Bonanza en Soria para los reptiles y anfibios (pero hay lista roja)
Las abundantes precipitaciones van a provocar que las poblaciones de estas especies en la provincia mejoren sus cifras de ejemplares

Las copiosas lluvias de los últimos meses son muy positivas para las poblaciones de reptiles y anfibios que habitan en Soria.
Las copiosas lluvias de los últimos meses son muy positivas para las poblaciones de reptiles y anfibios que habitan en Soria, tal y como explica el presidente de la asociación Amigos de los Mamíferos, de los Anfibios y de los Reptiles de Soria, Manuel Meijide. Un escenario que mejorará las cifras de algunas especies en la provincia.
En virtud del altas herpetológico soriano podemos conocer la distribución de las especies de un lugar geográfico determinado ayudando a valorar y conocer el estatus de las mismas, el estado de conservación, las amenazas, los rangos altitudinales o bioclimáticos, el comportamiento ecológico, el hábitat o la interacción con otras especies.
Un estudio que se ha basado en los más de 20.000 registros que tienen sus autores sobre las especies de herpetos que habitan la provincia constatando la existencia de 37 especies autóctonas: 12 anfibios (4 urodelos y 8 anuros) y 25 reptiles (2 quelonios, 14 saurios, 1 anfisbénido y 8 ofidios). Además, también se han incluido 10 especies alóctonas y especies exóticas invasoras (8 quelonios, 1 saurio y 1 ofidio).
A partir de este atlas «se ha podido llevar a cabo la Lista Roja soriana de anfibios y reptiles que detalla el estado de conservación y las amenazas de las especies que habitan la provincia», apunta Meijide que añade que, en general, «los anfibios se encuentran en peor estado de conservación que los reptiles destacando, de estos últimos, la escasa presencia de galápagos y la gran mortalidad de culebras por parte del hombre, víboras sobre todo por lo que sería muy conveniente elevar las categorías de amenaza de esta especie».

Lista Roja de los anfibios y reptiles de Soria.
Respecto a los anfibios, Meijide puso el acento en la salamandra común, una especie que «está extinta o en peligro crítico» de desaparición. Tanto es así, aseveró, que «justo antes del Covid se realizó un avistamiento de una pequeña población en la zona de Urbión pero creemos que fue introducida, no es autóctona». Desde entonces, «no las hemos vuelto a ver por lo que esta especie roza la extinción» en Soria «ya que hay otras zonas, como la Cordillera Cantábrica donde son extraordinariamente comunes».
El sapillo pintojo ibérico está calificado como vulnerable. «Es un anfibio que está desapareciendo también en el Sistema Ibérico, La Rioja y gran parte de Navarra» subrayando en que «si no se actúa en recuperar sus lugares de puesta y su hábitat este pequeño anfibio va a desaparecer».
En lo que se refiere a los reptiles, las especies más críticas son el galápago europeo y el galápago leproso calificadas como vulnerables. En este sentido, Meijide destacó que «son muy escasos los ejemplares».
El presidente de AMAR apuntó que «las amenazas detectadas son la destrucción de hábitats, la presión ganadera, los incendios, la creación de parques de energía verde y el urbanismo progresivo así como la contaminación, los vertidos sin tratamientos, el uso de productos fitosanitarios, la mala gestión de abonos químicos, la presión humana en las zonas turísticas, el comercio de mascotas así como la introducción de especies alóctonas y se relación con enfermedades sin olvidar los atropellos y la acción del hombre».
Todo ello, evidentemente, incidiendo en que la sequía es una muy mala noticia para estas poblaciones de animales por lo que las abundantes lluvias de las últimas semanas que han provocado que la tierra esté húmeda y las lagunas y embalses llenos provocarán una proliferación de estas especies que mejorarán el número de ejemplares, aseguró Meijide.
Todo ello «afecta a las poblaciones de estos animales ocasionando un deterioro irreversible de muchas zonas con alto valor herpetológico» por lo que desde la asociación inciden en «la necesidad de realizar un plan de conservación y restauración de todos estos entornos o estudios de impacto ambiental adecuados así como la redacción de un plan de conservación de especies con medidas efectivas de protección y recuperación de las poblaciones sin olvidar la puesta en marcha de campañas de educación ambiental». Y es que, apostilló Meijide, «no hay que olvidar que toda esta fauna está estrictamente protegida».
Otras especies amenazadas en la provincia, continuó, es «el sapo común ibérico que en los últimos tiempos ha protagonizado un declive vertiginoso con pocos ejemplares fuera de la cabecera del Duero». Sin embargo, hay años de grandes precipitaciones como este «en los que las poblaciones se recuperan de forma importante» indicando que «una puesta de sapo común contiene unos 8.000 huevos aunque de todos ellos igual lleguen a adultos como máximo cinco».
Este año, con las precipitaciones caídas «hay más concentración de fauna en general. Va a ser muy bueno para los insectos y eso significa que habrá mucho alimento para aves, anfibios y reptiles lo que se traduce en que cuanta más comida exista, más posibilidades de que las puestas salgan adelante».