Heraldo-Diario de Soria

Identifican en Soria el dinosaurio carnívoro más grande del Cretácico Inferior en España

Un equipo internacional de investigadores clasifica como de un espirosaurio los restos hallados en 2002 por la familia de paleontólogos Meijide-Fuentes en Golmayo

El yacimiento de Golmayo de donde proceden los restos de los dinosaurios hallados.

El yacimiento de Golmayo de donde proceden los restos de los dinosaurios hallados.MARIO TEJEDOR

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Despejada la incógnita que desde 2002 se cernía sobre los restos de un gran dinosaurio, uno de los cinco ejemplares distintos encontrados, descubiertos por la familia de paleontólogos Meijide Fuentes en el yacimiento ubicado en Golmayo, Soria. Se trata de un espirosaurio, el más grande de España del Cretácico Inferior, como señaló Manuel Meijide.

La identificación ha sido posible ahora, 23 años después del descubrimiento de los restos, gracias a un equipo internacional liderado por los investigadores Erik Isasmendi y Xabier Pereda, de la Universidad del País Vasco (EHU), fruto de la investigación de la tesis doctoral. Se trata de un espinosaurio de hasta 12 metros, el mayor dinosaurio carnívoro conocido en la Península Ibérica hace 125 millones de años. Los restos fósiles fueron depositados en el Museo Numantino de Soria, donde se encuentran actualmente.

El hallazgo de la identificación se ha publicado en colaboración con Adrián Páramo, investigador de la Universidad de La Rioja, y Elena Cuesta, paleontóloga del Museo Estatal de Paleontología y Geología de Baviera (Alemania), según informó Europa Press.

«Nos ha resuelto un pequeño misterio que teníamos, porque sabíamos que era un terópodo y ahora también que era un espirosaurio», explicó Manuel Meijide, quien aclaró que cuando se produjo el descubrimiento no existían las posibilidades técnicas actuales para determinar si los restos -huesos y dientes- correspondían a una determinada especie. Ahora, con las técnicas filogenéticas y de análisis de datos ha sido posible identificar este ejemplar, aunque hay otros hallados en el yacimiento de Golmayo que esperan confirmación y que aún no han sido objeto de ese estudio pormenorizado.

Los fósiles analizados ahora por el equipo internacional (dientes, vértebras, huesos del cráneo y de las extremidades) se encontraron en los yacimientos de Los Caños y Zorralbo I. Isasmendi indicó que «los espinosaurios eran dinosaurios carnívoros fácilmente distinguibles de otros terópodos por su cráneo bajo y alargado, con mandíbulas provistas de dientes cónicos similares a los de los cocodrilos actuales». Estos animales tenían brazos largos y robustos, con manos de tres dedos que terminaban en potentes garras. Algunos incluso presentaban una característica vela dorsal. Habitaban cerca de lagos y ríos, y se alimentaban principalmente de peces, aunque también podían cazar otros animales.

Durante su tesis doctoral, Erik Isasmendi revisó el material en el museo y obtuvo resultados novedosos que han servido para su tesis y para el artículo que acaba de publicar el equipo de investigadores.

Además de los restos del gran espinosaurio, los investigadores han analizado varios dientes aislados que corresponderían a un segundo terópodo que no forma parte de los espinosaurios. Isasmendi comenta que «por ahora, el terópodo se ha clasificado provisionalmente como un tetanuro indeterminado, una rama de dinosaurios que incluye a varios grupos de terópodos». Meijide apuntó a que al menos hay cuatro especies distintas de dinosuaurios terópodos, cuyos restos podrían ser analizados con las nuevas tecnologías.

Los resultados de este estudio aportan nuevas claves para comprender la diversidad de dinosaurios terópodos presentes en los yacimientos de Los Caños y Zorralbo, así como en el conjunto de la Península Ibérica durante el Cretácico Inferior.

Hasta ahora se han descrito cinco especies distintas de espinosaurios en este período, y los investigadores no descartan que el ejemplar hallado en Soria represente una nueva especie exclusiva de la zona. «El gran espinosaurio de Soria podría corresponder a una forma aún no descrita, aunque será necesario recuperar más restos para confirmar si se trata de una especie diferente a las ya conocidas», señaló Isasmendi.

El hallazgo se enmarca en la formación geológica de Golmayo, un entorno excepcional por su riqueza paleontológica, donde también han aparecido restos fósiles de una variada fauna de vertebrados, entre ellos otros dinosaurios terópodos, cocodrilos, tortugas, lagartos, anfibios, peces óseos, tiburones y mamíferos primitivos. A ello se suman fósiles de invertebrados como moluscos y crustáceos, así como algas y restos vegetales.

Meijide apuntó que han inventariado y catalogado más de 50 yacimientos paleontológicos en la formación Golmayo, consideran que de hace 135 millones de años, varios de ellos «potencialmente excavables».

En cuanto a los restos ya hallados, se encuentran depositados en el museo, «pero no están expuestos y nadie los puede ver. Se guarda, cuando lo que hay es una bomba», lamentó el paleontólogo, quien volvió a reclamar un museo específico como existe en otras comunidades autónomas.

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