La ermita de Soria dentro de una cueva, dedicada a San Blas y en ruinas (viaje en vídeo a su interior)
El templo está encajado entre las rocas de una cavidad natural y forma parte de la Lista Roja del Patrimonio, aunque no tiene protección específica
El medio rural de Soria siempre sorprende. Y en esta ocasión lo hace con una ermita que, si bien no tiene una protección específica, llama la atención: la ermita de San Blas, en Rabanera del Campo, se encuentra en el interior de una cueva. El templo está semienterrado y en estado de ruina, pero merece la pena acercarse a él, aunque con cuidado. En el interior hay numerosos escombros y parte de la bóveda también se ha desprendido.
La ermita está localizada entre la pequeña población de Rabanera del Campo y Cubo de la Solana, que es el municipio, el cual se encuentra a unos 20 kilómetros de la capital.
Ubicada en un cerro visible desde la carretera, el templo se encuentra en una amplia cueva natural, "a unos 20 metros de su vértice geodésico en dirección suroeste, en la que se construyó la ermita rupestre de San Blas, íntegramente en su interior". Así lo recoge Hispania Nostra, que la recoge en la Lista Roja del Patrimonio. Pese a su estado, su interior sorprende al visitante. Con bastante probabilidad, no acogerá ninguna ofrenda este próximo 3 de febrero, festividad de San Blas, como seguramente hiciera en otro tiempo.
La construcción está encajada entre las rocas de la propia cueva, formada por una bóveda construida en ladrillo y yeso. Aún puede observarse la hornacina en la que en su día hubo un retablo, ahora desaparecido, y las bóvedas conservan coloridas pinturas. En sus paredes todavía pueden verse inscripciones o grafitos.
"La entrada de la cueva estaba tapiada por un muro de mampostería en el que se abría un hueco de acceso sin que la ermita tenga ningún tipo de desarrollo hacia el exterior de la formación geológica". Pero el acceso es posible, ya que el muro de acceso está derrumbado; en la entrada se aprecian restos de lo que pudo ser una puerta, aunque no resulta fácil saber de la ermita a quien pasee por el exterior y desconozca su ubicación.
La tierra del suelo tiene aspecto rojizo y está removida y en el fondo hay un agujero abierto, el cual ya no nos atrevemos a cruzar. Junto a la ermita se alzaba un molino de viento cuyos restos aparecieron cuando se labraban las tierras cercanas.