que tienen vivienda. Ésta es una cuestión compleja que implica a muchas entidades en el territorio, desde los ayuntamientos, los técnicos, las empresas de la construcción, las inmobiliarias rurales, los servicios sociales, las empresas que buscan vivienda para sus trabajadores… Todos son clave y han de participar de una idea común para favorecer el acceso a la vivienda en el medio rural. Aquí se están viendo cambios muy significativos. Tenemos un buen número de vivienda municipal en alquiler y se va a sacar más al mercado. En los 32 municipios de la zona oeste de la provincia en los que trabajamos, un territorio de 2.500 kilómetros cuadrados, con 14.000 habitantes, teniendo en cuenta que San Esteban, El Burgo y Golmayo concentran más del 60% de la población, apenas tienen vivienda municipal en alquiler, en el resto hay más de cien viviendas que ya están alquiladas y hay un potencial de hasta 150 viviendas en un plazo muy razonable de tiempo, si los ayuntamientos tienen decisión y recursos económicos para poderlo abordar. Hay empresas generadoras de empleo que están invirtiendo para ofrecer vivienda a sus trabajadores, promotoras que están ya con promociones de vivienda de distinta tipología para venta y alquiler, la Junta ha hecho una gran apuesta por construir vivienda en el medio rural. La Diputación sigue con líneas de ayuda para vivienda municipal de alquiler. Y nos gustaría que se extendiera a la vivienda privada… Todo eso nos hace pensar que se están tomando medidas que pueden contribuir a mejorar la situación. Pero también es necesario concienciarse de que depende de todos nosotros, si queremos que la vivienda se use hay que ponerla en el mercado.

P. Vivimos un momento de vacas gordas con las ayudas europeas, ¿cree que se están aprovechando?

R. Es evidente que está viniendo más dinero a nuestro país, pero creo que su llegada al mundo rural no está siendo todo lo que cabría esperar, porque la capacidad que tiene para acceder a esos fondos es mucho más limitada. A nosotros nos gustaría que parte de esos fondos hubieran tenido como objetivo actuar en el medio rural, que ya estuvieran destinados específicamente a él para la mejora del territorio. Cuando lo dejas a expensas de solicitudes en concurrencia competitiva con otros territorios, en algunos casos provoca más diferencias entre ellos, porque los que tienen más capacidad, más masa crítica, van a poder acceder de una manera más ágil a esas ayudas, y eso puede agravar la brecha entre unos territorios y otros. Nosotros recibimos dinero para un territorio durante un periodo de tiempo y eso nos permite actuar de manera planificada.

P.30 años dan para mucho.

R. Desde que la asociación asume la condición de grupo de acción local en la gestión de los distintos programas de desarrollo rural de la metodología Leader, impulsada por la Unión Europea a principios de los años 90 del siglo pasado, han supuesto una inyección de más de 22 millones de fondos procedentes de la UE, de la Junta y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Con los que se han apoyado muchos proyectos en diferentes ámbitos, creación y diversificación de pymes, temas relacionados con el turismo, la transformación y comercialización de productos locales, mejora del patrimonio… La inversión total acumulada que han generado las empresas, emprendedores, ayuntamientos, asociaciones…, de 1997 a 2023, supera los 50 millones de euros. Es una cifra importante. Son 327 los beneficiarios, más de 90 empresas creadas, 250 empleos creados directamente y consolidados más de 450, más de 650 plazas de alojamiento turístico creadas nuevas. Hemos tramitado más de mil solicitudes de ayuda y aprobado más de 600 expedientes. También hemos desarrollado varios talleres de empleo, hecho proyectos de cooperación al desarrollo con Argelia, programas de prácticas y becas con universidades… Empezamos haciendo cine de verano por los pueblos y desde ahí hemos hecho infinidad de cosas, ahora muy centrados en el apoyo a las empresas y al movimiento asociativo. Nos parece importante destacar la colaboración con los agentes públicos y privados que actúan en el territorio, que es obvio pero no es tan habitual, y en Soria, en sitios pequeños, tenemos la posibilidad de sacar a esto el máximo provecho. Y hay que destacar la participación e implicación de la población local.

P. ¿Y el futuro?

R. Este 2024 hemos arrancado un nuevo programa que va hasta 2027, con otros dos y pico millones, menos dinero, y reivindicamos más recursos, porque si los grupos de acción local como el nuestro contarán con más fondos, su capacidad para influir en el desarrollo del territorio sería mayor. Justo cuando más fondos está recibiendo España es cuando los grupos de acción local en Castilla y León vamos a contar con menos. Aquí estamos remando con la gente, a pie de obra, conocemos sus necesidades y estamos a su lado. Nosotros desde la cercanía, ayudamos a que todos esos procesos administrativos y burocráticos, en los que se pierde mucha energía, se puedan llevar mejor. Y abogamos por la simplificación administrativa. Es necesario que la normativa tenga en cuenta la realidad del medio rural. A veces tenemos la sensación de que se diseña desde grandes ciudades y está muy alejada de las singularidades del medio rural. Es de lo que se habla ahora, de ruralizar las leyes. Aquí hay una apuesta muy fuerte de muchas empresas ya consolidadas por seguir invirtiendo en el presupuesto, que nos gusta especialmente, y también emprendedores que abren caminos nuevos en sectores a veces insospechados para nosotros.

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