Heraldo-Diario de Soria

Paisanaje

«Oreste Camarca era un ser de luz. Pura bondad», indica su ahijado, Javier Ormazábal

Recuerda su figura y pone el acento en la importancia que para Soria tuvo musicalmente lamentando que sea un gran desconocido para los propios sorianos

Sobre estas líneas, Javier Ormazábal, ahijado del músico Oreste Camarca.

Sobre estas líneas, Javier Ormazábal, ahijado del músico Oreste Camarca.HDS

Publicado por
Soria

Creado:

Actualizado:

Javier Ormazábal es el ahijado de Oreste Camarca, genial músico italiano que desarrolló su vida en Soria durante muchos años dejando una huella imborrable en la ciudad. Una relación, explica Ormazábal que comenzó «muchísimos años antes de nacer yo». «El padrino [como llama cariñosamente a Oreste] nació en 1895 en el seno de una familia humilde de 10 hermanos. Desde niño cantaba en una compañía de ópera con la que viajó por Europa y otros lugares como Egipto». Fue en 1910, continúa, «cuando ya se había producido el cambio de la voz de la adolescencia cuando le descubrió el arquitecto Manuel Hernández y Álvarez Reyero durante una actuación en Santiago de Compostela quedando impresionado por sus características profesionales y personales. Habló con la familia para apadrinarlo -una palabra que antaño tenía un significado mucho más potente porque era casi una adopción- garantizando la mejor educación.

Su familia lo autorizó y su padrino, que viajaba mucho por trabajo, lo relacionó con la élite de la política, el arte y la cultura». Tras una temporada viviendo por Andalucía «en 1925 acabaron en Soria ya que su padrino consiguió una plaza en la Diputación de Soria». Al principio, continúa, «se hospedaron en el hotel Comercio pero Manuel Hernández habló con algún amigo suyo para que les encontrara un lugar que fuera más acogedor que el hotel ya que la estancia iba a ser larga. Es entonces cuando les hablan de una señora que acababa de enviudar, Estefanía, que vivía con sus tres hijos y a la que le iba a venir bien ese dinero. Estefanía era mi abuela y a partir de ahí comenzó una relación familiar que ya no se rompió. A pesar de que Manuel Hernández falleció en 1933 la relación continuó mucho más allá. Mi padre tendría unos 5 años cuando Oreste llegó a casa de mi abuela con unos 25 años convirtiéndose en una figura paterna para él». Oreste vivió con esta familia hasta 1946 «que se casó con Guillermina, Mimina, y se fueron a la calle Numancia y a la calle Doctrina después». En 1970 «nací yo y mis padres le propusieron a Oreste, a pesar de tener 74 años, que fuera mi padrino. Le hizo muchísima ilusión y aceptó encantado», explica recordando que «con el paso de los años les hacía todo tipo de perrerías y trastadas. Me aguantaban todo. Me querían con locura».

En la imagen Oreste Camarca y su mujer Mimina junto a Javier Ormazábal en su comunión.

En la imagen Oreste Camarca y su mujer Mimina junto a Javier Ormazábal en su comunión.HDS

Esta es la historia, muy resumida, de la relación entre padrino (falleció en 1992) y ahijado. Pero en clave musical «Oreste llegó a una ciudad decepcionante en el plano musical. No había ningún tipo de actividad pero en lugar de lamentarse lo que hizo fue cambiar este escenario empezando a dar clase a cientos de alumnos. La difusión que hizo de la música fue brutal». Un amor por la música que primero transmitió al padre de Javier, al que enseñó a tocar el violín, y luego a mi, con la carrera de piano.

En el plano personal, Javier tiene claro que «era una persona increíble. Llena de bondad en todos los sentidos. Por eso la gente le quería tanto. Era un ser de luz. La música es el alimento del alma pero para él también era el alimento del cuerpo. Trabajaba dando clases de sol a sol. Incluso los domingos».

Por todo esto (y mucho más) el Conservatorio Profesional de Música de Soria lleva su nombre. Para honrar el gran trabajo que realizó y el importante poso musical que dejó. Aunque, a pesar de ello, «Oreste sigue sin ser un personaje muy conocido en la ciudad, algo que debería cambiar. Fue una figura muy importante en la ciudad. Impartió clases de música a media Soria y me da mucha pena que no se le haya reconocido lo suficiente. Un extremo que últimamente está cambiando gracias, precisamente, al Conservatorio de la capital que está realizando diferentes actividades para dar a conocer su figura».

tracking