Heraldo-Diario de Soria

La Segunda Guerra Mundial en la biblioteca del Casino Amistad Numancia

Una de las joyas de la Biblioteca del Casino de Soria es la amplia colección de revistas alemanas, británicas, francesas e italianas de la Segunda Guerra Mundial, que permiten reconstruir el conflicto y sus circunstancias 

En la imagen, en Agfacolor, proveniente de la revista alemana “Signal”, un grupo de aviadores descansa bajo el morro de un bimotor Messerschmitt Bf 110.

En la imagen, en Agfacolor, proveniente de la revista alemana “Signal”, un grupo de aviadores descansa bajo el morro de un bimotor Messerschmitt Bf 110..

Publicado por
Javier Martínez Romera
Soria

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Hablábamos hace poco (HDS, 1-2-2024) de la acogedora y antigua biblioteca del Instituto Antonio Machado. Probablemente, su espacio homólogo en Soria sea la biblioteca del Círculo Amistad Numancia, el activo Casino de Soria. Este espacio recóndito, amable y cálido transmite serenidad y recogimiento. El tono de la madera oscura dominante invita a la meditación, en una solemnidad sólo rota por el discreto brillo de las lamparillas latonadas que iluminan las cómodas mesas inclinadas de lectura.

La biblioteca recoge los fondos atesorados, en su mayoría, desde 1848, por el Casino de Numancia y, desde 1865, por el Círculo de la Amistad y los adquiridos desde la unión de ambos en 1961. Repasando con tranquilidad las estanterías podemos reconstruir perfectamente la historia de España, desde esos volúmenes lujosamente encuadernados de «La Ilustración Española y Americana» (1869-1921) con sus magníficos grabados, de un tiempo anterior a la incorporación de la fotografía a la prensa, hasta los pequeños tomos que, en su primera edición, recogen los «Episodios Nacionales» de Benito Pérez Galdós o los paisajes de Azorín y las aventuras y viajes de los personajes de Baroja. También encontramos enciclopedias, diccionarios y atlas, con gran parte del mundo aún en blanco, todos ellos deudores de ese afán de conocimiento y progreso que recorrió la Europa de la «belle époque», antes del cataclismo colectivo de la Primera Guerra Mundial.

Las cicatrices de algunos volúmenes dan cuenta de su azarosa vida, en algunos casos, de más de un siglo y medio. También llaman la atención las ausencias; pocos libros de ensayo, de política, o de los años treinta del siglo XX. Algún expolio y las purgas que sufrieron todas las bibliotecas durante y después de la Guerra Civil nos lo explica y nos remite a un tiempo más bien tenebroso.

Es de este mismo tiempo cuando podemos encontrar una serie de tomos, todos procedentes de la biblioteca del Casino de Numancia, que nos permiten comprender la historia de unos años decisivos en sus páginas. Así, encontramos, en una encuadernación de tela muy de la época, que aún conserva esa tipografía rectilínea, muy «streamline», casi «Bauhaus», de los años treinta, una colección muy completa de la revista «Signal», la publicación propagandística, a 1,50 pesetas el ejemplar, que el Tercer Reich editó entre 1940 y 1945 y que contó con una versión en español a partir de enero de 1941. El primer volumen de la biblioteca del Casino se abre con el primer número de 1943, cuando aún parece posible que Hitler pueda mantener toda Europa bajo su cruel domino.

La revista es muy llamativa por su excelente diseño gráfico y un generoso uso de la fotografía en Agfacolor en grandes instantáneas a toda página y en llamativas portadas. Así vamos asistiendo a la evolución de la guerra, siempre desde la óptica propagandística germana: la recogida de ropas de invierno entre la población civil alemana para los combatientes, la producción de armamento en las fábricas Skoda de Checoslovaquia, la incansable eficacia de los aviones Junkers Ju 52, que los sorianos ya habían visto sobrevolar la ciudad durante la Guerra Civil, personajes destacados del régimen nazi, como el ministro de armamento y arquitecto favorito de Hitler, Albert Speer, o las hazañas del piloto de bombarderos Stukas Hans-Ulrich Rudel. El tomo de 1943 se cierra con la revista número 23, que establece un paralelismo entre 1918-1943, dos años cruciales hacia la victoria o derrota en ambos conflictos mundiales, y con un especial, la revista número 24, dedicado a la lucha en el frente del este, que refleja muy bien hacia dónde se orientan las preocupaciones estratégicas nazis, derrotados ya en Stalingrado y con un frente oriental en pleno retroceso.

Pero, además de lo bélico, la revista, como ocurría también en las versiones que se editaban en italiano, portugués, francés, inglés, danés, noruego, finlandés, neerlandés, flamenco, checo, eslovaco, esloveno, croata, serbio, búlgaro, húngaro, polaco, griego, rumano y ruso, hasta totalizar una tirada de 2.500.000 ejemplares en 1943, muestra algún tema específico español, como semblanzas de Agustín Muñoz Grandes y su sucesor Emilio Esteban-Infantes, comandantes de la División Azul de combatientes españoles en Rusia, relatos de las hazañas de la Escuadrilla azul, pilotos españoles en el mismo frente, y otros personajes como el barítono Celestino Sarobe o el arabista, vinculado a Falange, Miguel Asín Palacios y temas como los paisajes de Andorra, las cuevas de Altamira o los cuadros de Gutiérrez Solana.

