Heraldo-Diario de Soria

Patrimonio

El proyecto 'Orígenes' busca respuestas en Cuevas de Soria con la arqueología 360º

El objetivo de las dos campañas realizadas es conocer las transformaciones de los grupos humanos de esta zona de la provincia a nivel social, económico y cultural a través del estudio del paisanaje y su interacción

Presentación del proyecto 'Orígenes' llevado a cabo en la zona de Cuevas de Soria.

Presentación del proyecto 'Orígenes' llevado a cabo en la zona de Cuevas de Soria.HDS

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El arqueólogo Antonio Chaín presentó este miércoles el balance de la campaña arqueológica desarrollada en 2024 en el entorno de la Villa de la Dehesa en Las Cuevas de Soria, que se ha centrado, indicó, «en aumentar el conocimiento sobre la evolución del poblamiento del territorio mediante una prospección de más de 200 kilómetros cuadrados, y en la ampliación, documentación y digitalización de las estructuras halladas en el Cerro de San Cristóbal de la I Edad del Hierro en 2023». El proyecto, con las campañas realizadas en 2023 y 2024, cuenta con la financiación de la Diputación con 40.000 euros y la colaboración de la Junta.

Además, todos estos trabajos, destacó Chaín, requieren de «una serie de sinergias para aportar un alto grado de información de los materiales documentados». Por ello, subrayó la colaboración con el Departamento de Arqueología y Procesos Sociales del Instituto de Historia del CSIC en Madrid (análisis de fauna, semillas e isótopos), del CAI de Técnicas Físicas de la UCM (paleomagnetismo), del Instituto Arcadia de la UVA (análisis antropológico y ADN), la Universidad Francisco de Vitoria y el colegio Escolapios de Soria. Gracias a todos ellos, se ha podido poner en marcha «la visión transdisciplinar del proyecto» en lo que ha denominado «Arqueología 360º».

El experto explicó que la campaña de prospección ha permitido «revisar y documentar varios yacimientos en el entorno cercano, gracias en parte, a la colaboración del conocimiento de los habitantes de la localidad de Las Cuevas de Soria a los que agradeció su colaboración y su cariño». Aquí, continuó, «destaca la presencia de una torre de control de la misma fase que el castro al otro lado del río Izana, la localización de un yacimiento que muestra datos de trabajos metalúrgicos asociados a la fundición de restos, donde han aparecido materiales celtibéricos y la localización de sillares con restos de inscripciones formando parte de la estructura de un puente». También «la localización de dos yacimientos de la edad del Bronce, uno controlando un vado del río Izana y otro en el despoblado de la Virgen de Hinodejo».

En cuanto a los trabajos realizados en el yacimiento del Cerro de San Cristóbal «se realizó la ampliación de la cata arqueológica de 40 a 100 metros cuadrados., terminando de documentar la estructura habitacional de la campaña de 2023».

En relación a la cabaña hallada en el nivel inferior (anterior a las estructuras de piedra) del área excavada que en 2023 «se asociaba a restos de un hogar y un banco corrido semicircular, se han documentado los restos de cuatro hogares más, lo que indica una primera fase de ocupación del cerro con carácter estacional hasta que se estableció el poblamiento estable en piedra», explicó el arqueólogo.

En este punto, Chaín señaló la aparición «de un nuevo enterramiento junto a la sepultura doble hallada en 2023», donde las analíticas de C-14 realizadas por el Instituto Arcadia de Valladolid «han permitido fechar estas tumbas a finales del siglo VIII d.C. perteneciendo a un hombre de entre 40-50 años y una mujer de 22-23 años». Y añadió: «Podemos especular sobre si son padre e hija ya que ambos cuentan con la misma patología congénita en un molar de la boca y, además, fueron enterrados juntos y a la vez», manifestó. Pero, su relación «quedará clara cuando conozcamos los resultados sobre el estudio de ADN que hemos mandado a analizar».

Todos los datos obtenidos señalan «el importante papel simbólico que jugaron los asentamientos de la I Edad del Hierro al ser los primeros poblados estables y sedentarios en el territorio de estudio». Así, el Cerro de San Cristóbal «es usado como un elemento identitario de ‘depósito de memoria colectiva’ a lo largo sucesivos periodos históricos, constituyendo un potente símbolo en el paisaje, que refleja la conexión entre pasado y presente donde el uso del yacimiento se transforma (pasando de poblado a necrópolis y después lugar de culto) pero manteniendo la misma finalidad. Nos acercamos a ‘genealogías culturales’ que implican el estudio de las relaciones entre diferentes grupos y generaciones en el tiempo, no sólo con un componente biológico, sino que se incluye la transmisión de tradiciones, creencias, prácticas culturales y de legitimación y posesión del territorio», concluyó Chaín. 

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