«Las notas musicales siguen sonando en Haití»
Música Anpil nace de la mano de una soriana y un manchego que buscan llevar la música al país caribeño: «Después de casi diez años de trabajo creemos que el tiempo nos ha dado la razón», dice Laura Asensio, una de sus fundadoras

Laura Asensio, segunda por la izquierda.
La asociación Música Anpil nace de la mano de Laura Asensio, soriana, y de Pedro Pérez, manchego. Ella trabaja en la Orquesta Nacional de España como contrabajista y él en la Orquesta de Radio Televisión Española como fagotista. Actualmente aunque viajan mucho por trabajo residen en Madrid. Laura explica los comienzos del proyecto: «Nos conocimos en el 2014 haciendo un voluntariado musical en Haití organizado por la Joven Orquesta Nacional de España y tras repetir la experiencia por nuestra cuenta el siguiente verano y ver las necesidades de las escuelas y alumnos haitianos decidimos crear la asociación sin ánimo de lucro Música Anpil».
Tras el voluntariado con la JONDE todo continuó «como un proceso muy natural, sentimos que lo habíamos compartido y recibido en Haití no era suficiente», explica la joven música. En Haití, «es habitual ver voluntarios y voluntarias internacionales que viajan al país para participar en proyectos y colaborar con organizaciones de forma puntual. En este punto nos dimos cuenta de que los beneficios que ofrecía la música podían ser mucho mayores si dábamos continuidad en el tiempo al trabajo que, tanto nosotros como el resto de voluntarios hicimos durante aquella primera visita a Haití», continúa.
Música Anpil tiene un recorrido de casi una década a su espalda. «Creemos que tras casi diez años de trabajo, el tiempo nos ha dado la razón, no solo por la cantidad de adultos, niños y niñas que se benefician hoy del poder de la música, también por la red de personas que hemos tejido y que posibilitan que la música siga sonando a pesar de las dificultades. Hemos tratado de compartir todo lo que tenemos, junto a las personas y organizaciones con las que colaboramos hemos podido hacerlo llegar a muchas personas».
La actividad Música Anpil «ha beneficiado a más 1.000 estudiantes de música. Son 30 los estudiantes becados en la actualidad y que reciben clases de música semanalmente (nada fácil cuando hasta la educación reglada se ha visto afectada por la situación actual del país), y más de 40 instrumentos y gran cantidad de repuestos han podido viajar con nosotros gracias a las donaciones», explicó. Por eso, «queremos agradecer de nuevo a todas las personas que colaboran con Música Anpil. Nuestro deseo en el corto plazo es poder volver a viajar a Haití para trabajar sobre el terreno y reencontrarnos con tantos amigos y personas que tenemos allá».
Además, avanzó, «estamos trabajando también en un proyecto de educación digital para poner en contacto a profesores de primer nivel con nuestros alumnos becados a través de una plataforma digital que permita llevar las clases de música a lo más recóndito de las montañas, donde viven nuestros alumnos». Y es que, aseveró, «siempre soñamos con una escuela de música en la que nuestros alumnos puedan trabajar el día de mañana enseñando música y perpetuar algo tan bonito como es compartir música, valores, vivencias y sobre todo esperanza para construir el futuro». Aprovechando este espacio para animar a la gente «a colaborar con este proyecto para pasar a formar parte de la construcción del futuro de estas niñas y niños de Haití. Un honesto llamamiento a aquellas instituciones, empresas o particulares que compartís esta actitud de compartir y crecer a través de la música».
Una pasión que comenzó en Soria «una ciudad que para el tamaño y número de habitantes que tiene posee una gran actividad cultural. Tenemos importantes festivales de música y, como soriana, desearía que los músicos sorianos tuviéramos más oportunidades de participar de ellos, porque un artista siempre donde más disfruta es actuando en casa rodeada de los suyos».