En el tomo de revistas correspondiente a 1944 podemos adivinar más de lo que vemos. La colección se interrumpe en el número 7 del año, casi en torno al desembarcado en Normandía y a la liberación de Francia, lo que hará muy difícil la distribución de la revista «Signal» en España, aunque todavía se seguirá editando durante algunos números más.

Además, el declive bélico de Alemania se advierte en la biblioteca del Casino claramente por otro detalle que apreciamos en el mismo estante, la aparición de otra colección de revistas, también encuadernadas del mismo modo, pero en diferente color, de la revista «The IIlustrated London News», editada entre 1842 y 2003, desde su número 5.643, correspondiente el 1 de enero de 1944. En ellas podemos seguir el avance aliado: el fin del sitio alemán de Leningrado, la dura batalla de Montecasino, el desembarco en Anzio, el asedio de Brest, los combates por el puente de Nimega o la batalla de Arnhem en octubre de 1944.

Las últimas operaciones aliadas, hasta la capitulación alemana el 8 de mayo de 1945 y la derrota japonesa el 15 de agosto de 1945, podemos recorrerlas a través de otro tomo que recoge otra publicación británica, la revista semanal «The Sphere. The Empire’s Illustrated Weekly», editada entre 1900 y 1964, entre sus números 2.347, del 13 de enero de 1945, y el 2.394 del 8 de diciembre de 1945. En sus páginas ilustradas en blanco y negro, vemos los combates entre los aviones Hawker Tempest británicos y los nuevos reactores alemanes Messerschmitt Me 262, la batalla de Budapest, la caída del puente de Remagen, que permitió a los estadounidenses cruzar el Rin, los suicidios de alcaldes nazis en las ciudades alemanas liberadas, la batalla de Okinawa, el descubrimiento de los horrores en los campos de concentración, los usos bélicos de los primeros helicópteros, la conferencia de Potsdam, el lanzamiento de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, el arranque de los juicios de Nuremberg, o los primeros compases de conflictos de largo desarrollo posterior como la Guerra Fría -excelente reportaje «This angry world» («Este mundo enfadado») del 27 de octubre de 1945-, o los problemas entre judíos y árabes en el mandato británico de Palestina, en el último número del año.

La biblioteca atesora otro tomo de «La Semaine Hebdomadaire Illustré», editada entre noviembre de 1940 y agosto de 1944, que comienza el 10 de diciembre de 1942 y termina el 6 de enero de 1944 y que, a 1,80 pesetas el ejemplar, nos ilustra en francés sobre la vida en la Francia colaboracionista de Vichy y nos informa de las actividades del mariscal Petain, la incipiente persecución y el odio creciente hacia los judíos, pero también, en tono más amable, de los estrenos de cine parisinos, y los conciertos y canciones de grandes estrellas del momento como Tino Rossi y Édith Piaf.

En una línea similar, pero con mayor calidad gráfica y una maquetación parecida a la de la revista estadounidense «Life», también encontramos un volumen de la edición española de la revista de la Italia fascista «Tempo», aparecida en la primavera de 1939 y editada por la casa Mondadori. El volumen de la biblioteca del Casino arranca el 27 de agosto de 1942 y finaliza el 11 de marzo de 1943 y nos informa, a dos pesetas el ejemplar, del desembarco de los canadienses en Dieppe, de los veinte años de fascismo en Italia, de la División Azul española en Rusia, de los italianos en el mismo frente, «Del Onega al Ladoga. 3000 km. alrededor de Leningrado», del estado títere japonés en Manchuria, Manchukuo, y también de asuntos más livianos, como las bondades del Fiat 1100, el valor artístico de las chimeneas de Venecia o la carrera artística del cómico Totó.

Es fácil imaginar la libre circulación de la revista «Signal» en la España de 1943, con un gobierno proclive a agradecer a Hitler su colaboración durante la Guerra Civil. El excelente libro de Ana María García Terrel, «La hija del comisario», nos relata cómo los sorianos más germanófilos, por emplear casi un eufemismo, seguían la evolución de las tropas de Hitler en la radio y, también, en la revista «Signal»: «Mi padre me llevó con él a la sala de lectura del Casino de Numancia. Había periódicos y revistas ilustradas de actualidad. Él, acendrado germanófilo, seguía el curso de los combates de la Segunda Guerra Mundial».

Cuesta más, sin embargo, imaginar, cómo llegarían a la biblioteca del Casino de Numancia las revistas británicas, aunque para 1944 el gobierno de Franco ya es muy consciente de que la derrota alemana es sólo cuestión de tiempo y los guiños hacia los aliados se multiplican, y, sobre todo, quién leería esas revistas en inglés en la Soria de 1945, ya que nunca hubo, como en «Signal» o en «Tempo», una versión española de las publicaciones inglesas.

Sí podemos imaginar, sin embargo, la lectura prudente de estas revistas con frustración o esperanza, su discusión, apasionada o discreta, en el trasfondo de un tiempo oscuro y terrible que, esperemos, no vuelva a repetirse.

Javier Martínez Romera es doctor en Traducción e Interpretación y profesor de Geografía e Historia en el IES Antonio Machado.

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